La cifra de víctimas mortales por los devastadores incendios forestales en el sudeste de Corea del Sur ha aumentado a 18, mientras una persona permanece desaparecida, informaron este miércoles funcionarios del Servicio Forestal de Corea del Sur (KFS).
Los incendios, que comenzaron el viernes en la comarca de Sancheong, en la provincia de Gyeongsang del Norte, se han extendido rápidamente debido a fuertes vientos secos, avanzando hacia Uiseong, Andong, Cheongsong, Yeongyang y Yeongdeok.
Las autoridades han confirmado que entre los fallecidos dos fueron hallados en Andong, tres en Cheongsong, seis en Yeongyang, siete en Yeongdeok y una persona sigue desaparecida en Cheongsong.
Además, 19 personas han resultado heridas, seis de ellas en estado grave. En Yeongyang, cuatro víctimas fueron encontradas calcinadas en una carretera, la noche del martes.
El presidente en funciones, Han Duck-soo, calificó los incendios como “los peores incendios forestales de la historia” y ordenó redoblar los esfuerzos para evitar una mayor propagación. Hasta el momento, el fuego ha destruido 17.000 hectáreas de bosque, 209 viviendas y fábricas.
Patrimonio cultural en riesgo
Las llamas también han devastado el templo Gounsa, un sitio histórico construido en 681 durante la dinastía Silla. Afortunadamente, los tesoros nacionales almacenados en el templo fueron trasladados antes de que el fuego alcanzara el lugar.
Por otro lado, la Aldea Tradicional Hahoe, un sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco, estuvo en riesgo el martes cuando el fuego se acercó a 10 kilómetros del poblado. Sin embargo, la amenaza disminuyó en la madrugada del miércoles.
Las autoridades continúan vigilando la situación ante posibles rebrotes.
Miles de bomberos, junto con decenas de helicópteros y vehículos, han sido desplegados para combatir las llamas. Desde el viernes, el Ejército surcoreano ha movilizado 5.000 soldados y 146 helicópteros en la región afectada.
Como medida de precaución, el Ministerio de Justicia trasladó a 500 reclusos de una prisión en Gyeongsang del Norte a otra instalación durante la noche. Inicialmente, se consideró evacuar 3.500 prisioneros, pero el número se redujo a medida que algunos incendios fueron controlados.
El fuego sigue representando un peligro significativo, y las autoridades continúan trabajando para sofocar las llamas y evitar que más comunidades sean afectadas.









