Catedral subterránea de Tokio: la monumental estructura que protege a la ciudad de las inundaciones

catedral subterránea de Tokio

A lo largo de su historia, la capital de Japón, la ciudad de Tokio, ha enfrentado el peligro de las inundaciones debido a su ubicación entre numerosos ríos y el aumento de lluvias provocadas por el cambio climático. No obstante, una monumental infraestructura subterránea ha transformado la capacidad de la ciudad para enfrentar estos fenómenos. Esta obra, conocida oficialmente como el Canal Subterráneo de Descarga Externo al Área Metropolitana o coloquialmente como la “catedral subterránea de Tokio,” representa la mayor defensa de la capital japonesa contra las tormentas e inundaciones.

Una hazaña de ingeniería que protege a la ciudad 

Construida a 50 metros bajo tierra y apoyada sobre 59 imponentes pilares de 18 metros de altura y 500 toneladas cada uno, esta estructura ha evitado daños millonarios a la ciudad y salvaguardado la vida de sus habitantes en numerosas ocasiones.

La obra tardó 13 años en completarse y fue inaugurada hace 23 años. Esta es considerada una verdadera hazaña de ingeniería y ha surgido como una respuesta urgente a los efectos del cambio climático.

En los últimos años, Tokio ha experimentado lluvias más intensas y cada vez con más frecuencia, lo que hace que el sistema de drenaje sea vital para evitar que las zonas urbanas se inunden.

Shun Otomo, gerente de obra de la Oficina de Construcción de Tokio, destaca la importancia de esta infraestructura en un contexto de cambio climático: “Creemos que para 2050, a medida que la temperatura global aumente, las cantidades de lluvia también lo harán, por lo que esta catedral subterránea será aún más crucial en el futuro cercano”.

Un gran historial de inundaciones

Como muchas ciudades históricas, Tokio se desarrolló cerca de sistemas fluviales, aprovechando el agua para actividades esenciales pero, al mismo tiempo, exponiéndose a los riesgos de las crecidas y las lluvias intensas.

Durante siglos, las inundaciones afectaron la vida en la ciudad. Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando Japón comenzó a invertir en grandes proyectos de infraestructura para combatir este problema.

Miki Inaoka, especialista en gestión de desastres de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés), comentó que: “Incluso en las décadas de 1950 y 1960, cuando el país se recuperaba de la guerra, el gobierno destinaba entre el 6% y el 7% del presupuesto nacional a reducir riesgos por desastres naturales”.

El funcionamiento de la catedral subterránea

Ubicada a 50 metros debajo de la autopista nacional 16, la catedral subterránea de Tokio es parte de un complejo sistema de 6,3 kilómetros de túneles y cinco gigantescos pozos de almacenamiento interconectados, los cuales pueden albergar hasta el equivalente a 100 piscinas olímpicas de agua.

Durante las tormentas, el agua se canaliza desde las calles y zonas urbanas hacia los pozos de almacenamiento. A través de 78 potentes bombas de agua, el agua es redirigida al río Edogawa a una velocidad impresionante de 200 toneladas por segundo.

La magnitud de esta infraestructura es tal que, en cada uno de los pozos, cabría la Estatua de la Libertad. Yoshio Miyazaki, gerente del Canal de Descarga Subterránea, señaló que “gracias a esta infraestructura, hemos evitado daños superiores a los mil millones de dólares”.

Tokio se prepara para las fuertes lluvias del futuro

El impacto del cambio climático en las condiciones meteorológicas ha hecho que la capital japonesa enfrente más tormentas de alta intensidad. En agosto de este año, por ejemplo, el sistema de drenaje llegó a activarse hasta cuatro veces debido al tifón Shanshan.

Si bien la catedral subterránea ha tenido gran éxito, las autoridades japonesas continúan explorando formas de mejorar esta infraestructura y asegurar su eficiencia a largo plazo.

Otomo ha hecho énfasis en que “Pretendemos mejorar la calidad de estas instalaciones para garantizar la seguridad de nuestros habitantes. Este sistema es una inversión crucial para la protección de la ciudad en un contexto de cambio climático”.

 

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