En medio de un panorama demográfico alarmante, Corea del Sur ha registrado en julio de 2024 un aumento significativo en el número de nacimientos, el mayor incremento en 12 años. Según los datos proporcionados esta semana por la Oficina Nacional de Estadística, el país experimentó un crecimiento del 7,9 % en el número de bebés nacidos, lo que equivale a 1.516 nacimientos más en comparación con el mismo mes del año pasado. Por lo tanto, en julio llegaron al mundo un total de 20.601 bebés, lo que marca el mayor incremento interanual para este mes desde 2012.
Este repunte en los nacimientos representa un cambio momentáneo pero muy importante en la tendencia decreciente de la tasa de natalidad de Corea del Sur. El país enfrenta uno de los desafíos demográficos más graves a nivel mundial debido a su baja tasa de fertilidad y al rápido envejecimiento de la población.
La Oficina Nacional de Estadística surcoreana atribuyó este aumento a la decisión de muchas parejas de celebrar bodas tras haberlas postergado durante las primeras etapas de la pandemia de COVID-19. Esto resultó en una oleada de matrimonios entre la segunda mitad de 2022 y la primera mitad de 2023.
A pesar de la alentadora noticia, el contexto general sigue siendo difícil. Durante los primeros siete meses de este año el número de nacimientos totales disminuyó un 1,2 %, alcanzando los 137.913. Estos datos reflejan una persistente caída en la tasa de fertilidad del país.
La tasa global de fecundidad (TGF), que mide el promedio de hijos que se espera que tenga una mujer a lo largo de su vida, alcanzó un mínimo histórico de 0,71 en el segundo trimestre de 2024. Este número está muy por debajo del umbral de 2,1 hijos por mujer necesario para mantener una población estable sin depender de la inmigración.
Este fenómeno no es nuevo: desde el cuarto trimestre de 2019, la nación ha experimentado una tasa de mortalidad superior a la tasa de natalidad. Este hecho subraya la profundidad de su crisis demográfica.
El país asiático lleva varios años lidiando con un envejecimiento poblacional acelerado por lo que se proyecta que, para el año 2072, se convertirá en una sociedad superenvejecida. Se calcula que la media de edad, que en 2022 era 44,9 años, sea de 63,4 años para 2072.
Si la situación se mantiene, en ese mismo período la población total se reduciría drásticamente, pasando de los actuales 52 millones a aproximadamente 36 millones de personas. Las cifras máximas de la población surcoreana se alcanzaron en 2020, y desde entonces ha comenzado a disminuir progresivamente.
Según los datos oficiales, 18.811 parejas contrajeron matrimonio en julio de 2024. Esto representa un aumento del 32,9 % en comparación con el mismo mes del 2023. Este fue el mayor aumento interanual para cualquier mes de julio desde que la Oficina Nacional de Estadística comenzó a recopilar datos sobre matrimonios en 1981.
Se cree que la pandemia, que había retrasado las ceremonias de muchas parejas, ha dejado su huella en la estructura familiar del país.
Sin embargo, en este caso tampoco son todas buenas noticias en cuanto a las relaciones conyugales en Corea del Sur. El número de divorcios también aumentó en julio, alcanzando los 7.939, lo que representa un crecimiento del 5,9 % en comparación con el mismo mes del año pasado. Este aumento es un claro reflejo de los desafíos que enfrentan las parejas en un país donde las presiones económicas y sociales moldean fuertemente las decisiones familiares.
Por otro lado, el país se enfrenta a cambios profundos en su estructura social y económica. Los altos precios de la vivienda y la feroz competencia en el mercado laboral son dos factores muy importantes que están empujando a los y las jóvenes surcoreanos/as a posponer o renunciar a la idea de casarse y tener hijos.
Al mismo tiempo, las normas sociales están cambiando: cada vez más personas optan por estilos de vida que no incluyen el matrimonio o la paternidad.
En medio de estas tendencias desalentadoras, el gobierno surcoreano enfrenta una tarea titánica para revertir el declive demográfico. Si bien el aumento en los nacimientos de julio ofrece una pequeña esperanza, los pronósticos a largo plazo siguen siendo preocupantes.
Los expertos plantean que, sin medidas efectivas que aborden los problemas estructurales, como el acceso a la vivienda asequible y la creación de un entorno laboral más inclusivo, Corea del Sur continuará en su camino hacia una sociedad envejecida y en declive demográfico, con implicaciones de largo alcance para su economía y su cohesión social.












