El exceso de trabajo en Corea del Sur: un desafío social

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La media anual de horas de trabajo de los surcoreanos ha disminuido en casi 200 horas durante la última década, pero sigue siendo, aproximadamente, 150 horas más que la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) según demostraron datos estadísticos del Ministerio de Empleo y Trabajo.

Los datos dejaron ver que la jornada laboral media acumulada de un trabajador surcoreano, en una empresa con al menos un empleado, el año pasado llegó a 156,2 horas mensuales, 2,5 horas menos que en 2022. La media mensual de 2023 se traduce en un total de 1.874 horas de trabajo al año, lo que supone el primer registro del país en el margen de 1.800 horas.

Con la introducción del sistema de horario laboral de 52 horas semanales, en 2018, Corea del Sur ha experimentado una disminución constante en sus jornadas laborales, que hasta entonces eran notoriamente largas.

La media anual para Corea del Sur sigue siendo 155 horas más que la media, de 1.719 horas al año, registrada entre los países miembros de la OCDE. La disparidad se traduce en 13 horas más de jornada laboral para los surcoreanos al mes. De los 38 países miembros de la OCDE, solo cinco, entre los que se encuentra Colombia, México e Israel, tuvieron una jornada laboral anual más larga que Corea del Sur, según las estadísticas obtenidas en 2022 por la organización.

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Las consecuencias sociales del exceso de trabajo

El exceso de trabajo en Corea del Sur puede tener diversas consecuencias negativas, tales como problemas de salud física y mental, ya que el exceso de trabajo puede conducir a problemas de salud graves, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, trastornos musculoesqueléticos, trastornos del sueño, ansiedad, depresión e incluso suicidio.

Disminución de la productividad: aunque pueda parecer contradictorio, trabajar largas horas no siempre se traduce en una mayor productividad. La fatiga y el agotamiento pueden reducir la eficiencia y la calidad del trabajo, lo que a su vez puede afectar negativamente a la productividad a largo plazo.

Desarrollo de una cultura laboral tóxica: el énfasis en el trabajo duro y las largas horas puede crear una cultura laboral en la que el exceso de trabajo se vea como una norma, lo que puede llevar a la presión social para trabajar largas jornadas y dificultar la búsqueda de un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Impacto en las relaciones personales:  puede afectar negativamente a las relaciones familiares y sociales, ya que los individuos terminan teniendo poco tiempo para pasar con sus seres queridos o participar en actividades recreativas.

Baja tasa de natalidad: tanto en Corea el Sur como en Japón, el exceso de trabajo ha contribuido a una baja tasa de natalidad, ya que muchas personas tienen dificultades para encontrar tiempo para establecer relaciones y formar familias. Además de que se genera una cultura del trabajo que hace que aquellos que son padres se sientan marginados de la vida laboral y social.

Desigualdad de género: en este aspecto, puede afectar de manera desproporcionada a las mujeres, especialmente en lo que respecta a la participación en la fuerza laboral y la carga de trabajo doméstico no remunerado.

En respuesta a estas preocupaciones, el país ha implementado medidas para abordar el problema del exceso de trabajo, como límites en las horas laborales, programas de apoyo al equilibrio entre el trabajo y la vida personal, y campañas para promover una cultura laboral más saludable. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para abordar este problema de manera efectiva.

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