Brote de E. coli vinculado al queso cheddar crudo: investigación en curso

Un brote de E. coli vinculado al queso cheddar crudo de la marca RAW FARM ha sido confirmado en Estados Unidos, afectando a siete personas, en su mayoría niños, en California, Florida y Texas, según reportes de la FDA y el CDC difundidos el 18 de marzo de 2026.

Qué se sabe del brote y la fuente posible del contagio

El brote de E. coli vinculado al queso cheddar crudo iniciado entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 ha generado preocupación entre funcionarios sanitarios y consumidores. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que los casos comparten una cepa genética casi idéntica del patógeno, lo que sugiere una fuente común de contaminación. Los enfermos identificaron el consumo del producto de leche no pasteurizada de RAW FARM como el denominador común.

Los siete casos confirmados están distribuidos en tres estados: cinco en California —donde se ubica la planta de producción de la empresa—, uno en Florida y uno en Texas. Cuatro de ellos corresponden a niños pequeños de tres años o menos, con una edad media de infección igual a tres años. Dos de los afectados requirieron hospitalización, aunque no se han registrado muertes ni casos de síndrome hemolítico urémico, una complicación renal grave asociada a ciertas cepas de la bacteria.

La empresa RAW FARM, con sede en Fresno, California, ha sido instada a retirar voluntariamente los lotes de queso cheddar crudo potencialmente contaminados, pero hasta el momento ha rechazado esa solicitud. Pese a que ninguna muestra analizada hasta ahora ha resultado positiva para E. coli, las pruebas continúan. La FDA ha reiterado que el consumo de productos elaborados con leche cruda supone un riesgo sanitario, especialmente para menores y personas inmunocomprometidas.

Cómo se origina la contaminación por E. coli en los productos lácteos

La bacteria Escherichia coli es un microorganismo común en los intestinos humanos y animales. Sin embargo, algunas cepas patogénicas, como la O157:H7, pueden causar infecciones graves. La transmisión suele producirse por el contacto con heces contaminadas, agua no tratada o alimentos manipulados sin higiene. En el caso de los lácteos no pasteurizados, la falta de tratamiento térmico permite la supervivencia de bacterias dañinas presentes en la leche cruda o en los equipos de producción.

La pasteurización, proceso desarrollado a fines del siglo XIX, consiste en calentar la leche a una temperatura suficiente para destruir microorganismos nocivos sin comprometer sus propiedades nutricionales. La FDA prohíbe la comercialización interestatal de leche cruda desde 1987, aunque algunos estados permiten su venta dentro de ciertas limitaciones. Este marco legal fragmentado mantiene viva la tensión entre los defensores del consumo “natural” y los expertos en salud pública que advierten sobre los riesgos bacteriológicos.

¿Por qué sigue habiendo consumo de queso crudo pese a las advertencias?

En Estados Unidos, el consumo de lácteos sin pasteurizar continúa en nichos específicos del mercado, impulsado por movimientos que promueven la alimentación orgánica o “sin intervención industrial”. Según un estudio del Journal of Food Protection, alrededor del 3% de los estadounidenses afirman haber consumido leche o queso crudo en el último año. Los defensores argumentan que el producto conserva microorganismos beneficiosos y sabores más complejos, mientras que los críticos enfatizan la posibilidad de brotes como el actual.

Las autoridades sanitarias reiteran que los menores de edad, embarazadas y personas mayores son particularmente vulnerables. En brotes anteriores, se han documentado casos de insuficiencia renal severa y muertes relacionadas con productos sin pasteurizar. En California, donde RAW FARM concentra su operación, se han registrado al menos cuatro alertas de seguridad alimentaria vinculadas a productos de leche cruda desde 2014.

Impacto del brote de E. coli vinculado al queso cheddar crudo en la salud pública

Aunque este brote involucra un número relativamente bajo de personas, su repercusión mediática y regulatoria ha sido significativa. Los CDC estiman que cada año se producen en Estados Unidos más de 70,000 infecciones por E. coli, y los alimentos de origen animal representan una fracción importante de los casos. La mayoría no se vincula a la leche cruda, pero los brotes asociados a ella suelen tener una tasa de hospitalización más alta debido a la concentración de patógenos.

Los síntomas reportados por los afectados incluyen diarrea, cólicos intensos, fiebre y vómitos. En los casos graves, puede desarrollarse el síndrome hemolítico urémico, que afecta los riñones y requiere atención médica urgente. Las autoridades recomiendan a quienes hayan consumido queso cheddar crudo de RAW FARM y presenten síntomas gastrointestinales que consulten inmediatamente a un profesional de la salud.

Más allá de la gestión clínica, el brote ha reavivado el debate sobre la responsabilidad empresarial en los retiros de producto. Si bien la FDA puede solicitar un retiro voluntario, el rechazo de la empresa genera un dilema regulatorio: sin pruebas positivas en muestras del producto, la autoridad carece de base legal para forzar la retirada, aunque la evidencia epidemiológica apunte al queso como fuente más probable.

¿Qué precedentes existen de brotes similares en Estados Unidos?

Este episodio no es aislado. En las últimas dos décadas, Estados Unidos ha enfrentado múltiples brotes vinculados a productos lácteos sin pasteurizar. En 2016, un brote de Listeria monocytogenes asociado a quesos blandos de leche cruda causó dos muertes y nueve hospitalizaciones. En 2022, un brote de E. coli relacionado con yogures artesanales afectó a más de 20 personas en la región del Medio Oeste.

Los registros de la FDA indican que, entre 1998 y 2024, se documentaron 202 brotes relacionados con el consumo de leche o quesos crudos, que dejaron un saldo de más de 2,600 casos y al menos 228 hospitalizaciones. En la mayoría de los casos, las infecciones fueron causadas por bacterias como Salmonella, Campylobacter y E. coli. Aunque la incidencia total es baja en comparación con otros alimentos, el riesgo relativo por porción ingerida es significativamente más alto.

Qué medidas se están tomando y qué puede esperar el consumidor

La FDA y los CDC continúan su investigación, recolectando información de los pacientes afectados e inspeccionando la planta de RAW FARM en Fresno. Se están revisando los protocolos de desinfección, el control de la cadena de frío y la trazabilidad de la leche empleada. La Agencia ha instado a minoristas y distribuidores a suspender temporalmente la venta de queso cheddar crudo de la marca mientras se completan las pruebas.

Por su parte, la empresa ha publicado declaraciones en su sitio web en las que sostiene que sus lotes cumplen las normas de seguridad y que cooperará con las autoridades “en la medida necesaria”. Sin embargo, organizaciones de defensa del consumidor critican la falta de transparencia y han pedido una revisión más amplia del marco regulatorio sobre lácteos no pasteurizados.

Los expertos en enfermedades alimentarias recomiendan prácticas básicas de prevención: mantener una higiene adecuada en la manipulación de alimentos, evitar la compra de productos no pasteurizados y desinfectar superficies de cocina tras el contacto con quesos o leches crudas. En caso de haber adquirido un lote sospechoso, se recomienda desecharlo y notificar a las autoridades locales de salud pública.

El papel de la educación y la comunicación del riesgo

Históricamente, la efectividad de las campañas de prevención alimentaria ha dependido de la claridad y consistencia del mensaje público. Los estudios de percepción del riesgo indican que muchos consumidores subestiman los peligros asociados con productos artesanales. La comunicación debe equilibrar el respeto por tradiciones culturales y la evidencia científica disponible.

Los CDC y la FDA coinciden en que el desafío está en traducir datos técnicos a un lenguaje accesible. En 2020, un informe conjunto recomendó reforzar las alianzas con productores rurales para mejorar las prácticas de higiene en origen y promover sistemas de certificación voluntarios. A largo plazo, una política de educación alimentaria que incorpore la seguridad microbiológica podría reducir la incidencia de brotes similares.

Perspectivas y lecciones del caso RAW FARM

El brote de E. coli vinculado al queso cheddar crudo plantea una pregunta central sobre la compatibilidad entre la libertad empresarial y la protección de la salud pública. Aunque los consumidores eligen productos crudos por convicción personal o por búsqueda de autenticidad, los episodios de contaminación evidencian los límites de esa elección cuando impacta a poblaciones vulnerables.

La tecnología alimentaria ofrece alternativas intermedias, como procesos de microfiltración que eliminan patógenos sin aplicar calor extremo, pero su adopción es escasa en el segmento artesanal. La experiencia de RAW FARM podría impulsar un debate regulatorio más firme sobre la venta interestatal de quesos no pasteurizados y sobre la capacidad de la FDA para ordenar retiros obligatorios en ausencia de pruebas de laboratorio concluyentes.

Las autoridades prevén publicar una actualización en las próximas semanas, junto con los resultados finales de las muestras analizadas. Mientras tanto, los especialistas insisten en que la seguridad alimentaria no debe entenderse solo como un conjunto de normas técnicas, sino como una responsabilidad colectiva entre productores, distribuidores y consumidores. Los casos recientes confirman que el impacto de los brotes, aunque limitado en número, tiene un efecto duradero en la confianza del público y en la percepción del riesgo alimentario.

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Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.