Mitsubishi Corporation anunció este miércoles que se retirará de los proyectos de energía eólica marina en Japón tras constatar que los costos de construcción se duplicaron con respecto a las estimaciones iniciales, lo que volvió inviable el plan de negocios. La decisión supone un revés para la estrategia del gobierno japonés, que impulsa las energías renovables como parte de su política de descarbonización.
El consorcio liderado por la firma comercial, en el que participa también una subsidiaria de Chubu Electric Power, había sido elegido por el gobierno en 2021 para instalar turbinas en tres sitios frente a las costas de Akita y Chiba. La propuesta se impuso en aquel momento gracias a la presentación de tarifas muy bajas bajo el esquema de incentivos estatales.
Durante una conferencia en Tokio, el presidente de Mitsubishi, Katsuya Nakanishi, reconoció que “los cambios drásticos en las condiciones económicas y el entorno de negocios” llevaron a la compañía a desistir. Asimismo, ofreció disculpas a las comunidades locales afectadas y aseguró que viajará a Akita y Chiba para explicar la situación directamente.
El plan original contemplaba la construcción de 134 turbinas, con operaciones comerciales previstas entre 2028 y 2030 y vigencia hasta 2052. Los trabajos en Chiba iban a comenzar en 2025 y en Akita en 2026. Sin embargo, factores externos modificaron por completo el escenario. Según la empresa, la pandemia, la guerra en Ucrania, la disrupción de las cadenas de suministro, la inflación, la volatilidad cambiaria y el aumento de las tasas de interés encarecieron de manera insostenible los costos.
En febrero, Mitsubishi ya había reportado pérdidas por 52.200 millones de yenes, alrededor de 353 millones de dólares, en su negocio eólico marino, atribuidas al alza de precios y de intereses. No obstante, Nakanishi descartó su renuncia y sostuvo que el impacto en los beneficios de la compañía será limitado tras la retirada.
La decisión generó reacciones inmediatas. El ministro de Industria, Yoji Muto, calificó el proyecto de “significativo y digno de atención” y advirtió que su cancelación “socava la confianza de la sociedad en los parques eólicos marinos”. Por su parte, Shinichi Koshikawa, alcalde de Choshi, uno de los municipios involucrados, lamentó profundamente la retirada, ya que la iniciativa había despertado expectativas de convivencia con la pesca, desarrollo industrial y generación de empleo.
La salida de Mitsubishi se confirmó después de que trascendiera la retirada de Kajima Corporation, empresa responsable de una parte clave de la construcción. Hasta hace pocos días, la propia Mitsubishi aseguraba estar evaluando opciones, pero la complejidad del panorama terminó por inclinar la balanza.
Aunque la compañía reafirmó su compromiso con la descarbonización y la importancia de la energía eólica, la cancelación de estos proyectos refleja las dificultades que enfrenta Japón para expandir las renovables en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y los altos costos de inversión.












