El impacto de la guerra entre Estados Unidos e Irán ya se siente en la vida cotidiana de millones de personas en India, donde el aumento de los precios del combustible y las interrupciones en el suministro energético están generando preocupación y malestar.
En Nueva Delhi, el taxista Ravi Ranjan aseguró que las dificultades en el transporte marítimo y el encarecimiento de la energía dispararon el costo del gas de cocina licuado (LPG), afectando seriamente la economía de su familia.
“Antes conseguía un cilindro de LPG por 1.000 rupias, ahora tengo que pagar 3.000 rupias en el mercado negro”, afirmó Ranjan, quien vive con su esposa e hijo en la capital india.
La situación se produce mientras el primer ministro de India, Narendra Modi, pidió recientemente a la población reducir los viajes, trabajar más desde casa y ahorrar combustible ante la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente.
En Chennai, en el sur del país, la ejecutiva de publicidad Sushmita Sankar contó que tanto el combustible para automóviles como el gas doméstico se volvieron mucho más caros en las últimas semanas.
Además, criticó el mayor uso de gasolina mezclada con etanol, que actualmente se vende de forma masiva en las estaciones de servicio.
“Los gastos en combustible están aumentando y siento que el rendimiento de mi auto empeoró en el último año con la gasolina mezclada con etanol”, señaló.
“Ya tenemos días muy ocupados entre el trabajo y las necesidades de nuestro hijo. Ahora también tenemos que dedicar mucho tiempo a cargar combustible o conseguir gas”, agregó.
En medio de la escasez de gas de cocina y el aumento internacional del petróleo, el gobierno indio propuso ampliar el uso de combustibles con 85% o incluso 100% de etanol para algunos vehículos.
El viernes, India aumentó oficialmente los precios de la gasolina y el diésel, mientras medios locales reportaron compras de pánico y largas filas en estaciones de servicio del estado de Odisha.
Además, las autoridades prohibieron temporalmente las exportaciones de azúcar al menos hasta septiembre para garantizar el abastecimiento interno y asegurar materia prima suficiente para la producción de etanol.
India importa cerca del 90% del petróleo que consume y es uno de los países más afectados por la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de energía que permanece parcialmente bloqueada por el conflicto.







