Tailandia busca liderar el regreso de Myanmar a la ASEAN tras años de aislamiento

Tailandia Myanmar ASEAN

Tailandia quiere asumir un papel activo en el intento de Myanmar por normalizar sus relaciones con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, luego de varios años de aislamiento político tras el golpe militar. La iniciativa fue planteada por el canciller tailandés Sihasak Phuangketkeow antes de una reunión clave con el actual presidente birmano.

El líder de Myanmar, Min Aung Hlaing, consolidó recientemente su poder al asumir formalmente la presidencia, luego de unas elecciones dominadas por fuerzas cercanas al ejército y sin una oposición significativa. Su ascenso se produce en un contexto marcado por la crisis interna que se desató tras el golpe de Estado que puso fin a una década de apertura democrática y derivó en un conflicto armado prolongado.

Desde entonces, Myanmar ha quedado marginado de las principales instancias de la Association of Southeast Asian Nations, que decidió excluir a sus líderes militares de las cumbres del bloque. A pesar de ello, el país sigue siendo miembro formal y participa a nivel técnico en algunas reuniones.

Bangkok considera que es momento de avanzar hacia una reintegración gradual. Según explicó el canciller tailandés, la estrategia pasa por establecer contactos progresivos que permitan acercar posiciones, aunque dejó claro que el retorno pleno dependerá de que Myanmar atienda las demandas del bloque regional, en especial en materia de diálogo y reducción de la violencia.

La crisis en Myanmar ha sido uno de los mayores desafíos para la ASEAN en los últimos años. Varios de sus miembros han criticado la falta de avances concretos por parte de la junta militar en el cumplimiento de un plan de paz que exige el cese de las hostilidades y la apertura de negociaciones inclusivas.

A nivel internacional, el nuevo gobierno birmano tampoco ha logrado reconocimiento amplio. Diversos países occidentales cuestionaron el proceso electoral que lo llevó al poder, al considerarlo una maniobra para consolidar el control militar bajo una apariencia institucional.

En este escenario, algunos gestos recientes fueron recibidos con cautela. Entre ellos, la liberación de miles de presos anunciada por las autoridades birmanas, que incluyó al ex presidente Win Myint y una reducción parcial de la condena de la ex líder civil Aung San Suu Kyi. Para Tailandia, estas medidas pueden abrir una ventana para retomar el diálogo.

El gobierno tailandés también subrayó la necesidad de ampliar el acceso de ayuda humanitaria en el país, donde la situación sigue siendo crítica. En ese sentido, planteó la importancia de que Myanmar permita una mayor participación de organismos internacionales y de la propia ASEAN en tareas de asistencia.

En su discurso de asunción, Min Aung Hlaing expresó su intención de avanzar hacia la reconciliación interna y mejorar las relaciones exteriores, incluyendo un acercamiento al bloque regional. Incluso propuso iniciar conversaciones con grupos armados opositores, aunque algunas de las principales organizaciones rebeldes ya rechazaron esa posibilidad.

Mientras tanto, la ASEAN se prepara para su próxima cumbre, en la que el caso de Myanmar volverá a ocupar un lugar central. La postura que adopte el bloque será clave para definir si el país logra salir del aislamiento o si la crisis continúa marcando su vínculo con la región.

+ posts