Los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los Siete (G7) se reunieron, este martes por la noche, en la localidad canadiense de Niagara-on-the-Lake, en Ontario, para discutir los esfuerzos internacionales encaminados a poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania, diseñar una alternativa a la cadena de suministro de minerales críticos dominada por China y abordar otros desafíos globales urgentes.
El encuentro, que se extenderá hasta el miércoles, tiene lugar en medio de la persistente negativa de Moscú a negociar sobre Ucrania y tras un acuerdo entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, para reducir las tensiones comerciales.
En la cita participan los jefes diplomáticos de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos, además de representantes de la Unión Europea. Es la primera reunión presencial del grupo desde que entró en vigor, hace aproximadamente un mes, el alto el fuego mediado por Estados Unidos entre Israel y el grupo palestino Hamás en la Franja de Gaza.
Canadá, que ocupa la presidencia rotatoria del G7 este año, invitó a ministros de ocho países adicionales —Australia, Brasil, India, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur y Ucrania— a sumarse a las discusiones del segundo día.
La ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Anita Anand, afirmó que su objetivo es fortalecer las respuestas colectivas a desafíos compartidos, como la seguridad marítima y energética, siguiendo las líneas acordadas en la cumbre del G7 celebrada en junio.
“Los desafíos globales requieren alianzas globales. Los problemas que enfrentamos trascienden las fronteras del G7, y por eso es fundamental contar con una representación geográfica diversa en la mesa”, declaró Anand en una conferencia de prensa previa al inicio de las conversaciones.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló en la red social X que continuará promoviendo la visión del presidente Trump de lograr la “paz a través de la fuerza”.
“Estamos abordando una serie de cuestiones críticas con un objetivo principal: poner la seguridad y la protección de los estadounidenses en primer lugar”, escribió.
Durante la reunión también se espera una serie de encuentros bilaterales. El nuevo ministro japonés de Exteriores, Toshimitsu Motegi, adelantó que planea “aportar una perspectiva del Indo-Pacífico a las discusiones del G7 y promover una cooperación concreta”.
En su reunión de marzo pasado, los ministros del G7 habían condenado las “acciones ilícitas, coercitivas y peligrosas” de China en los mares del Sur y del Este de China, además de advertir a Rusia sobre nuevas sanciones si no aceptaba un alto el fuego “en condiciones de igualdad” con Ucrania.
Ocho meses después, Moscú ha intensificado los ataques contra la infraestructura energética ucraniana mientras el país se prepara para un invierno difícil y los esfuerzos de paz liderados por Washington pierden fuerza. El mes pasado, Trump canceló una reunión planificada con el presidente ruso, Vladímir Putin, en Budapest, alegando que sería una “pérdida de tiempo”.
En la cumbre del G7 celebrada este año en Kananaskis, en el oeste de Canadá, los líderes del grupo lanzaron un plan de acción para reducir la dependencia de los minerales críticos controlados por China. Sin embargo, Pekín impuso en octubre nuevas restricciones a la exportación de tierras raras, esenciales para la fabricación de productos tecnológicos, lo que reavivó las tensiones comerciales.
Aun así, Trump y Xi acordaron una tregua de un año en su guerra comercial durante una reunión en Corea del Sur a fines del mes pasado, que incluye la reducción de aranceles y la suspensión temporal de los controles a las exportaciones.






