El frágil cese del fuego en la Franja de Gaza se mantenía por tercer día consecutivo este domingo, mientras agencias humanitarias aceleraban el ingreso de suministros básicos a un territorio devastado por meses de guerra. Al mismo tiempo, se afinaban los preparativos para la liberación de rehenes israelíes y prisioneros palestinos bajo el acuerdo de tregua mediado por Estados Unidos, Egipto y Catar.
Funcionarios de Naciones Unidas confirmaron que por primera vez desde marzo ingresaron suministros de gas para cocinar, además de harina, carne y frutas. Eri Kaneko, portavoz de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), calificó la jornada como un avance real, destacando que también se obtuvo permiso para introducir material médico y trasladar a familias desde zonas inundables hacia refugios más seguros antes del invierno.
El presidente estadounidense Donald Trump, impulsor del acuerdo, tiene previsto llegar el lunes a Israel para reunirse con familiares de los rehenes y pronunciar un discurso ante el Parlamento. Luego viajará a Egipto, donde copresidirá junto al presidente Abdel Fattah el-Sissi una cumbre de paz en Sharm el-Sheikh que contará con la participación de más de veinte líderes mundiales, entre ellos los mandatarios de Jordania, Turquía, Francia y Alemania, además de representantes de Naciones Unidas y la Liga Árabe.
Desde Gaza, el Ministerio del Interior, controlado por Hamas, desplegó a miles de policías en las zonas de las que las fuerzas israelíes se retiraron tras el inicio del alto el fuego. El objetivo es mantener el orden y garantizar la llegada de los convoyes de ayuda que cruzan diariamente desde Egipto. La ONU informó que durante el primer día de incremento de asistencia logró distribuir cientos de miles de comidas calientes, además de alimentos frescos y medicinas.
Mientras tanto, en El Cairo, representantes de Hamas mantenían negociaciones con mediadores para ajustar la lista de prisioneros palestinos que serán liberados. Según fuentes cercanas a las conversaciones, el grupo insiste en incluir a figuras como Marwan Barghouti y Ahmad Saadat, condenados a cadena perpetua, aunque Israel aún no ha respondido oficialmente.
En Cisjordania ocupada, las autoridades israelíes advirtieron a las familias de los prisioneros liberados que no realicen celebraciones públicas, bajo amenaza de detención.
Del lado israelí, el coordinador para los rehenes y desaparecidos, Gal Hirsch, pidió a las familias prepararse para la liberación prevista a partir del lunes. Las autoridades estiman que de los 48 rehenes aún en manos de Hamas y otros grupos, alrededor de 20 permanecen con vida. Los sobrevivientes serán trasladados a hospitales y centros de rehabilitación tras su llegada.
La tregua también permitirá la liberación de unos dos mil prisioneros palestinos, incluidos 250 con condenas a perpetuidad y más de 1.700 detenidos sin cargos durante la guerra. El Ministerio de Salud de Gaza informó que muchos de ellos requieren atención médica urgente tras meses de reclusión.
Desde el aire, imágenes satelitales mostraban largas filas de vehículos avanzando hacia el norte de la Franja, con familias intentando regresar a lo que queda de sus hogares. En Gaza City, la policía patrullaba las calles y escoltaba camiones de ayuda mientras la población trataba de reconstruir su vida entre los escombros.
El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, advirtió desde El Cairo que la reconstrucción requerirá una “generosidad real” y el compromiso sostenido de la comunidad internacional. “Gran parte de Gaza es un páramo. Necesitamos fondos, acceso y, sobre todo, que este cese del fuego se mantenga”, afirmó.






