El primer ministro chino, Li Qiang, realizará una visita oficial de tres días a Corea del Norte a partir del jueves para participar en los actos conmemorativos del 80 aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China. El viaje, que representa el primero de un alto dirigente chino a Pyongyang desde abril de 2024, busca reafirmar los vínculos históricos entre ambos países y proyectar una imagen de estabilidad en una región marcada por la competencia entre potencias.
La visita de Li, el segundo funcionario más importante del gobierno de Pekín después del presidente Xi Jinping, llega en un momento en que las relaciones bilaterales atraviesan una fase de reajuste. Durante los últimos meses, el acercamiento militar entre Corea del Norte y Rusia ha generado incomodidad en China, que intenta mantener su influencia tradicional sobre el régimen de Kim Jong Un sin quedar asociada directamente con las acciones de Moscú en Ucrania.
En un comunicado difundido este martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino destacó que el viaje busca “fortalecer la comunicación estratégica, ampliar la cooperación y promover la amistad tradicional” entre ambos países. La visita incluirá reuniones oficiales y la participación de Li en los principales actos conmemorativos que se desarrollarán en Pyongyang.
El desplazamiento del premier chino se produce después de que la aerolínea norcoreana Air Koryo realizara un vuelo especial desde Pekín para trasladar a invitados y delegaciones internacionales a las celebraciones. Entre los asistentes también figurarán el presidente de Vietnam, To Lam, y el expresidente ruso Dmitri Medvédev, actual líder del partido Rusia Unida, así como el presidente de Laos, Thongloun Sisoulith, todos invitados por Kim Jong Un para reforzar el mensaje de respaldo al régimen.
China sigue siendo el principal aliado político y económico de Corea del Norte, así como su principal socio comercial y fuente de asistencia. Las dos naciones mantienen una relación marcada por la historia, ya que combatieron juntas en la Guerra de Corea entre 1950 y 1953 contra las fuerzas lideradas por Estados Unidos. Desde entonces, Pekín ha desempeñado un papel crucial en la supervivencia económica y diplomática del régimen norcoreano.
Sin embargo, los lazos entre ambos gobiernos se enfriaron recientemente ante los reportes de que Corea del Norte habría enviado miles de soldados para apoyar a Rusia en el conflicto de Ucrania. Pekín, que intenta presentarse como un actor neutral en la guerra, ha evitado respaldar abiertamente esa cooperación, lo que generó cierta distancia con Pyongyang.
El mes pasado, Kim Jong Un viajó a Pekín para asistir a los actos por el 80 aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. En esa ocasión, mantuvo su primera reunión cara a cara con Xi Jinping en más de seis años. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener la amistad bilateral y fortalecer los intercambios económicos.
Para el aniversario del Partido de los Trabajadores, Corea del Norte prepara un desfile militar de gran escala en la capital, un gesto simbólico con el que Kim busca reafirmar el poder del régimen y mostrar unidad frente al mundo. En este contexto, la presencia del primer ministro Li Qiang subraya que, pese a las tensiones y los cambios geopolíticos, China no tiene intención de romper su histórica alianza con su vecino más impredecible.












