Un grupo de ataque de portaaviones del Reino Unido realizó el martes una escala en el este de Japón, la primera en alrededor de cuatro años, como señal del creciente acercamiento en materia de seguridad entre ambos países. El portaaviones Prince of Wales atracó en la base naval estadounidense de Yokosuka, al suroeste de Tokio, mientras que el destructor Dauntless y la fragata noruega Roald Amundsen se ubicaron en la cercana base de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.
Las tres embarcaciones, integrantes del Carrier Strike Group 25, permanecerán en Japón hasta el dos de septiembre, según informó el Ministerio de Defensa japonés. Se trata de la segunda visita de este tipo, después de la que encabezó el portaaviones Queen Elizabeth en 2021.
En la base japonesa se llevó a cabo un acto de bienvenida en el que la embajadora británica en Japón, Julia Longbottom, agradeció la hospitalidad y destacó el compromiso compartido con un Indo-Pacífico libre y abierto. Por su parte, Tomohiko Madono, jefe del Distrito de Yokosuka de la Fuerza Marítima, expresó su convicción de que Japón, Reino Unido y Noruega reforzarán sus lazos, dado que comparten entornos de seguridad muy similares.
El itinerario incluye un traslado del Prince of Wales a Tokio el veintiocho de agosto, donde permanecerá hasta el final de la visita, mientras que la Roald Amundsen se sumará a la capital el diecinueve para una estadía de cuatro días.
Japón y Reino Unido han intensificado su cooperación militar en los últimos años, respaldados por un acuerdo de acceso recíproco que entró en vigor en 2023. Este pacto simplifica los procedimientos para que las fuerzas de ambos países participen en ejercicios conjuntos y operaciones de asistencia en caso de desastres. Además, junto a Italia, desarrollan un proyecto trilateral para producir un caza de nueva generación previsto para 2035.
En paralelo a la llegada de la flota, la Fuerza Marítima japonesa informó que aviones de combate furtivos británicos F-35B, operados desde el Prince of Wales, realizaron aterrizajes en el portahelicópteros japonés Kaga, acompañados por F-35B estadounidenses. Estas maniobras formaron parte de ejercicios multilaterales en el Pacífico occidental.
Japón se encuentra en pleno proceso de modificación de dos portahelicópteros, incluido el Kaga, para dotarlos de capacidad operativa como portaaviones. Entre las mejoras se incluyen recubrimientos resistentes al calor y otras adaptaciones necesarias para operar aeronaves de despegue y aterrizaje vertical.
La visita del grupo de ataque británico no solo refuerza la cooperación bilateral, sino que también envía un mensaje de unidad entre aliados frente a los desafíos estratégicos en la región. Con la presencia de naves de Noruega y la participación activa de Estados Unidos, la escala en Japón adquiere un valor simbólico que trasciende lo protocolar y refleja el interés común por mantener la estabilidad y la libertad de navegación en el Indo-Pacífico.












