Trump compara bombardeos en Irán con Hiroshima y desata indignación entre sobrevivientes japoneses

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una fuerte controversia este miércoles al comparar los recientes ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. Según sus declaraciones, ambas acciones habrían tenido un efecto similar: el fin inmediato del conflicto.

“No quiero usar el ejemplo de Hiroshima, no quiero usar el ejemplo de Nagasaki, pero eso fue esencialmente lo mismo. Eso terminó aquella guerra”, dijo Trump ante la prensa durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en La Haya.

Las palabras del mandatario provocaron una ola de indignación, especialmente entre los sobrevivientes de los bombardeos nucleares en Japón. Teruko Yokoyama, de 83 años, figura destacada de Nihon Hidankyo —la organización japonesa de víctimas de la bomba atómica galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2024— expresó su malestar con contundencia. “Estoy realmente decepcionada. Todo lo que siento es rabia”, declaró.

El comentario de Trump llega justo después de que se filtrara un informe de inteligencia estadounidense que sugiere que los ataques del fin de semana sobre instalaciones clave del programa nuclear iraní no habrían causado daños tan significativos como se afirmó inicialmente. Pese a ello, Trump sostuvo que el efecto de las operaciones fue decisivo y que si Estados Unidos no hubiese intervenido, el conflicto entre Israel e Irán aún continuaría.

El mandatario defendió la ofensiva asegurando que las instalaciones nucleares iraníes fueron “obliteradas” y que el programa atómico de Teherán ha sido retrasado “básicamente décadas”. No obstante, el análisis de inteligencia citado por medios estadounidenses indica que los daños habrían retrasado el programa apenas unos meses.

Trump minimizó la diferencia entre su versión y la de sus agencias, afirmando que la inteligencia es “muy inconclusa” y que, en sus palabras, “no cree que Irán vuelva a enriquecer uranio jamás”.

Durante la misma jornada, también aseguró que la relación con Irán se encuentra en un buen momento y anunció que Estados Unidos planea mantener conversaciones con funcionarios iraníes la próxima semana. Incluso insinuó la posibilidad de un acuerdo, aunque aclaró que no es indispensable. “Lo único que estamos pidiendo es lo que siempre pedimos: que no haya armas nucleares”, puntualizó.

Las declaraciones del presidente reavivan viejas heridas históricas en Japón y provocan cuestionamientos éticos sobre el lenguaje utilizado para justificar acciones militares. En un momento en que la política exterior de Washington está bajo el escrutinio global, el paralelo trazado por Trump con una de las mayores tragedias humanitarias del siglo XX no solo incomoda a sus aliados, sino que tensiona aún más el discurso internacional sobre el uso de la fuerza.

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