Estados Unidos anunció que revocará de manera «agresiva» los visados de estudiantes chinos vinculados al Partido Comunista o inscritos en áreas académicas consideradas sensibles, según declaró este miércoles el secretario de Estado, Marco Rubio. La medida se enmarca en una revisión más amplia de los criterios para otorgar visados a solicitantes de China y Hong Kong, en un contexto de crecientes tensiones políticas y de seguridad.
Rubio indicó que la intención del gobierno es aumentar el escrutinio sobre los estudiantes internacionales provenientes de China, muchos de los cuales cursan estudios en universidades de élite estadounidenses. Aunque no se proporcionaron nombres, es de conocimiento público que varios hijos de altos dirigentes del Partido Comunista han asistido a instituciones como Harvard, donde incluso la hija del presidente Xi Jinping se graduó en 2014 bajo un nombre falso.
La respuesta del gobierno chino no se hizo esperar. Mao Ning, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, calificó la decisión como «discriminatoria y motivada políticamente». Durante una conferencia de prensa en Pekín, Mao denunció que la medida «viola los derechos legítimos de los estudiantes internacionales» y «socava la imagen de apertura que Estados Unidos intenta proyectar». China presentó una protesta formal ante Washington.
La tensión surge en un momento delicado. Apenas dos semanas atrás, ambos países habían dado señales de distensión en el plano comercial. Sin embargo, la administración de Donald Trump ha intensificado su ofensiva contra universidades como Harvard, acusándolas de tener vínculos con el régimen chino. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, notificó a Harvard sobre la revocación de su capacidad para matricular estudiantes internacionales, en línea con las nuevas directrices.
Trump, por su parte, volvió a cargar contra la universidad, exigiendo un tope del 15 por ciento para la admisión de estudiantes extranjeros y pidiendo listas detalladas con sus países de origen. En declaraciones a la prensa, aseguró que muchos de esos alumnos son «radicales» y «problemáticos», y defendió la idea de privilegiar a estudiantes estadounidenses que actualmente no acceden a estas instituciones.
Según cifras oficiales, Harvard contó con 6.793 estudiantes internacionales en el ciclo 2024-2025, lo que representa el 27,2 por ciento del total. China fue el principal país de origen, con más de 2.000 alumnos, seguido por India, Corea del Sur, Japón y Singapur.
Además del foco en China, la medida forma parte de un esfuerzo más amplio para revisar las políticas de admisión y contratación en universidades que, según la administración Trump, se han vuelto demasiado liberales y permisivas ante protestas políticas, especialmente aquellas relacionadas con el conflicto entre Israel y Hamas.
Como parte de esta ofensiva, el gobierno suspendió el martes todas las entrevistas para visados de estudiantes extranjeros en sus misiones diplomáticas, una decisión que deja en suspenso los planes académicos de miles de aspirantes internacionales.






