En medio de una guerra comercial que no da tregua, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a cargar contra China, esta vez por su presunta responsabilidad en el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos. Según afirmó, el gobierno de Xi Jinping continúa permitiendo que cárteles de México y Canadá accedan a este potente opioide sintético, que luego ingresa a territorio estadounidense. La acusación llega pese a que Beijing sostiene haber endurecido los controles sobre la sustancia desde marzo.
Trump exigió a su par chino que ponga fin a esta práctica, señalándola como una amenaza directa a la seguridad de su país. La Casa Blanca, además, ha utilizado el tema como justificación para aplicar nuevos aranceles a productos chinos, lo que ha elevado aún más la tensión comercial entre ambas potencias.
No obstante, según fuentes citadas por The New York Times, el control del fentanilo podría transformarse en una posible vía de negociación. Funcionarios chinos estarían evaluando intensificar la cooperación antidrogas con Estados Unidos como gesto diplomático, en un intento por destrabar la relación con la administración de Trump, la propuesta incluiría el envío de Wang Xiaohong, jefe de seguridad de China y figura cercana a Xi Jinping, a Washington para avanzar en acuerdos vinculados tanto al narcotráfico como a los aranceles.
Las autoridades chinas han utilizado históricamente el control de precursores químicos del fentanilo como una herramienta diplomática. En 2019, ya habían implementado un veto total a la sustancia tras presiones similares de Trump. Más recientemente, cerraron lagunas legales que permitían el envío de pequeñas cantidades hacia el extranjero, aunque aún persisten canales de tráfico alternativo.
La cooperación bilateral en esta materia había quedado suspendida tras la visita de Nancy Pelosi a Taiwán en 2022, pero se reactivó a fines de 2023 tras un encuentro entre Xi Jinping y el expresidente Joe Biden. Desde entonces, ambos gobiernos reportaron avances en el trabajo conjunto, aunque sin resultados concluyentes.
Mientras tanto, el problema sigue creciendo. El fentanilo, una droga 50 veces más potente que la heroína, está detrás de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos. China insiste en que la raíz de la crisis es interna y social, no externa. A pesar de haber ampliado el control sobre los químicos necesarios para producirlo, la aparición de nuevas variantes y el uso legítimo de estos compuestos en la industria farmacéutica dificultan el accionar de las autoridades.
En palabras del académico Shen Dingli, el conflicto no es técnico sino político. La resolución, asegura, depende de la voluntad real de ambos gobiernos para cooperar sin convertir el tema en una herramienta de presión mutua.







