China justifica maniobras militares como castigo a Taiwán por declaraciones de su presidente

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El gobierno chino afirmó que la reciente actividad militar en torno a Taiwán es un «firme castigo» contra el presidente isleño, William Lai, por su «continua propagación de falacias separatistas», después de que este definiera a China como una «fuerza extranjera hostil».

El portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Chen Binhua, acusó a Lai de intensificar la confrontación en el estrecho de Taiwán y calificó las maniobras militares chinas como «necesarias» y «justificadas». Según la agencia oficial Xinhua, el funcionario destacó que estas acciones buscan ser un elemento disuasorio contra las fuerzas separatistas y contra la interferencia extranjera, en referencia a Estados Unidos.

Un total de 59 aeronaves militares chinas, incluidos cazas, bombarderos y drones, participaron en los ejercicios, lo que supone la mayor incursión desde el 14 de octubre pasado, cuando Pekín realizó maniobras militares a gran escala cerca de la isla. Además, Taiwán reportó la presencia de nueve buques de guerra chinos en la operación, entre ellos el destructor Guilin, la corbeta Taian y las fragatas Wenzhou y Jingzhou.

Las autoridades chinas advirtieron que cualquier intento de Taiwán de desafiar a Pekín solo conducirá a su «propia desaparición». «Si las autoridades taiwanesas se atreven a provocar y jugar con fuego, serán aplastadas», declaró Chen.

Las tensiones aumentaron después de que Lai endureciera su postura el 13 de marzo, al calificar a China como una «fuerza extranjera hostil» en uno de sus discursos más confrontativos desde que asumió el cargo. Pekín considera al líder taiwanés un «independentista» y ha incrementado la presión sobre la isla desde su elección.

El gobierno chino mantiene que Taiwán es una «parte inalienable» de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación. Este objetivo ha sido una de las prioridades del presidente Xi Jinping desde su llegada al poder en 2012. Sin embargo, el gobierno de Taiwán, dirigido por el Partido Democrático Progresista desde 2016, sostiene que la isla ya es un Estado independiente bajo el nombre de República de China y que su destino debe ser decidido exclusivamente por sus 23 millones de habitantes.

En medio de estas crecientes fricciones, el estrecho de Taiwán sigue siendo un punto de tensión en la región, con una escalada militar que aumenta la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre China, Taiwán y sus aliados internacionales.

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