El presidente chino Xi Jinping y la presidenta peruana Dina Boluarte inauguraron el megapuerto de Chancay, una de las infraestructuras de transporte más ambiciosas de América Latina. La ceremonia oficial dio paso a la apertura de esta gigantesca terminal portuaria, que promete atraer más de 3.000 millones de dólares en inversiones y posicionar a Perú como un centro logístico clave para el comercio entre Sudamérica y Asia.
La inauguración llega en un momento estratégico, en medio del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y del esperado encuentro entre Xi y el presidente estadounidense Joe Biden.
Ubicado a 80 kilómetros al norte de Lima, el puerto de Chancay es un proyecto de 3.500 millones de dólares a cargo de Cosco Shipping Ports, filial del gigante chino de transporte marítimo COSCO. Diseñado inicialmente para recibir barcos de tamaño mediano, el puerto contará con 15 muelles que permitirán el atraque de buques de hasta 24.000 contenedores, una capacidad superior a la del Canal de Panamá. Con esta infraestructura, Chancay reducirá entre 10 y 20 días el tiempo de navegación entre Asia y América del Sur, impulsando el comercio de productos peruanos y sudamericanos hacia los mercados asiáticos.

La presidenta Boluarte destacó que el puerto representa una transformación para la economía peruana y la región, pues se prevé que generará alrededor de 8.000 empleos y una actividad económica anual de 4.500 millones de dólares. Boluarte calificó a Chancay como un “centro neurálgico para el comercio sudamericano hacia Asia” y celebró la alianza estratégica con China, que desde hace años es el principal socio comercial de Perú.
Por su parte, Xi Jinping elogió el proyecto como un paso esencial en la «nueva ruta de la seda», una iniciativa que China lanzó en 2013 para extender su red de comercio e infraestructura a nivel mundial. Xi destacó que Chancay refuerza los vínculos entre China y América Latina y se alinea con la visión de crecimiento inclusivo y sostenible que su país promueve en la región. En su discurso, el presidente chino subrayó la importancia de la cooperación y el respeto mutuo como bases para una relación estratégica y de largo plazo entre ambas naciones.
Un cambio en la infraestructura y la política regional
Además de su envergadura, el puerto de Chancay se destaca por la incorporación de tecnología avanzada, con grúas automatizadas y camiones eléctricos sin conductor, todos de fabricación china.
Para Perú, Chancay es mucho más que una obra de infraestructura; representa una transformación en su papel como enlace logístico regional. Con la inauguración de este puerto, China ha reiterado su interés en construir una línea ferroviaria que conecte Chancay con Brasil, lo que permitiría que productos y mercancías fluyan con mayor rapidez entre ambos lados del continente. De realizarse, este proyecto ferroviario consolidaría a Perú como un eje de comercio intercontinental y reforzaría aún más la influencia de China en América del Sur.

Sin embargo, el puerto también ha sido motivo de controversias a nivel local. La Autoridad Portuaria de Perú intentó cambiar los términos del contrato con Cosco, argumentando un «error administrativo» en la concesión de derechos de operación exclusivos por 30 años. Aunque la demanda fue retirada poco antes de la visita oficial de Boluarte a China, el debate continúa en la opinión pública. Además, algunos residentes y grupos ambientalistas han manifestado su preocupación por los posibles impactos ambientales y laborales.
El puerto de Chancay se suma a los más de 40 puertos que China ha construido y administra en todo el mundo, lo que subraya su expansión global bajo la «nueva ruta de la seda». Según analistas, Chancay permite a China expandir su influencia en una región que históricamente ha estado bajo la órbita de Estados Unidos, y algunos observadores creen que Washington podría intentar limitar el alcance de la infraestructura china en la región.
Como parte de esta visita oficial, Xi Jinping y Dina Boluarte se espera que firmen un acuerdo de libre comercio ampliado, fortaleciendo aún más las relaciones económicas entre Perú y China, cuyo comercio alcanzó los 36.000 millones de dólares el año pasado. Con la apertura de Chancay, China afianza sus inversiones en Perú y abre la puerta a nuevos proyectos de cooperación, como una posible planta de ensamblaje de vehículos eléctricos de BYD, que convertiría a Perú en un centro de producción y exportación hacia América Latina.











