Entre la sequía y el mercado: el impacto en la producción y precios del frijol mexicano

frijol

La importancia de la producción de frijol en México es un tema de gran relevancia socioeconómica y nutricional. El frijol, originario de América, es un cultivo fundamental en México, donde se encuentran alrededor de 70 de las 150 especies conocidas. Este alimento es esencial en la dieta de los mexicanos, aportando nutrientes vitales como el complejo B, hierro, magnesio, potasio, zinc, calcio y fósforo.

En México, la vasta diversidad geográfica y climática ha permitido el cultivo del frijol en prácticamente todas sus regiones agrícolas, lo que ha dado lugar a una rica variedad de tipos de este alimento básico. Los frijoles negros, amarillos, blancos, morados, bayos, pintos y moteados son solo algunas de las variedades que se encuentran en el país, cada una con sus características y sabores únicos. Este cultivo no solo es central en la dieta mexicana, sino que también forma un pilar esencial en la economía agrícola del país. Con más de 570 mil productores involucrados directamente en su cultivo, el frijol no solo es un cultivo, sino una forma de vida y un sustento para cientos de miles de familias mexicanas.

La importancia económica del frijol en México se refleja en los impresionantes números que genera. Más de 382 mil empleos permanentes se deben a este cultivo, evidenciando su papel crítico en el mercado laboral, especialmente en las áreas rurales. En términos monetarios, la producción de frijol aporta aproximadamente 13 mil millones de pesos anuales a la economía mexicana. El año 2021 fue particularmente fructífero, con una cosecha que superó el millón doscientas mil toneladas. Zacatecas, destacándose como el líder en la producción nacional, desempeña un papel crucial en este sector, evidenciando la capacidad de México para no solo alimentar a su población sino también para fortalecer su economía a través de la agricultura.

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Sin embargo, la producción de frijol en México enfrenta desafíos significativos que amenazan su sostenibilidad y eficiencia. Uno de los problemas más críticos es que alrededor del 90% de la superficie dedicada al cultivo del frijol es de temporal, es decir, depende directamente de los ciclos de lluvia. Esta dependencia hace que el cultivo sea extremadamente vulnerable a las variaciones climáticas y a los episodios de sequía, que han sido cada vez más frecuentes y severos. Como resultado, el volumen de producción ha sufrido fluctuaciones notables en varias regiones del país, lo que a su vez complica la planificación y la determinación del periodo óptimo de siembra. Esta incertidumbre climática no solo afecta la cantidad de frijol producido, sino también la calidad y la estabilidad del suministro de este alimento básico en el mercado.

Además, la falta de un mercado organizado para el frijol en México representa otro obstáculo considerable. Sin una estructura de mercado bien definida y equitativa, la cadena productiva del frijol se ve afectada negativamente, impactando principalmente a los pequeños productores. Estos agricultores a menudo enfrentan desventajas en términos de acceso a mercados rentables, tecnologías de cultivo avanzadas y sistemas de financiamiento adecuados. Esta situación se agrava aún más por la inestabilidad de los precios y la competencia desleal, lo que dificulta que los pequeños productores mejoren sus condiciones de vida y reinviertan en sus cultivos. En consecuencia, el sector del frijol, crucial para la economía y la nutrición en México, se encuentra en una posición vulnerable, requiriendo medidas urgentes y efectivas para asegurar su viabilidad a largo plazo.

Para enfrentar estos retos, se han implementado estrategias como «Kilo por Kilo» y «Frijol para México», que buscan apoyar a los productores a través de la coordinación con entidades gubernamentales, centros de investigación, universidades y la agroindustria. Estas iniciativas, junto con programas como el de Producción para el Bienestar y Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos, buscan mejorar las condiciones de vida de los productores y garantizar una producción más estable y rentable.

Sin una estructura de mercado bien definida y equitativa, la cadena productiva del frijol se ve afectada negativamente, impactando principalmente a los pequeños productores

A pesar de estos esfuerzos, México enfrenta una situación preocupante en la producción de frijol debido a la sequía. Esto ha llevado a una disminución en la producción y un aumento en los precios, afectando tanto a productores como a consumidores. El precio del kilo de frijol ha aumentado significativamente, especialmente en Nuevo León. Si la sequía persiste, se anticipa un incremento adicional en los precios.

En respuesta a la baja producción, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, junto con Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), ha anunciado un aumento en el precio de garantía del frijol. Esto busca dar mayor certidumbre a los productores frente a las adversidades climáticas y asegurar su comercialización.

La situación actual del frijol en México resalta la importancia de este cultivo en la soberanía alimentaria del país y la necesidad de adoptar medidas eficientes para su sostenibilidad. El camino hacia la autosuficiencia alimentaria requiere el esfuerzo conjunto de productores, gobierno y la sociedad en general.

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Paramérica SA, fundada en 1994 en el Noroeste Argentino, es una empresa familiar arraigada en la agroindustria, parte del Grupo Ruiz. En menos de una década, se consolidó como líder mundial en la exportación de poroto negro. En 2016, diversificó su negocio hacia la citricultura, exportando granos y limón a nivel global.

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