Las ciudades se han convertido en los centros de vida de miles de millones de personas en todo el globo. Permiten que se lleven a cabo múltiples actividades, sociales, económicas, comerciales, políticas y culturales. Se destacan por el mix de idiomas, tradiciones y por su multiculturalidad. Pero el desarrollo urbano requiere de una evolución, mejora y mantenimiento al mismo ritmo en que cambian las vidas de las personas que la habitan.
Los gobiernos, empresas y ciudadanos tienen el desafío de lograr que las ciudades no se conviertan en grandes selvas de cemento donde lo habitual sea la contaminación ambiental y sonora. En este punto, el tráfico toma una relevancia mayúscula. La infraestructura terrestre en las ciudades, tanto vial como ferroviaria, sirve como conexión interna de las personas y bienes, así como también de entrada y salida desde los barrios y asentamientos circundantes.
Puede parecer que las poblaciones urbanas tienen mucha mejor calidad de vida que sus pares rurales por encontrarse más cerca de los servicios. Pero la proximidad no significa que se pueda acceder a un servicio. El problema está en la conexión.

Las ciudades siempre han estado asociadas a centros de poder político. La mayoría de los aglomeramientos más grandes del mundo son capitales nacionales o capitales estatales o provinciales, y han sido centros importantes durante siglos. Pero las ciudades que más crecen hoy en día deben su rápido movimiento al éxito económico, más allá de la relevancia histórica.
Estas ciudades están viviendo transformaciones dado el crecimiento de su población y actividad económica, poniendo a la infraestructura como punto álgido para repensar su evolución y desarrollo.
La importancia de la infraestructura terrestre en el desarrollo urbano
Las ciudades líderes a nivel mundial han subido sus inversiones en pos de mejorar la disponibilidad de sus infraestructuras de transporte público, es algo que aún no termina de lograrse en las ciudades emergentes.
La ampliación de las redes e infraestructuras de transporte, así como las políticas inteligentes, mantienen las opciones de desplazamiento disponibles y accesibles.
En estos términos, las políticas públicas desempeñan un papel fundamental a la hora de mantener el transporte asequible, ya sea regulando las bajas tarifas de micros y subterráneos o fomentando la competencia entre operadores de transporte tradicionales y empresas de viajes compartidos. Además, por la función de financiadores de las obras que conectan a los distintos tipos de transportes.
Los elevados índices de propiedad de automóviles privados tienden a reducir los ingresos del sistema de transporte público, ya que menos personas lo utilizan. Así, las políticas que desincentivan la propiedad privada de automóviles tienden a impedir que los operadores de transporte público suban las tarifas o reduzcan los niveles de servicio.

Sin embargo, esta urbanización a gran escala también conlleva importantes retos. Las ciudades consolidadas tienen que modernizar infraestructura para seguir funcionando hoy y anticiparse a las necesidades del mañana. Las ciudades más nuevas tienen que actuar con rapidez, no sólo para satisfacer la demanda existente, sino también para planificar las necesidades futuras.
Aparte de problemas de eficiencia de la cadena de suministro y logística, una infraestructura deficiente también puede tener un impacto enormemente negativo en la movilidad y, por tanto, en la productividad general. Los viajeros atrapados en el tráfico o con retrasos en los trenes y el subterráneo pueden provocar pérdidas de horas de trabajo, reducción de la producción y consecuencias negativas para la salud.
El reto de la red de transporte moderna no se limita a lo que ocurre dentro de los límites de cada ciudad. Igual de importante es la necesidad de conectar los grandes centros urbanos para facilitar la actividad económica, así como garantizar que los suministros vitales puedan llegar a las poblaciones y empresas urbanas en expansión.
Inversiones a largo plazo aseguran crecimiento
Para maximizar el potencial del crecimiento económico urbano, es vital invertir en las rutas extraurbanas de la cadena de suministro, incluidas las conexiones de transporte. Se trata de la construcción de carreteras, ferrocarriles, puertos y otros sistemas de transporte para conectar las grandes ciudades entre sí y con los espacios rurales.
Ya sea que se trata de financiar nuevos proyectos para mejorar las conexiones de transporte, la movilidad, la conectividad y la logística de la cadena de suministro, como de actualizar sistemas anticuados para hacer frente a necesidades similares, una planificación e inversión significativas a largo plazo son vitales para ayudar a las ciudades a evolucionar y satisfacer las necesidades del futuro.

Además de responder a las necesidades cambiantes de las poblaciones en proceso de urbanización, uno de los resultados de la rápida urbanización puede ser facilitar un enfoque más concentrado de la inversión en infraestructura. Si se enfocan bien, el riesgo y el rendimiento de la inversión en infraestructura se gestionarán mejor e impulsarán el crecimiento económico. Esto, a su vez, debería estimular nuevas inversiones, creando un círculo virtuoso de desarrollo y mejora.
El envejecimiento de las infraestructura y la rápida urbanización plantean muchos retos, pero también muchas oportunidades. La magnitud de las necesidades exige enfoques nuevos y creativos en materia de desarrollo y financiación, lo que, a su vez, redundará en ciudades -y personas- más eficientes, productivas y sanas en todo el mundo.
La infraestructura generaría, entonces, una amplia gama de ganancias, desde los puestos de trabajo creados durante la construcción y el mantenimiento hasta la capacidad para generar actividad económica. Al conectar las comunidades con las ciudades, la educación y el empleo, la infraestructura como el transporte se ha convertido en clave para los objetivos económicos en las distintas ciudades.
El Grupo Roggio es un holding de compañías argentinas con una historia que se remonta a más de un siglo. Fundado en 1908, el grupo ha expandido sus horizontes y diversificado sus actividades empresariales a lo largo de los años, abarcando sectores como la construcción, la gestión de residuos, el transporte urbano de pasajeros, la distribución y saneamiento de agua, tecnología, entretenimiento y turismo.














