Con gran entusiasmo, medios japoneses anunciaron la presencia de mandarinas Satsumas, importadas de Perú, en las estanterías de algunos supermercados del país asiático. El ingreso de esta fruta al mercado tiene un significado especial, ya que fue en 1940 que inmigrantes japoneses la incorporaron a la agricultura peruana.
Los supermercados locales promocionan la presencia de estas mandarinas como un «¡Regreso a casa desde la tierra del sol!», haciendo referencia al origen de esta variedad cítrica y su relación con los antepasados japoneses que contribuyeron a su cultivo en Perú.
El director de la empresa importadora, Jun Mukoyama, expresó su satisfacción por poder ofrecer a los consumidores japoneses “mandarinas provenientes del otro lado del mundo, que pueden ser disfrutadas deliciosamente durante el verano”.

Por su parte, Koji Murakami, encargado de los cítricos de la misma marca, destacó la diferencia en el cultivo de las mandarinas en Perú en comparación con Japón, y mencionó que “la tecnología de cultivo está más avanzada de lo esperado, lo que ha llevado a que esta fruta sea muy popular como plato nacional”.
El ingreso de esta fruta al mercado tiene un significado especial, ya que fue en 1940 que inmigrantes japoneses la incorporaron a la agricultura peruana
«Este es un producto que satisface las necesidades y la seguridad de los japoneses, y podemos decir con confianza: ‘Esto es mandarina'», concluyó Mukoyama.
Según la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo – PROMPERÚ, en el 2022, la exportación peruana de mandarinas tangerinas y satsumas al mundo sumó más de US$33.4 millones, teniendo como principales destinos EE. UU. y Reino Unido.











