El comité tripartito integrado por representantes de los sindicatos, la patronal y el público ha lanzado el proceso para determinar el salario mínimo del próximo año en Corea del Sur, mientras la nación se enfoca en si excederá, por primera vez, los 10.000 wones (7,35 dólares) por hora.
El Comité del Salario Mínimo, compuesto por un total de 27 miembros (nueve de cada una de las tres partes), convocó su reunión inaugural de este año, en la ciudad central de Sejong, para revisar el salario mínimo por hora para 2025.
El comité eligió como presidente a Lee In-je, un profesor de economía en la Universidad Nacional de Incheon, para supervisar el proceso de determinación subsiguiente, antes de recibir oficialmente la solicitud del Ministerio de Empleo y Trabajo para revisar el salario mínimo del próximo año.
Por ley, el comité debe completar su revisión en el plazo de 90 días tras recibir dicha solicitud, que este año cae alrededor de finales de junio. Sin embargo, el proceso de revisión anual se extiende, a menudo, más allá de la fecha límite.
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El foco principal de la atención pública recae en si el salario mínimo por hora sobrepasará el umbral de los 10.000 wones.
El salario mínimo para este año se fijó en 9.860 wones (7,23 dólares), aumentando un 2,5 por ciento interanual, lo que representa el segundo aumento más reducido del que se tiene constancia.
Un aumento de, al menos, el 1,42 por ciento, o 140 wones, situaría el salario mínimo del próximo año por encima de la marca de 10.000 wones.
Se espera que el comité se enfrente a la demanda de un incremento significativo por parte del círculo laboral, citando los crecientes costes de vida y que la patronal defienda una congelación para aliviar los cargas de los gastos para los propietarios de pequeños negocios.
Otro motivo de discordia importante es si el salario mínimo debería fijarse por separado para los distintos sectores, a fin de hacer frente a las necesidades únicas de cada sector.
La Federación Surcoreana de Empresas (KEF, según sus siglas en inglés), que representa a la comunidad empresarial, ha subrayado, en su informe reciente, la necesidad de diferenciar el salario mínimo para varios sectores, citando diferentes entornos gerenciales para ellos.
El círculo laboral se resiste vehementemente, argumentando que iría en contra del propósito de un salario mínimo y equivaldría a estigmatizar ciertos sectores empresariales.
El Banco de Corea (BOK) propuso la adopción de un salario mínimo más bajo del universal para los cuidadores de personas, a fin de hacer frente a la escasez laboral en el sector.
En una conferencia de prensa antes de la sesión del comité, Jeon Ji-hyun, presidenta de un sindicato de cuidadores de personas, expresó la férrea objeción del sector a la idea, argumentando que «equivaldría a la discriminación a través de un salario más bajo y la denigración del valor de la profesión».













