Corea y Argentina: 60 años escribiendo una historia

Poco antes de ser derrocado por un gobierno militar, Arturo Frondizi consolidó la relación de Argentina con la República de Corea estableciendo lazos diplomáticos. Era el 15 de febrero de 1962, y tan solo unos meses antes, había realizado una gira asiática dejando de manifiesto su interés por estos nuevos mercados del “Lejano Oriente” que coincidían con su visión desarrollista. Si bien la República de Corea no fue parte de dicha gira, habían pasado algunos años desde la guerra de división y se vaticinaban grandes cambios.

El golpe no permitió una, quizás, posible visita de Frondizi en calidad de presidente – y de hecho, no habría una visita presidencial y oficial argentina a tierras coreanas sino hasta los años ‘90-, pero este acto sentó las bases mediante las cuales conmemoramos, hoy, 60 años de relaciones bilaterales.

Previo a este paso, sin embargo, ya se habían registrado algunos antecedentes. Algunas fuentes cuentan que Perón habría tenido intenciones de enviar tropas a la Guerra de Corea para acercarse a los Estados Unidos, pero lo cierto es que solo se envió ayuda humanitaria en alimentos. Al finalizar el conflicto, Argentina acogió a un puñado de prisioneros de guerra norcoreanos, convirtiéndose éstos en los primeros inmigrantes que arribaron entre 1956 y 1957.

Corea Argentina
Arturo Frondizi , Expresidente de Argentina.

Sin embargo, sería recién en 1965, y a partir del establecimiento de los lazos diplomáticos ya mencionados, cuando acontecería la primera gran oleada inmigratoria coreana dirigida primeramente hacia Río Negro, pero que eventualmente y poco a poco iría delineando el barrio de Baek-ku, la zona del Bajo Flores de la ciudad de Buenos Aires. Las visitas presidenciales oficiales, empero, llegarían entonces a partir de los años ’90: Carlos Menem en 1995, y Kim Young-sam y Roh Moo-hyun en 1996 y 2004 respectivamente.

El historial de esta relación incluye, además, algunos hechos curiosos y quizás no tan divulgados. Entre 1973 y 1977, Argentina mantuvo paralelamente una relación diplomática con la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte). Relación que, por cierto -y según cuentan académicos que abordaron el tema- finalizó de manera abrupta y extraña, con una Embajada incendiada, el cuerpo diplomático norcoreano regresando repentinamente a su país y el gobierno de facto argentino firmando el decreto que puso fin a los lazos.

Roh Moo hyun. Expresidente de Corea del Sur.

Otra anécdota relata un encuentro entre Arturo Frondizi y Kim Il-sung durante una gira asiática que el primero realizó en los años ’80, y que también incluyó una visita a la República de Corea. Se cuenta que durante esa jornada, Frondizi le expuso al líder norcoreano los beneficios de la inversión extranjera y que, ante el desacuerdo de Kim, le indicó que Lenin lo había hecho.

Corea del Sur celebra el 60 aniversario de relaciones bilaterales con Argentina

Luego de corroborarlo, Kim admitió que fue superado en esa discusión. Y, finalmente, no podemos dejar de mencionar aquel momento en 2011, cuando Corea amenazó a Gran Bretaña con comenzar a utilizar la denominación “Malvinas” y no “Falkland Islands” cuando los británicos manifestaron continuar llamando Mar del Japón y no Mar del Este (u “Oriente”) a las aguas que separan la península coreana del “país del sol naciente”. Recordemos, en esta instancia, que este es uno de los reclamos coreanos ante la comunidad internacional que involucran su pasado conflictivo con Japón, sumándose otros como la soberanía de las islas Dokdo/Takeshima y la situación de las “mujeres de confort”.

Pagoda Dabotap.

Más allá de algunas desavenencias y dificultades en el intercambio comercial, detalles como la elección de Argentina para establecer el primer Centro Cultural Coreano de América Latina en 2006, o el obsequio de la pagoda Dabotap por el Bicentenario de la Revolución de Mayo -emplazada en la Plaza del Ángel Gris en Buenos Aires, existiendo otras réplicas regionales únicamente en Chile y Panamá– demuestran la profundidad de la amistad argentino-coreana. Por todo ello alzamos la copa y brindamos este año al sonido de “geonbae!” (건배/¡Salud!) para continuar así escribiendo juntos esta historia.

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Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).