Milagros Maylin opina sobre cómo funcionan los sistemas de pensiones para personas mayores en Asia

Milagros Maylin

«El alcance de los sistemas de atención a las personas mayores están siendo analizados por los sectores políticos, económicos y de derechos humanos de todo el mundo», indica Milagros Maylin, titular de la Secretaría de Bienestar Integral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Asia no es la excepción. En el presente artículo contaremos cómo funcionan los sistemas de atención a personas mayores en China, Japón y Corea del Sur, tras un interesante paper publicado por Yuebin Xu para el Asian Development Bank (ADB).

Según Xu, “la mayoría de los planes de pensiones en el mundo se dividen en dos tipos según los métodos de financiación: planes de prestación definida y planes de contribución definida”. 

La información internacional sugiere que la mayoría de los planes de pensiones en el mundo son públicos. En algunos casos el gobierno local tiene el control a través de la legislación y hasta gestiona los fondos directamente, como en Argentina, China o Singapur. Otra forma es la participación de empresas privadas  para la gestión de dichos fondos, lo que sucede en Chile y Hong Kong, por ejemplo.

Milagros Maylin sobre el sistema argentino

En Argentina, «el Sistema Integrado Previsional Argentino es regido por la Ley 26.425 y alcanza a quienes reúnen los requisitos de edad (60 años para las mujeres y 65 para los hombres) y 30 años de servicios con aportes», cuenta Milagros Maylin, quien a su vez está a cargo de programas para mejorar la adaptación de los adultos mayores al uso de las nuevas tecnologías.

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Claro que cada país tiene un sistema adecuado a sus usos y costumbres, y no existen dos sistemas exactamente iguales. Veamos los casos de China, Japón y Corea.

Las pensiones en Corea del Sur

Yuebin Xu explica en su artículo que Corea “tiene cuatro sistemas públicos de pensiones, el Régimen Nacional de Pensiones (NPS), la pensión profesional especial (SOP), la pensión básica de vejez y el subsidio de jubilación”. 

El NPS reúne a toda la clase trabajadora surcoreana salvo a los alcanzados por la SOP. Se trata de un sistema de prestación en el que empleadores y trabajadores contribuyen a partes iguales el 4,5 % de los salarios. Para poder acceder al pago de la prestación, el trabajador debe haber aportado por lo menos 10 años al sistema.

El caso del SOP es similar al NPS, pero alcanza trabajadores especiales y un aporte mayor. Cubre a funcionarios, soldados y maestros y profesores de escuelas privadas, lo que representa alrededor del 4% de la población en edad de trabajar. Cuenta Xu que “estos regímenes funcionan según el principio de reparto, en el que el gobierno y los empleados contribuyen a partes iguales con el 8,5% del salario”.

Quienes no son alcanzados por el NPS ni por el SOP, tienen la opción de la pensión básica de vejez. Es un sistema financiado por los ingresos fiscales del gobierno nacional coreano y diferentes gobiernos locales. Los montos de la prestación “se determinan sobre la base de una media de ingresos mensuales de los participantes en el SNP durante los últimos 3 años”, destaca el artículo.

Los subsidios de jubilación incluyen un régimen de jubilación obligatoria llamado sistema de indemnización por despido y el sistema de pensiones de las empresas. El aporte se calcula según el promedio salarial del trimestre previo al retiro.

El caso de Japón

A diferencia de Corea del Sur, Japón tiene solamente dos sistemas principales de pensiones públicas, el Seguro de Pensiones de los Trabajadores y el Seguro Nacional de Pensiones (NPI). “Además de los dos sistemas públicos de pensiones, también existen planes de pensiones privados que funcionan de forma voluntaria”, aclara Xu.

Todos los empleadores con al menos cinco trabajadores regulares están cubiertos por el Seguro de Pensiones de los Trabajadores, que se financia con contribuciones compartidas a partes iguales entre empleadores y empleados. En 2018, los empleadores y los empleados aportaron cada uno el 9,15% del salario mensual estándar.

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Por su parte, el NPI abarca a todas las personas de entre 20 y 59 años que residen en Japón, independientemente de su nacionalidad o de la duración de su estancia. Es un sistema de renta básica financiado conjuntamente por los ingresos del gobierno y las contribuciones individuales en partes iguales.

¿Cómo son las pensiones en China?

El sistema básico de pensiones incluye dos regímenes basados en la situación profesional. Uno es el Sistema de Pensiones Básicas para Empleados Urbanos (UEBPS) y el otro es el Sistema de Pensiones Básicas para Residentes (RBPS).

La cobertura del UEBPS fue ampliada gradualmente a todos los empleados con contratos laborales formales, incluidos los empleados de los departamentos gubernamentales e instituciones públicas y los trabajadores de empresas. Según Xu, “el programa se financia con una mancomunidad social de reparto más cuentas individuales financiadas. La mancomunidad social se compone de los empleadores que aportan un máximo del 16% y los individuos el 8% del salario”.

El caso del RBPS funciona distinto y abarca a todos los no alcanzados por el UEBPS. La financiación de la pensión básica es compartida por el gobierno central y los gobiernos locales. El gobierno central determina anualmente la cuantía mínima de los subsidios, mientras que los gobiernos locales pueden aumentar el nivel de los subsidios por su cuenta. Ampara a trabajadores rurales y en ciudades pequeñas mayormente. 

Existen sistemas especiales en distintos países con las particularidades de cada uno. Por ejemplo, en Argentina «los trabajadores agrarios, docentes, investigadores científicos, de la construcción, del servicio doméstico, aeronavegantes, militares o miembros de fuerzas de seguridad les corresponde tramitar la jubilación por actividades especiales», indica Milagros Maylin.

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