El Templo de Shaolin, retratado en el cine a través de exitosas películas, y en televisión por la recordada serie Kung Fu, está rodeado de leyendas en las que las hazañas lindan con lo fantástico. Pero lo concreto es que el Templo de Shaolin es la cuna de la filosofía Chan o Zen, y todas sus actividades están inundadas de esta rica y mística práctica.
Todo viaje comienza con un primer paso
Mi nombre laico es Carlos Alemán. En octubre del 1997 viaje junto a dos compañeros de artes marciales a China, buscando entrenar con los mejores en el templo Shaolin.
Mi objetivo personal era superar mis límites en el entrenamiento físico, para continuar con las competencias de boxeo chino (Sanda) y otros sistemas de lucha. Fue casi un accidente llegar a la escuela de quien hoy es mi Maestro, Shi Yong Kan (monje de la 33° generación de Maestros y uno de los 18 Luohan del Templo Shaolin).
Llegamos a Beijing cerca de mediodía y nos aventuramos a buscar un hotel para pasar la noche y tomar el primer tren hacia Zhengzhou (capital de la provincia de Henan). Allí debimos buscar otro lugar para pasar la noche y por la mañana nos subimos a un bus que tenía un cartel en el que reconocimos los ideogramas del Templo Shaolin y nos subimos. Resulto ser un bus de turismo, que “por esas casualidades” se detuvo para almorzar frente a la represa de Shaolin. Desde la ventanilla pudimos divisar un patio de entrenamiento y nos atrevimos “como occidentales que somos” a entrar sin más vueltas.
Así fue como conocimos al gran Maestro Shi Yong Kan, de nombre laico Lu Hai Long; él nos entrenaría de allí en más.
El entrenamiento en Shaolin
Por aquel entonces no estaba sistematizada la enseñanza de Kungfu para extranjeros. Fuimos los primeros en su escuela y fue un acontecimiento muy importante para todos los maestros del Templo en general. Shi Yong Kan, nos llevó ante el Abad del templo Shaolin, quien autorizó a que nos entrenara y nos tomara como discípulos de Shaolin. Así, comenzamos un camino que jamás imaginamos. Para mí, por aquellos años, solo me interesaba la lucha, la competencia y por ese motivo me entregue a todas las pruebas y entrenamientos duros y prolongados (repetitivos).
Pero cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos arrodillados frente al maestro y siendo parte de la ceremonia de aspirantes en la orden de Shaolin. Habían pasado casi treinta días y nuestros cuerpos estaban muy fortalecidos. Pero en todo ese tiempo jamás nos enfrentamos con nadie, nunca tuvimos un intercambio de golpes…
El entrenamiento de Shaolin comienza en el momento que suena el silbato, donde tenés apenas tiempo para lavarte la cara. Te formas y comienza el entrenamiento.
Volví en el año 2000 y me quede entrenando por tres meses, luego por distintas situaciones no pude regresar, pero continué con la difusión de la cultura Shaolin en Latinoamérica. En 2008, organice la visita de mi maestro y dos hermanos de Shaolin a la Argentina. Al ver mi compromiso con la difusión de la cultura Shaolin, en 2016, durante mi última visita al Templo, se me dio el grado de Discípulo Mayor y se me encomendó la responsabilidad de difundir los conocimientos de Shaolin en Argentina y Latinoamérica.

La lección más importante que aprendí en Shaolin: el Chan, o Zen
El corazón del Chan (Zen, en japonés) consiste en lograr una mente pacífica concentrada en Buda (estado de Iluminación). El Shaolin Kung fu enfatiza la unificación de la filosofía budista y el Kung fu.
Un monje marcial puede pasar mucho tiempo aprendiendo Kung Fu y más tiempo desarrollando su fuerza Qi (energía vital), pero debería utilizar buena parte de su tiempo meditando y aprendiendo filosofía Chan.
El Corazón del Chan es un concepto único que a menudo impacta a los extranjeros resultando místico e inalcanzable pero su fundamento filosófico. Esto hace que el Shaolin Kung fu sea tan especial. Cuando el mito y la lógica, el misticismo y la resistencia física se unen en el Chan, el resultado es una fortaleza perfecta y una paz ideal.
El Shaolin Kung fu es el resultado.

El camino del monje me llevó a Córdoba
Además de mi formación en Kung Fu de Shaolin, soy especialista en Técnicas de la Medicina Tradicional China y el Qigong (chikung). Entre los años 92 y 97 «viví» la Medicina Tradicional China y el Qigong junto al Dr. Li Ding, profesor del Hospital de Shanxi, y director del Centro Natural Vida China en Argentina). Asimismo, soy el director general de la escuela Shaolinshi Damoyuan Argentina, dedicada a difundir las artes de Shaolin.

Además, lidero el Proyecto Casa del Corazón Zen -Chan Xin Ju- Latinoamérica, que visiona la construcción de un templo para la difusión de la cultura Shaolin en un espacio acorde para tal fin, muy probablemente en San Javier, Valle de Traslasierra, Córdoba,
Argentina, donde actualmente resido. La Casa del Corazón Zen tiene como principales objetivos difundir la cultura de Shaolin a través de la filosofía Zen y las disciplinas armonizadoras.
Asimismo, buscamos con este proyecto brindar contención y educación no formal a niños de bajos recursos y ofrecer asistencia terapéutica con medicina natural a personas que sufren trastornos y enfermedades no resueltas por la medicina alopática. Todo desarrollado en un rincón natural y saludable de las sierras cordobesas.
Shifu Shi Yan Bao, de nombre laico Carlos Alemán. Es Maestro de la 34º generación de discípulos del Templo Shaolin y especialista en Técnicas de la Medicina Tradicional China y Qigong (Chikung). Es además director general de la escuela Shaolinshi Damoyuan Argentina. Lidera también del Proyecto Casa del Corazón Zen, en Córdoba, Argentina.











