Las perspectivas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para terminar con el conflicto que mantiene cerrado el Estrecho de Ormuz desde hace 58 días retrocedieron el sábado 26 de abril a su punto más bajo desde el fracaso de la primera ronda de conversaciones en Islamabad. Trump canceló de manera abrupta el viaje de su enviado especial Steve Witkoff y de su yerno Jared Kushner a la capital paquistaní, pocas horas después de que el canciller iraní Abbas Araghchi abandonara la ciudad sin haber producido ningún avance concreto y volara a Omán. El canal diplomático no está cerrado —Araghchi podría regresar a Islamabad antes de continuar a Moscú, según fuentes iraníes— pero la secuencia del sábado dejó en evidencia que ambas partes siguen sin encontrar una base mínima para sentarse nuevamente a negociar.
«Demasiado tiempo perdido viajando, demasiado trabajo», escribió Trump en Truth Social para justificar la cancelación. «Además, hay una tremenda lucha interna y confusión dentro de su ‘liderazgo’. Nadie sabe quién está a cargo, incluidos ellos mismos. Tenemos todas las cartas, ellos no tienen ninguna. Si quieren hablar, todo lo que tienen que hacer es llamar.» Horas antes, en una entrevista con Fox News, el presidente había dicho que no valía la pena que la delegación estadounidense hiciera un vuelo de 18 horas a Pakistán dadas las circunstancias.
El cruce de posiciones
Araghchi describió su visita a Islamabad como «muy fructífera» y dijo haber compartido con el primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, la posición de Irán sobre un «marco funcional para terminar permanentemente la guerra». Pero añadió un párrafo que resumió el impasse: «Aún no hemos podido ver si Estados Unidos está verdaderamente serio sobre la diplomacia.»
Un diplomático iraní en Islamabad dijo a Reuters que Teherán no aceptará «demandas maximalistas» de Washington. La portavoz del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, salió al cruce de los dichos de Trump sobre el caos en el liderazgo iraní: dijo que todas las facciones políticas del país están unidas en la defensa de la seguridad nacional y advirtió a las «fuerzas hostiles» que no calculen mal en esta materia. El mando militar central iraní, Khatam al-Anbiya, reiteró su compromiso de reaccionar si Estados Unidos continúa con lo que denominó «bloqueo, bandidaje y piratería» en la región.
El parlamento iraní aportó su propia señal: el legislador Behnam Saeedi dijo que Irán desarrolló un «plan integral» para el Estrecho de Ormuz que incluye exigir que todos los buques obtengan permiso de Irán para operar en la región y reconocer únicamente el nombre «Golfo Pérsico» en toda la documentación comercial.
El bloqueo se endurece en el mar
Mientras la diplomacia se estancaba en tierra, el conflicto naval continuó en el agua. El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos informó el sábado que 37 embarcaciones han sido redirigidas desde el inicio del bloqueo, y que un buque mercante llamado Sevan, interceptado en el Mar Arábigo, cumplía con las instrucciones militares estadounidenses de regresar a Irán escoltado. El día anterior, Trump había ordenado a la Marina disparar contra cualquier embarcación iraní que intente colocar minas en el Estrecho, después de que la Guardia Revolucionaria iraní atacara y capturara dos buques de carga en el canal.
Más de 30 barcos sufrieron ataques desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, según datos actualizados. El jefe de seguridad marítima de BIMCO —la mayor asociación internacional que representa a los armadores— advirtió que las compañías de navegación necesitan un alto el fuego estable y garantías de ambas partes antes de volver a transitar el estrecho, y señaló que la amenaza de minas era una «preocupación particular» que persistirá incluso si se restablece el tráfico.
El frente libanés, otra llama sin apagar
La situación en el Líbano sumó tensión al panorama regional del sábado. Israel ordenó ataques contra infraestructura de Hezbollah en el sur del país, con al menos cuatro personas muertas en dos bombardeos en la región de Nabatieh, según el Ministerio de Salud libanés. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenó explícitamente al ejército «golpear con fuerza los objetivos de Hezbollah en Líbano». Las Fuerzas de Defensa de Israel dijeron haber matado a más de 15 combatientes de Hezbollah durante el fin de semana.
Todo esto ocurrió bajo el paraguas de un alto el fuego entre Israel y Líbano que Trump había extendido apenas dos días antes por tres semanas adicionales. Fuentes de seguridad israelíes citadas por el canal estatal Kan TV advirtieron que el cese del fuego con el Líbano podría colapsar, y que Israel exige que Washington presione al ejército libanés para actuar contra Hezbollah en zonas al norte de la franja de seguridad que Israel controla en el sur del país.
Omán como bisagra diplomática
La llegada de Araghchi a Mascate el sábado devuelve a primer plano a Omán, el país del Golfo que históricamente ha funcionado como canal discreto entre Teherán y Washington en los momentos de mayor tensión. Fue en territorio omaní donde se gestaron los contactos previos al acuerdo nuclear de 2015, y fue Omán quien facilitó los primeros contactos indirectos entre la administración Biden e Irán. En el contexto actual, con Pakistán como mediador nominal pero con un resultado magro hasta ahora, la escala de Araghchi en Mascate antes de viajar a Moscú puede ser la señal de que Irán está buscando diversificar sus canales diplomáticos y abrir una vía paralela a la que se cerró el sábado en Islamabad.
Para Asia, el resultado de estas negociaciones no es un asunto lejano. Japón, Corea del Sur, India y China siguen pagando precios de energía un 40% más altos que los niveles de diciembre de 2025. Cada semana de bloqueo del Estrecho de Ormuz es una semana más de inflación importada, de presión sobre los bancos centrales y de deterioro del poder adquisitivo de cientos de millones de personas en la región más poblada del planeta. El impasse diplomático del sábado no fue solo una noticia de política exterior: fue una mala noticia para la economía global.











