El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que impulsará un régimen arancelario “más fuerte”, pese a que la Corte Supresa estadounidense invalidó la semana pasada una parte central de su política comercial. El mandatario advirtió a los socios comerciales de Washington que no deben dudar de los acuerdos ya alcanzados con su administración.
En su primer discurso sobre el Estado de la Unión desde que regresó a la Casa Blanca hace poco más de un año, Trump defendió su gestión y destacó lo que considera logros clave, como la reducción de la inmigración irregular y el alza de los mercados bursátiles. Sin embargo, evitó referencias directas a temas cruciales en Asia, como la relación con China, la situación en torno a Taiwán o el programa nuclear de Corea del Norte.
El discurso se produjo días después de que el máximo tribunal anulara una amplia gama de aranceles impuestos durante su segundo mandato, asestando un golpe a uno de los pilares de su agenda económica y de política exterior. Trump calificó el fallo como “muy desafortunado”, pero defendió categóricamente su estrategia y prometió aplicar gravámenes más contundentes mediante mecanismos legales alternativos, sin necesidad de autorización del Congreso.
Horas antes del discurso entró en vigor un nuevo arancel global del 10% que reemplaza a los invalidados. El presidente aseguró que habrá más medidas bajo “estatutos legales plenamente aprobados y probados”, que —según dijo— podrían resultar incluso más eficaces que el esquema anterior.
Trump sostuvo que sus aranceles generaron “cientos de miles de millones de dólares” y permitieron negociar mejores acuerdos en términos económicos y de seguridad nacional. También reiteró su controvertida afirmación de que, con el tiempo, los ingresos por aranceles podrían sustituir el sistema moderno de impuesto sobre la renta, aliviando la carga fiscal de los estadounidenses.
No obstante, diversas encuestas muestran que una mayoría de votantes desaprueba su desempeño, especialmente en relación con el aumento del costo de vida. En ese contexto, el mandatario insistió en que fábricas, empleos e inversiones “seguirán llegando” al país porque, según dijo, Estados Unidos tiene ahora un presidente que pone “a Estados Unidos primero”.
En materia internacional, Trump reiteró su enfoque de “paz a través de la fuerza” y aseguró que trabajará para resolver conflictos por la vía diplomática, aunque sin descartar acciones firmes frente a amenazas. El discurso, de casi dos horas —el más largo en la historia moderna del Estado de la Unión— coincidió con el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania. Sin ofrecer detalles, afirmó que Washington trabaja “muy duro” para poner fin a la guerra.
El presidente también defendió su papel como mediador en conflictos internacionales y reiteró advertencias a Irán, subrayando que no permitirá que el país obtenga un arma nuclear. “Prefiero resolver este problema mediante la diplomacia”, dijo, aunque dejó claro que, de fracasar las negociaciones, habrá consecuencias.













