¿Alianza o Rivalidad? El delicado equilibrio entre Turquía y Arabia Saudita en la nueva arquitectura del Medio Oriente

Medio Oriente

En un contexto de repliegue estratégico de Estados Unidos en Medio Oriente, los actores regionales asumen nuevas responsabilidades. Turquía y Arabia Saudita, como potencias sunitas de diferente raíz histórica y cultural, emergen como protagonistas de un orden regional en redefinición. Sin embargo, lejos de una convergencia plena, ambos países transitan una relación ambivalente, donde la cooperación táctica convive con una rivalidad de largo aliento.

La reciente caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria ha redibujado el mapa regional, posicionando a Damasco como escenario clave para esta tensión. La visita del presidente sirio Ahmed al-Sharaa a Ankara, junto con los gestos de apoyo financiero de Arabia Saudita y Qatar a la administración siria, evidencian intentos coordinados de reconstrucción. Pero detrás de esta imagen de consenso se oculta una puja por la influencia en el nuevo orden sirio.

Arabia Saudita apuesta a su poder económico para limitar las ambiciones regionales de Turquía, cuya fortaleza militar contrasta con una economía debilitada. Ankara, con una política exterior activa y un ejército robusto, necesita de capital extranjero para sostener su influencia, y esto otorga a Riad y a sus aliados del Golfo una herramienta de contención eficaz.

Ambos países enfrentan también transformaciones internas de gran calado. Mientras el príncipe heredero Mohammed bin Salman impulsa una modernización sin precedentes en el reino saudí bajo el programa Visión 2030, Turquía navega la incertidumbre de un futuro político pos-Erdogan, tras casi dos décadas de liderazgo dominante.

Las tensiones entre ambos no son nuevas. Se remontan al siglo XVIII, cuando la expansión de la primera casa saudí desafió el dominio otomano en la península arábiga. Esa memoria histórica aún pesa, y explica en parte la desconfianza estructural entre ambos gobiernos.

A lo largo del siglo XX, sus caminos fueron paralelos pero distantes. Turquía se secularizó y miró hacia Europa; Arabia Saudita consolidó su rol como bastión religioso y energético. Fue recién con el fin de la Guerra Fría y el ascenso de corrientes islamistas que sus agendas comenzaron a cruzarse, muchas veces en conflicto. El apoyo turco a los Hermanos Musulmanes, frente al rechazo frontal saudí a esos movimientos, fue uno de los principales puntos de fricción en la última década.

Hoy, la amenaza común que representa Irán y la necesidad de gestionar el vacío de poder dejado por Washington los obliga a una convivencia incómoda. El caso sirio es el laboratorio de esta alianza tentativa. Riad y Abu Dhabi toleran, por ahora, el protagonismo turco en la reconstrucción, con la esperanza de poder limitarlo mediante condicionamientos económicos. Pero temas más divisivos, como la cuestión palestina o el conflicto en Yemen, podrían fracturar esta frágil coalición.

En suma, el futuro de Medio Oriente dependerá en gran medida de cómo evolucione esta compleja relación. Turquía y Arabia Saudita no pueden dominar la región por separado, pero tampoco se sienten cómodos compartiendo el liderazgo. Esta tensión marca uno de los puntos más vulnerables de cualquier estrategia de estabilización impulsada por actores externos.

Sergio Skobalski
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Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).

Héctor Agustín Arrosio

Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.