El gobierno militar de Myanmar inicia un polémico censo poblacional

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El gobierno militar de Myanmar ha puesto en marcha un censo nacional que, según afirma, servirá para confeccionar las listas de votantes para las elecciones generales previstas para el próximo año. Sin embargo, con el país sumido en una profunda guerra civil, los críticos ven en el censo una herramienta para que los militares refuercen su control del poder y vigilen de cerca a la oposición.

En el censo, que comenzó el martes, los encuestadores -en su mayoría maestros de escuela y trabajadores de la administración local- van de puerta en puerta por todo el país, a menudo acompañados por soldados y policías. Según la televisión estatal MRTV, el censo se está realizando en las 14 regiones y estados, y se espera que los datos iniciales se publiquen a finales de este año.

La medida ha hecho saltar las alarmas entre los grupos prodemocráticos y las milicias étnicas, muchos de los cuales luchan contra el régimen militar que tomó el poder mediante un golpe de Estado en febrero de 2021. El Gobierno de Unidad Nacional (NUG) en la sombra, que se opone a la Junta, ha instado a la población a actuar con cautela a la hora de cumplir con la encuesta. Kyaw Zaw, portavoz del NUG, dijo que el censo estaba diseñado para «aterrorizar al pueblo» y advirtió contra la cooperación con el gobierno militar. Las guerrillas prodemocráticas también han amenazado con tomar represalias contra quienes colaboren en el censo.

Varias milicias étnicas, entre ellas la Alianza de la Hermandad Chin y el Equipo de Defensa Dawei, han emitido declaraciones en las que advierten de que tomarán medidas enérgicas contra el personal militar que participe en el censo. Estos grupos, que ya han atacado anteriormente a personas relacionadas con el ejército, llevaron a cabo ataques durante un censo electoral en enero de 2023, en los que murieron varias personas y cuatro militares fueron capturados.

En general, se considera que el gobierno militar utiliza las prometidas elecciones generales para legitimar su gobierno. El general de alto rango Min Aung Hlaing, líder de la junta, declaró a principios de septiembre que el censo es crucial para confeccionar las listas de votantes, pero no fijó una fecha concreta para las elecciones, que inicialmente se esperaban para 2023 antes de posponerse a 2025.

El gobierno militar ha hecho obligatoria la participación de los ciudadanos en el censo, y Min Aung Hlaing instó a la población a responder a todas las preguntas «sin ansiedad ni dudas». Imágenes de MRTV le mostraron a él y a otros líderes militares siendo entrevistados por censistas.

Myanmar: la vida bajo un gobierno militar

Con más de 42.000 censistas encargados de recopilar información de más de 13 millones de hogares, la encuesta incluye 68 preguntas sobre temas como el tamaño de la familia, la educación, las discapacidades, las condiciones de la vivienda y el acceso a servicios públicos como el agua y la electricidad. El Ministerio de Inmigración y Población calcula que Myanmar tiene una población de más de 56 millones de habitantes.

Los críticos sostienen que es imposible celebrar unas elecciones creíbles en medio de la guerra civil. Analistas independientes creen que los militares controlan menos de la mitad del territorio de Myanmar, y que las milicias étnicas y las fuerzas prodemocráticas mantienen un terreno considerable. Min Aung Hlaing reconoció en julio que el censo se centraría principalmente en las zonas bajo control militar, lo que plantea dudas sobre la legitimidad de las próximas elecciones.

A diferencia del último censo realizado en 2014, que contó con el apoyo del Fondo de Población de la ONU, el respaldo internacional para el censo de 2024 ha brillado por su ausencia. La ONU retiró su apoyo debido a la inestabilidad política de Myanmar, dejando a China, un estrecho aliado del gobierno militar, como la principal fuente de asistencia técnica para el censo actual.

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