Las importaciones argentinas cerraron febrero de 2026 con un intercambio comercial total de 11.137 millones de dólares, un 7,2% menos que en igual mes del año anterior, según el informe de Intercambio Comercial Argentino publicado por el INDEC en marzo. Las exportaciones totalizaron 5.962 millones de dólares y las importaciones 5.174 millones, dejando un superávit comercial de 788 millones. En ese marco, el INDEC incorporó por primera vez en su informe mensual un análisis específico sobre la dinámica de los costos del flete internacional en las importaciones, una señal de que esa variable —históricamente tratada como un dato de contexto— pasó a ser un factor de seguimiento sistemático para entender la competitividad del comercio exterior argentino. Para operadores como Seabird Argentina, que gestionan el costo de flete como parte central de la propuesta de valor hacia sus clientes importadores y exportadores, esa dinámica es una variable operativa de primer orden.
El ciclo de los fletes en 2025 y 2026
El mercado internacional de fletes marítimos atravesó en 2025 uno de sus ciclos más volátiles desde la pandemia. A mediados de año, las tarifas en rutas como China-Argentina subieron hasta un 33% en pocas semanas, impulsadas por la reactivación exportadora asiática, la demanda adelantada frente a los aranceles de la administración Trump y el reacomodamiento de la oferta naviera. Las rutas entre Asia y la costa este de Estados Unidos llegaron a 2.930 dólares por contenedor de 40 pies, y las rutas transatlánticas mostraron incrementos del 32% al 38% en apenas un mes.
Hacia el cierre de 2025 y el inicio de 2026, las tarifas comenzaron a moderarse. Los principales índices internacionales se ubicaron por debajo de los picos de mediados de año, reflejo de la sobrecapacidad de flota acumulada por las navieras y de un crecimiento del comercio mundial que la UNCTAD proyecta en apenas 0,5% para 2026. En el corredor Argentina-Brasil, uno de los más relevantes para Seabird Argentina, las tarifas mantuvieron niveles relativamente estables durante el primer trimestre del año, aunque con sensibilidad creciente a los ajustes de itinerario y las decisiones de las alianzas navieras.
Por qué la volatilidad de fletes impacta directamente en la operación de un agente de carga
Para un agente de carga internacional como Seabird Argentina, la volatilidad de los fletes no es solo un factor de costo sino un elemento que condiciona la planificación de cada operación. Cuando un importador solicita una cotización para traer equipos desde Houston o mercadería desde Santos, el agente de carga debe reservar espacio en el buque con semanas o meses de anticipación. Si las tarifas spot suben entre la reserva y la confirmación del embarque, el costo final de la operación puede diferir significativamente de la cotización original. Esa brecha debe ser gestionada: con contratos de tarifa fija a largo plazo con las navieras, con cláusulas de ajuste en los presupuestos al cliente o con la capacidad de renegociar en tiempo real cuando las condiciones del mercado cambian.
En un contexto en que uno de cada cinco dólares del comercio internacional enfrenta algún tipo de medida restrictiva —según datos de la Cámara de Exportadores de la República Argentina— y en que los conflictos geopolíticos siguen presionando rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz y el Canal de Suez, la previsibilidad operativa que puede ofrecer un agente de carga con trayectoria y relaciones establecidas con las principales líneas navieras es un activo concreto para el importador o exportador que necesita planificar con certeza.
El Canal de Suez y su impacto en las rutas hacia Argentina
La reanudación gradual del tránsito por el Canal de Suez —que navieras comenzaron a retomar en el primer trimestre de 2026 después de meses de desvíos por el Cabo de Buena Esperanza— es una de las variables que más inciden sobre los fletes hacia América del Sur. Cuando los buques evitan Suez y rodean África, los tiempos de tránsito entre Asia y los puertos del Atlántico sur se extienden entre 10 y 14 días adicionales. Ese alargamiento de la ruta tiene dos efectos sobre los costos: aumenta el consumo de combustible y reduce la rotación de los buques, lo que genera menor disponibilidad de capacidad y presión alcista sobre las tarifas.
La normalización gradual del tránsito por Suez reduce esa presión, pero el volumen que circula por el canal sigue significativamente deprimido respecto a los niveles históricos y persiste un componente de riesgo que se traduce en primas de seguro elevadas. Para los importadores argentinos de mercadería asiática —que en 2025 representaron una proporción relevante de las compras externas récord del país— esa situación mantiene la incertidumbre sobre los tiempos de tránsito y los costos efectivos de cada operación. Seabird Argentina, que opera transporte marítimo en los corredores Argentina-Estados Unidos, Argentina-Brasil y Argentina-Europa, gestiona esa incertidumbre como parte de su operación cotidiana.
La multimodalidad como respuesta a la volatilidad
Cuando los fletes marítimos suben o los tiempos de tránsito se extienden por disrupciones en las rutas, la multimodalidad se convierte en una herramienta concreta para optimizar costos y plazos. Un embarque que en condiciones normales conviene mover en contenedor marítimo puede justificar el transporte aéreo si la urgencia del cliente supera el diferencial de costo. Una carga que debe llegar desde Brasil puede ser más eficiente por vía terrestre que por marítima si los buques disponibles tienen frecuencias desfavorables para el cronograma del importador. Esa evaluación caso por caso es parte del servicio que ofrece un agente de carga con cobertura en los tres modos, como Seabird Argentina, que opera desde sus oficinas en Vicente López, Mendoza, São Paulo y Santos con capacidad para gestionar la combinación más eficiente para cada operación.







