ADB financia modernización millonaria de la red ferroviaria en Filipinas

Filipinas ADB

La transformación del sistema ferroviario en Filipinas dio un paso crucial esta semana con la aprobación por parte del Banco Asiático de Desarrollo (ADB, por sus siglas en inglés) de un financiamiento de 1.450 millones de dólares, correspondiente al segundo y último tramo de su línea de crédito para el ambicioso proyecto ferroviario Malolos–Clark (MCRP). Este segmento forma parte integral del North–South Commuter Railway (NSCR), una de las iniciativas emblemáticas del gobierno filipino para modernizar el transporte público y conectar más eficientemente a la capital, Manila, con las regiones del norte y del sur de la isla de Luzón.

El MCRP, que abarca una longitud de 53,1 kilómetros, busca no solo reducir los tiempos de viaje y descongestionar el área metropolitana de Manila, sino también promover una forma de transporte más segura, asequible, confiable y ambientalmente sostenible. El nuevo tramo conectará la ciudad de Malolos, en la provincia de Bulacan, con la zona de Clark, en Pampanga, atravesando uno de los corredores económicos más dinámicos del país.

El primer tramo del financiamiento, por 1.300 millones de dólares, fue aprobado por el ADB en 2019 y ya ha sido totalmente utilizado. Con la segunda y última inyección de recursos aprobada el 16 de abril de 2025, el proyecto se acerca a una fase decisiva que podría redefinir el transporte público en Filipinas.

Para el ADB, este proyecto representa una de las mayores inversiones en infraestructura en toda Asia y el Pacífico. Así lo afirmó Pavit Ramachandran, director del ADB en Filipinas, quien subrayó el impacto económico potencial del tren: “El proyecto ferroviario Malolos–Clark es uno de los mayores financiamientos del ADB en la región. Nos enorgullece colaborar con el gobierno filipino en la construcción de un sistema de transporte de clase mundial. Esta obra transformadora impulsará nuevas inversiones, generará empleos y contribuirá al crecimiento económico sostenido del país”.

Uno de los aspectos más destacados del MCRP es la diversificación de sus servicios ferroviarios, ya que incluye tres modalidades operativas: trenes regulares para pasajeros diarios, trenes exprés con paradas limitadas en estaciones de alta demanda, y el primer servicio expreso de aeropuerto del país, que conectará con el Aeropuerto Internacional de Clark, en Pampanga. Este último punto reviste una importancia estratégica, no solo desde el punto de vista logístico y turístico, sino también como un paso concreto para reforzar el papel de Clark como alternativa a la saturada infraestructura aeroportuaria de Manila.

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Además del impacto en el transporte urbano, el proyecto busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al incentivar el cambio del uso de vehículos privados hacia un sistema de transporte masivo electrificado. Este objetivo se alinea con los compromisos climáticos internacionales asumidos por Filipinas, así como con los principios de desarrollo sostenible que promueve el ADB.

Otro punto clave es el efecto que la infraestructura ferroviaria tendrá sobre la integración económica regional. El tramo Malolos–Clark reforzará los vínculos entre Manila y el Corredor Central de Luzón, lo que facilitará el movimiento de personas y mercancías, estimulará el comercio interno y contribuirá a equilibrar el desarrollo entre la capital y las provincias vecinas. Se espera que, una vez finalizado el proyecto NSCR completo —de 163 kilómetros en total—, se produzca una transformación estructural en la conectividad territorial del país.

El ADB no estará solo en esta empresa. La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) actúa como cofinanciadora del proyecto y será responsable del suministro de material rodante (trenes) y de sistemas ferroviarios esenciales como las vías, los sistemas eléctricos y los equipos mecánicos. Esta colaboración continúa la tradición de cooperación técnica y financiera entre Filipinas y Japón en materia de infraestructura de transporte.

La implementación del proyecto también contempla medidas de apoyo a las comunidades vulnerables que podrían verse afectadas por la construcción. A través de asistencia técnica, el ADB se compromete a garantizar apoyos de medios de vida alternativos y mecanismos de compensación justos para quienes deban reubicarse o interrumpir sus actividades económicas habituales a causa de las obras. La atención a estos aspectos sociales se ha convertido en un componente indispensable de los grandes proyectos financiados por instituciones multilaterales, en línea con los estándares de salvaguardias ambientales y sociales.

En términos técnicos, el diseño del proyecto se ha planteado con resiliencia frente a desastres naturales, un factor esencial en un país como Filipinas, recurrentemente expuesto a tifones, inundaciones y actividad sísmica. Para ello, se aplican estándares de ingeniería avanzada y métodos constructivos de última generación que minimicen riesgos y garanticen la continuidad operativa incluso en condiciones adversas.

El North–South Commuter Railway, del cual el MCRP es una parte fundamental, es considerado una de las iniciativas de infraestructura más ambiciosas en la historia del país. El proyecto completo abarcará desde Calamba, al sur de Manila, hasta Clark en el norte, conectando múltiples centros urbanos e industriales en una única red ferroviaria. Una vez finalizado, se espera que transporte hasta 500.000 pasajeros por día, con un tiempo estimado de viaje de apenas una hora y media entre ambos extremos, comparado con las más de tres horas que actualmente puede tomar el mismo recorrido por carretera.

Aunque el impacto económico y social previsto es significativo, el proyecto no ha estado exento de desafíos. La construcción ha enfrentado retrasos vinculados a la complejidad del terreno, procesos de adquisición de tierras, y obstáculos administrativos que son comunes en proyectos de gran escala en economías en desarrollo. Sin embargo, el compromiso del gobierno filipino, la supervisión técnica del ADB y el respaldo financiero internacional han permitido mantener el cronograma general en marcha, con avances visibles en varios tramos de la obra, como los ubicados en Apalit, en la provincia de Pampanga.

El financiamiento aprobado en Filipinas se enmarca en la estrategia más amplia del ADB para impulsar un crecimiento sostenible, inclusivo y resiliente en Asia y el Pacífico. Desde su fundación en 1966, la entidad ha trabajado con sus 69 países miembros (49 de ellos en la región) para proporcionar soluciones financieras y técnicas a los grandes desafíos del desarrollo. A través de proyectos como el MCRP, el ADB busca no solo construir infraestructura, sino también fortalecer las capacidades institucionales locales, promover la cohesión regional y contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En un país donde la congestión urbana, la desigualdad regional y la exposición a desastres naturales son desafíos constantes, proyectos como el Malolos–Clark Railway no solo representan una mejora en términos de transporte. También son una apuesta política, social y económica por un modelo de crecimiento más equilibrado, conectado y ambientalmente viable. La inyección final de 1.450 millones de dólares del ADB consolida esa visión y abre una nueva etapa para el futuro del transporte en Filipinas.

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Colaboradora en ReporteAsia.