Meltio lleva la impresión 3D en metal desde España a ejércitos e industrias de cuatro continentes

Pocas empresas industriales españolas pueden decir que sus máquinas operan simultáneamente en la Marina de los Estados Unidos, la Armada francesa, el Ejército español y el Cuerpo de Marines de la República de Corea. Meltio es una de ellas. Con sede en Linares, en la provincia de Jaén (España), esta compañía fundada hace apenas seis años ha logrado posicionarse como uno de los actores más relevantes del mercado global de fabricación aditiva de metales, un sector en plena expansión que está acompañando la evolución de la logística industrial y militar del siglo XXI.

Qué es Meltio y cómo funciona su tecnología

Meltio desarrolla y fabrica sistemas de impresión 3D en metal basados en una tecnología llamada deposición de energía dirigida por láser de hilo, conocida por sus siglas en inglés como Wire-DED o LMD. A diferencia de la impresión 3D convencional con plásticos o incluso de otras variantes metálicas que utilizan polvo como materia prima, el proceso de Meltio emplea alambre metálico estándar —el mismo tipo de material utilizado en soldadura industrial— que es fundido mediante diodos láser dispuestos en un cabezal de impresión patentado. Por lo tanto, al utilizar la técnica de la soldadura para ir creando la pieza metálica capa a capa no existe desecho de material metálico y desde una bobina y con la energía del láser va fundiendo el metal sin desecho de material y de forma mucho menos contaminante que otras tecnologías de impresión 3D de metal que utilizan el polvo metálico.

El resultado es una máquina capaz de construir piezas metálicas complejas capa por capa, o de reparar componentes existentes depositando material directamente sobre superficies dañadas. La tecnología es compatible con una amplia gama de materiales: aceros inoxidables, titanio, cobre, Inconel y diversas aleaciones de níquel, entre otros. Esta versatilidad la hace aplicable en sectores como la defensa, la industria petrolera, la aeronáutica, la energía, la automoción y la medicina.

Sus soluciones industriales en el mercado son la impresora de metal industrial Meltio M600, la integración de su cabezal en cualquier brazo robótico que lo convierte en una potente impresora 3D para fabricar y reparar piezas metálicas con geometrías complejas (Meltio Engine for Industrial robots integration kit), la solución para máquinas computerizadas industriales CNC (Meltio Engine for CNC integration kit), y la solución contenerizada móvil con un brazo robótico industrial en su interior, la Meltio Robot Cell.

De Linares al mundo: el crecimiento de una empresa disruptiva

Meltio fue fundada en 2019 por Ángel Llavero López de Villalta. En apenas cinco años, la compañía se ha consolidado como multinacional tecnológica e industrial y actualmente exporta desde su fábrica española el 95% de su producción donde trabajan más de 120 profesionales de diferentes nacionalidades. Sus ingresos crecieron de aproximadamente 13 millones de euros en 2022 a 19 millones de euros en 2024, un incremento que refleja la aceleración global de la demanda por soluciones de fabricación aditiva industrial.

En 2023, la empresa recibió el Premio Nacional Pyme del Año, otorgado por la Cámara de Comercio de España y el Banco Santander en un acto presidido por el rey Felipe VI. Al año siguiente, su sistema M600 fue reconocido como la «Impresora 3D empresarial del año en metales» en los 3D Printing Industry Awards 2024.

El frente de defensa: buques, portaaviones y marines coreanos

Ningún mercado refleja mejor el alcance de Meltio que el sector de defensa. Su tecnología ha sido adoptada por fuerzas armadas de cuatro países, y cada caso de uso ilustra un problema concreto que la fabricación aditiva resuelve con eficacia: la necesidad de producir o reparar piezas críticas lejos de las cadenas de suministro convencionales.

En noviembre de 2022, un sistema híbrido que permite la fabricación y reparación de piezas en 3D con tecnología Meltio fue instalado a bordo del USS Bataan, un buque de asalto anfibio de la Marina de los Estados Unidos. La instalación fue el resultado de una iniciativa conjunta entre el Comandante de la Fuerza de Superficie Naval del Atlántico y la Oficina de Tecnología del Comando de Sistemas Navales. En agosto de 2023, la tripulación del buque utilizó el sistema para fabricar un componente de repuesto para un compresor de aire de deslastre, restaurando la pieza en cinco días. Durante el ejercicio RIMPAC 2024, a bordo del USS Somerset, un sistema similar permitió reemplazar una pieza de bomba en apenas 34 horas.

Francia siguió el mismo camino. La Armada francesa validó la tecnología DED de Meltio tras una serie de ensayos operacionales realizados por el Servicio de Apoyo a la Flota del Ministerio de las Fuerzas Armadas. La validación concluyó durante el ejercicio Ursa Minor 2024, cuando el sistema instalado en la base de Toulon produjo piezas de repuesto para el portaaviones Charles de Gaulle.

En Asia, en marzo de 2025, el Grupo de Logística del Cuerpo de Marines de la República de Corea desplegó un sistema Meltio integrado con robot para producir en el propio sitio piezas descontinuadas para vehículos de asalto anfibio coreanos. La capacidad de fabricar localmente componentes que ya no se producen en serie es precisamente uno de los argumentos más poderosos de la tecnología: elimina la dependencia de proveedores y reduce los tiempos de inactividad operativa a una fracción de lo que implicaría esperar por canales convencionales.

Industria: de ExxonMobil a Eurobearings

Más allá de la defensa, Meltio ha demostrado su valor en entornos industriales exigentes. En la refinería de ExxonMobil en Baton Rouge, Luisiana, la empresa utilizó el sistema M600 para rediseñar y fabricar un dispositivo antihumedad que protege paneles críticos de la contaminación por fluidos. El componente, originalmente producido en acero mediante mecanizado CNC convencional, fue rediseñado en titanio 64 —un material más ligero y resistente— utilizando fabricación aditiva. El resultado fue una reducción del 42% en el costo unitario y una compresión del tiempo de producción de entre cuatro y seis semanas a menos de 59 horas.

El caso ilustra una transformación conceptual: antes de adoptar la tecnología de Meltio, ExxonMobil nunca había considerado el titanio como un material de fabricación viable por razones de costo. La deposición por láser de hilo cambió esa ecuación.

En Italia, la empresa Eurobearings —especializada en rodamientos industriales para turbinas, molinos de cemento y aplicaciones navales— integró el sistema robótico de Meltio en su planta de Cortemaggiore. Durante décadas, fabricar los enormes rodamientos que produce esta empresa requería bloques sólidos de metal y procesos sustractivos que generaban hasta un 80% de desperdicio de material. Con la tecnología de Meltio, Eurobearings redujo sus tiempos de entrega entre un 30% y un 50% y comenzó a reparar componentes de alto valor en lugar de reemplazarlos por completo.

En Suecia, la empresa automotriz Ferrita utilizó un sistema robótico de Meltio para fabricar los tubos de escape personalizados de un Mercedes Benz SLR McLaren de 2003. Las cuatro piezas simétricas en acero inoxidable 316 —que habrían requerido semanas de trabajo con métodos tradicionales y una inversión cercana a los 4.000 euros solo en herramental— fueron producidas en cuatro o cinco horas con un ahorro de aproximadamente el 50% en tiempo y costo.

Investigación, medicina y universidad

El alcance de Meltio no se limita a la industria pesada y la defensa. El proyecto ATILA, financiado por el Ministerio de Ciencia de España y la Agencia Estatal de Investigación, reúne a institutos tecnológicos, al Hospital General Universitario de Valencia, a la Universidad de Salamanca y a Meltio para desarrollar procesos de fabricación de implantes biomédicos de titanio, incluidas prótesis de cadera y rodilla.

En el Reino Unido, el Manufacturing Technology Centre de Coventry implementó un sistema M450 para investigación en remanufactura y reparación. En México, el Tecnológico de Monterrey incorporó el mismo sistema para la formación de estudiantes y la validación de capacidades industriales de fabricación aditiva. En Alemania, investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Furtwangen publicaron en 2026 un estudio sobre recubrimientos superficiales en acero inoxidable utilizando sistemas robóticos de Meltio.

Una empresa española en el centro de la manufactura del futuro

El ascenso de Meltio condensa varias tendencias simultáneas: la búsqueda de soberanía manufacturera por parte de los ejércitos occidentales, la presión de las industrias por reducir costos y tiempos de producción, y la madurez creciente de las tecnologías de fabricación aditiva metálica.

Desde Linares, una ciudad de poco más de 55.000 habitantes en el corazón de Andalucía, Meltio exporta el 95% de lo que produce y compite en el segmento de deposición de energía dirigida junto a empresas como Trumpf, Z-Rapid Tech y EPlus3D. Su diferencial no es solo tecnológico: es también operativo. Al eliminar el manejo de polvos metálicos —más peligrosos y complejos de gestionar— y permitir la integración en máquinas CNC estándar o en robots industriales, la empresa ha logrado democratizar el acceso a la fabricación aditiva de metales en entornos donde antes era impensable.

Que sus máquinas funcionen hoy a bordo de buques de guerra, en refinerías de petróleo, en plantas italianas de rodamientos y en hospitales universitarios españoles es, probablemente, la mejor descripción posible de lo que Meltio representa: una empresa que encontró el lugar exacto donde la ingeniería de precisión se convierte en ventaja operativa.

Pablo Altclas
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