La gestión deportiva como sector económico: qué mueve y qué perfiles demanda en Argentina

Gestión Deportiva

El deporte dejó de ser un fenómeno exclusivamente social y cultural para consolidarse como una de las industrias de mayor crecimiento en la economía global. Según el informe «Sports for People and Planet», elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF) junto a la consultora Oliver Wyman, el sector genera actualmente 2,3 billones de dólares anuales a escala mundial y proyecta alcanzar los 3,7 billones en 2030, lo que representa un crecimiento del 10% en cinco años. Para 2050, la cifra estimada asciende a 8,8 billones de dólares. En este contexto, Argentina enfrenta una paradoja: posee uno de los ecosistemas deportivos más reconocidos del mundo, pero aún no termina de explotar su potencial económico ni de formar los profesionales que ese ecosistema requiere.

El ecosistema deportivo: más allá de la cancha

La industria deportiva es un sector multifacético que abarca segmentos muy distintos entre sí. Por un lado, el entretenimiento deportivo, que según Deloitte alcanzará los 190.000 millones de dólares globales en 2026, impulsado por el crecimiento de los derechos de transmisión y la expansión de audiencias internacionales. Por otro, el mercado de tecnología deportiva, que pasará de los 34.300 millones de dólares en 2025 a los 68.700 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 14,9%, según MarketsandMarkets.

A estos segmentos se suman el turismo deportivo, la indumentaria y el equipamiento, el marketing y los patrocinios, y la medicina deportiva. El turismo vinculado a eventos deportivos lidera las proyecciones de crecimiento hasta 2030, representando el 60% del incremento total esperado en el sector. Ya en 2025 concentró el 10% del gasto mundial en viajes, con una tasa de crecimiento anual del 28% desde 2020, por encima del 22% registrado por el sector turístico en su conjunto.

Argentina: una industria que todavía subestima su escala

En Argentina, el fútbol es la principal referencia del sector deportivo como actividad económica, pero sus números revelan tanto el potencial como las limitaciones estructurales del mercado local. Un estudio de Ariel Coremberg, Juan Sanguinetti y Marisa Wierny de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, publicado en el Journal of Sports Economics & Management, estimó que la contribución del fútbol equivale aproximadamente al 2,2% del consumo de los hogares argentinos, cifra comparable a la que representa el total del deporte en economías europeas.

Sin embargo, esa riqueza no se distribuye en forma proporcional. Los clubes retienen apenas el 21% de lo que genera la actividad. El resto circula en un ecosistema paralelo de merchandising, derechos audiovisuales, publicidad, logística, turismo y consumo asociado al espectáculo deportivo, donde operan actores privados, medios de comunicación y empresas de servicios que se benefician de la actividad sin que los clubes, como generadores del producto, perciban esos ingresos.

La estructura de ingresos de los clubes argentinos también difiere de la de sus pares internacionales. Mientras en Europa los patrocinios y la publicidad representan el 42% de los ingresos del fútbol y la televisión aporta el 36%, en Argentina las cuotas sociales y la venta de entradas concentran el 30% de los ingresos, y la televisión apenas el 20%. En Brasil, la televisión aporta el 50% de los ingresos del fútbol. Esta brecha estructural limita la escala del negocio deportivo local y explica, en parte, la dificultad de los clubes para profesionalizar su gestión.

Universidad Siglo 21 da el puntapié inicial con la Licenciatura en Gestión Deportiva: 100% online con alcance nacional

Los motores del cambio y los perfiles que demanda el sector

Pese a las limitaciones del mercado local, la industria deportiva en Argentina atraviesa un proceso de profesionalización que genera demanda concreta de perfiles especializados. Clubes, federaciones, ligas, empresas de eventos, agencias de representación y organismos públicos requieren gestores capaces de operar en áreas que van más allá del conocimiento técnico-deportivo.

Los perfiles más demandados incluyen directores deportivos con formación en administración estratégica, especialistas en marketing y patrocinio deportivo, productores y coordinadores de eventos y competencias, analistas de datos para gestión del rendimiento, y profesionales de comunicación y relaciones institucionales. También crecen los requerimientos en derecho deportivo, gestión financiera de organizaciones sin fines de lucro, y management de instalaciones deportivas.

A escala global, cuatro vectores marcan las tendencias que moldearán estos perfiles en los próximos años: la expansión del turismo deportivo, la consolidación del deporte como activo de inversión, el crecimiento del deporte femenino y la apertura de mercados emergentes.

Formación profesional y brecha de talento

Frente a esta demanda, la oferta de formación especializada en Argentina se amplió en los últimos años. La carrera universitaria en gestión deportiva es relativamente reciente en el país y la oferta, hasta hace poco concentrada en grandes centros urbanos y en modalidad exclusivamente presencial, dejaba fuera a un amplio universo de potenciales estudiantes: dirigentes de clubes del interior, empleados de áreas deportivas en municipios y provincias, profesionales de la educación física con vocación de gestión, y emprendedores del sector.

En ese contexto, la Universidad Siglo 21 anunció el lanzamiento de su Licenciatura en Gestión Deportiva para el ciclo 2026, con inicio de cursada en marzo. La propuesta introduce una diferencia estructural respecto de la oferta existente: modalidad 100% a distancia, con cuatro inicios anuales y cobertura en las 23 provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través de una red de 320 Centros de Aprendizaje Universitario.

El programa, aprobado mediante Resolución Ministerial DI-2025-1084-APN-SSPU#MCH, tiene una duración de cuatro años y otorga un título intermedio de Técnico/a Universitario/a en Gestión Deportiva al completar el tercer año. El plan de estudios articula administración, marketing, derecho, finanzas, comunicación e innovación con materias específicas del campo deportivo, entre ellas Tecnología Aplicada al Deporte, Gestión de Equipos de Alto Rendimiento, Organización de Eventos Deportivos Sustentables, Mercado Deportivo, y Negocios Internacionales y Deportes. La incorporación de materias sobre Inclusión y Deporte y Responsabilidad Social refleja una mirada sobre el sector que trasciende la gestión económica e incorpora dimensiones sociales y de sustentabilidad crecientemente valoradas por las organizaciones deportivas.

La modalidad a distancia no es solo un formato de cursado sino una respuesta a la geografía del sector. Los clubes de barrio del interior, las federaciones provinciales, los municipios con secretarías de deportes y las ligas regionales representan la mayor parte del tejido deportivo argentino, y operan con equipos de conducción sin formación universitaria específica. La posibilidad de acceder a una licenciatura de grado sin necesidad de trasladarse a una gran ciudad amplía significativamente la base de profesionales potenciales del sector.

Una industria con potencial, restricciones y una demanda insatisfecha

El desafío para la industria deportiva argentina en los próximos años es pasar de un modelo basado en la informalidad y la gestión amateur a uno con administración profesional, diversificación de ingresos y proyección regional. Ese tránsito requiere gestores formados en áreas que los clubes y organizaciones deportivas argentinas históricamente no incorporaron: planificación financiera, marketing estratégico, legislación deportiva, gestión de infraestructura y manejo de datos.

El economista Juan Manuel Anlló, del departamento de Industria Deportiva de Deloitte, señaló en declaraciones a La Nación que el fútbol argentino presenta una carencia importante de planes de marketing deportivo y que más del 90% del negocio generado por publicidad, marketing y comercialización de productos vinculados al deporte escapa a los clubes. Esa brecha entre el valor que genera el sector y la capacidad de sus organizaciones para capturarlo es, en buena medida, una brecha de gestión profesional.

La industria global avanza en esa dirección con velocidad. En Argentina, el ritmo dependerá de la capacidad del sistema universitario de formar profesionales a escala, de la disposición de las organizaciones deportivas para incorporarlos, y de las condiciones macroeconómicas que permitan proyectar inversión a largo plazo en un sector que históricamente compitió en dólares con ingresos en pesos. La incorporación de formación universitaria accesible y territorializada en gestión deportiva es, en ese esquema, un paso concreto hacia la reducción de esa brecha.

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