¿Se reactivan las represas de Gezhouba en la Patagonia?

Gezhouba

Tras meses de incertidumbre y negociaciones estancadas, el gobierno de Santa Cruz y autoridades argentinas, junto con representantes de la empresa china Gezhouba, anunciaron que las obras de las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner sobre el río Santa Cruz podrían reactivarse en las próximas semanas. Se trata de uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del país, con una inversión superior a los 4.500 millones de dólares y financiación internacional encabezada por China. Sin embargo, persisten dudas sobre la concreción real de ese reinicio.

La visita del gobernador santacruceño Claudio Vidal junto al presidente de ENARSA, Tristán Socas, y representantes de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Gezhouba Group Company y Electroingeniería fue presentada como un gesto clave. Paralizadas desde diciembre de 2023, las obras comenzaron a mostrar signos de movimiento tras la afirmación oficial de que se habría destrabado el conflicto. Sin embargo, aún no hay una fecha concreta, y muchas de las declaraciones oficiales parecen responder más a una necesidad política que a avances materiales verificables.

Desde su inicio en 2015, el desarrollo de las represas ha estado marcado por vaivenes políticos, judiciales y contractuales. Uno de los principales escollos actuales radica en la falta de definición sobre la adenda 12 del contrato, que debe ser firmada por el Gobierno Nacional para garantizar la continuidad del financiamiento chino gestionado por la propia Gezhouba. Aunque se comunicó que las negociaciones con China han progresado, la adenda sigue sin firmarse, lo que pone en entredicho la posibilidad de un reinicio inmediato.

Vidal remarcó que la reactivación es «inminente», pero evitó dar detalles concretos sobre el cronograma de reinicio. Sin precisiones ni documentos oficiales, la afirmación sigue siendo una expectativa más que una certeza.

Siguen las negociaciones por las represas en la Patagonia de la china Gezhouba

El presidente de ENARSA, Tristán Socas, llevó adelante una inspección técnica de las instalaciones. Las observaciones se centraron especialmente en turbinas, infraestructura civil y componentes electromecánicos, muchos de los cuales han estado sin mantenimiento durante más de un año. Aunque se declaró que no hay daños irreversibles, los equipos técnicos indicaron que será necesaria una fase de reacondicionamiento antes de cualquier reactivación significativa.

Estas tareas podrían extenderse más de lo esperado, y no está claro si el presupuesto actual contempla estos costos adicionales. Así, el supuesto inicio “en semanas” podría transformarse en meses o incluso en un nuevo punto muerto si no se resuelven los aspectos técnicos y financieros.

La expectativa de generación de empleo es uno de los principales argumentos que sostiene el discurso de reactivación. Se estima que cerca de 2.500 trabajadores podrían reincorporarse, pero hoy esa cifra es una promesa. Organizaciones sindicales locales han manifestado cautela: el retorno a las obras depende de decisiones que escapan a la provincia.

Analía Farías, intendenta de Comandante Luis Piedra Buena, expresó su esperanza en que la reactivación sea efectiva, pero reconoció que la situación sigue incierta. La paralización impactó fuertemente en la economía local, y la reanudación parcial podría no ser suficiente para revertir ese deterioro.

El proyecto cuenta con el respaldo financiero y operativo de China, pero esa participación viene acompañada de exigencias claras. Sin garantías contractuales y estabilidad política, el desembolso de fondos podría frenarse nuevamente. De hecho, la falta de información sobre los términos actuales del acuerdo con Gezhouba aumenta la incertidumbre.

El involucramiento chino refuerza el carácter estratégico de la obra, pero también plantea interrogantes sobre la soberanía de decisiones clave. Si el financiamiento queda condicionado a ajustes o a nuevos plazos, el calendario podría dilatarse aún más.

Las represas podrían generar 1.310 megavatios de energía hidroeléctrica, una cifra significativa en la búsqueda de una matriz más limpia y diversificada. Sin embargo, con obras frenadas y contratos sin cerrar, este potencial sigue siendo una meta lejana.

La contribución al sistema eléctrico nacional sería indudablemente positiva, pero los beneficios concretos solo llegarán cuando el proyecto avance de forma sostenida. La historia reciente del emprendimiento no invita al entusiasmo sin reservas.

Si bien el discurso oficial subraya un «inminente» reinicio, los hechos aún no lo confirman. No hay firma oficial de la adenda 12, ni cronograma público de obra, ni garantías definitivas de financiamiento. Incluso se especula que solo la represa Jorge Cepernic podría reactivarse a corto plazo, dejando en suspenso a la Néstor Kirchner.

La coordinación entre Santa Cruz, el Gobierno Nacional y Gezhouba será clave. Pero también lo será la transparencia en la comunicación de avances reales y plazos verificables.

La posible reactivación de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner representa una oportunidad importante, pero también una fuente constante de tensión entre expectativas y realidad. Las declaraciones oficiales alimentan el optimismo, pero la experiencia reciente obliga a mantener una mirada crítica.

Si se logra concretar, el proyecto podría marcar un hito en la infraestructura energética nacional y en el desarrollo regional. Pero para eso, primero deben resolverse los nudos contractuales, financieros y técnicos que lo han detenido durante años. Mientras tanto, la promesa de reactivación sigue siendo, al menos por ahora, eso: una promesa.

Lao
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Colaborador en ReporteAsia