Corea del Sur ha declarado su disposición para brindar protección y apoyo a cualquier soldado norcoreano capturado en Ucrania que solicite refugio en el Sur. Así lo anunció el pasado miércoles 19 de febrero el Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano, tras la publicación de un informe en el diario Chosun Ilbo que revelaba la intención de un soldado norcoreano capturado de desertar.
Según el informe, uno de los dos soldados norcoreanos heridos, capturados por las fuerzas ucranianas el mes pasado durante un combate en la región rusa de Kursk, expresó su deseo de trasladarse a Corea del Sur. De concretarse, este sería el primer caso conocido de deserciones de militares norcoreanos en Ucrania desde que Pyongyang envió aproximadamente 11.000 soldados para apoyar a Rusia en su guerra contra Ucrania.
Al respecto, el Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano reafirmó la posición del Gobierno y subrayó que los soldados norcoreanos son reconocidos constitucionalmente como ciudadanos surcoreanos. «Respetar su libre albedrío en cuanto a la repatriación se ajusta al derecho internacional y a las prácticas consuetudinarias», señaló el ministerio en un comunicado oficial. Además, indicó que, en consonancia con el principio fundamental de aceptar a todos los individuos que deseen trasladarse a Corea del Sur, el Gobierno proporcionará la protección y el apoyo necesarios.
El Gobierno surcoreano también ha comunicado su postura a las autoridades ucranianas y ha asegurado que continuará manteniendo consultas con Kiev sobre el manejo de estos casos. Asimismo, el ministerio recordó que, según el derecho internacional, ninguna persona debe ser devuelta por la fuerza a un lugar donde pueda enfrentar persecución o represalias.
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Preocupaciones sobre la exposición mediática de los soldados capturados
La publicación del informe en el diario Chosun Ilbo ha generado preocupación en el Gobierno surcoreano por la exposición pública de los soldados capturados. En la entrevista, uno de los prisioneros, identificado solo por su apellido Ri, relató que fue enviado a Rusia bajo la creencia de que recibiría formación como estudiante extranjero, sin saber que sería desplegado en combate contra Ucrania. Ri también afirmó que las autoridades norcoreanas le dijeron que el Ejército surcoreano utilizaba drones para atacarlos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur expresó su pesar por la forma en que se expuso a los soldados capturados en la publicación, incluyendo la muestra de sus rostros. «Según la Tercera Convención de Ginebra, los prisioneros de guerra deben ser tratados humanamente», indicó la Cancillería, y añadió que la divulgación de sus identidades podría poner en peligro no solo a los soldados, sino también a sus familias en Corea del Norte.
El caso plantea serias implicaciones diplomáticas y humanitarias para Seúl. Corea del Norte ha mantenido una estricta política de represalias contra desertores, y cualquier gesto de apoyo por parte de Corea del Sur podría ser visto por Pyongyang como una acción hostil. Sin embargo, Seúl ha reiterado su compromiso de respetar el derecho de los norcoreanos a buscar refugio y garantizó que cumplirá con sus obligaciones humanitarias.













