¡Hola amigos! Hoy vamos a viajar hacia la zona oeste de Kioto donde se encuentra uno de los destinos más exóticos y encantadores de Japón.
Es la región de Arashiyama, cruzada por el río Katsura, de una belleza muy singular. Son muchas las atracciones naturales e históricas que alberga esta región, pero sin dudas la más conocida es su bambusal. Uno de los paisajes más visitados y fotografiados del país. Este distrito fue el lugar preferido de la aristocracia para ver la floración de los cerezos desde la época Heian. El bambusal se encuentra en un parque de entrada libre y contiene 50 variedades de esta planta, con ejemplares de hasta 30 m de altura.

Caminar en silencio por sus senderos es una experiencia única, sobre todo al amanecer, cuando solo se escucha el viento entre la vegetación y el crujido de los troncos añosos. Japón es un país que sabe valorar la belleza de cualquier fenómeno natural que se desarrolle dentro de sus fronteras y por eso el gobierno ha establecido que el sonido que provoca el viento en el bambusal es uno de los cien sonidos que deben preservarse como Tesoro Intangible de la Nación.

Cruzando el parque en su totalidad, se llega al río Katsura, con sus aguas de color verde esmeralda en curso serpenteante entre las colinas de la región.
Este distrito fue el lugar preferido de la aristocracia para ver la floración de los cerezos desde la época Heian
Hay apacibles lugares de descanso en la orilla este, que invitan a una caminata y cada tanto sentarse a ver pasar las barcas de remos que trasladan turistas por el río.
Este tipo de navegación es otra de las tradiciones que se mantiene desde hace siglos en esta región. Si continuamos caminando por la orilla hacia el sur, se llega al Puente Togetsu kyo.

Este puente tiene una venerable historia de nada más ni nada menos que mil años. Fue construido por primera vez en el año 836 por el sacerdote Dosho, quien era discípulo del patriarca budista Kobo Daishi. Su nombre, Togetsu, significa “Cruzando la luna”.

Un nombre que le fue dado por el emperador Kameyama, quien acostumbraba a observar la luna mientras cruzaba el puente desde el este hacia el oeste. Su última reconstrucción data de 1930 y si bien en la actualidad es un puente pavimentado, erigido con materiales modernos, se ha respetado la forma de su estructura de madera original.

Esta zona es hogar de muchos templos y residencias imperiales interesantes. En sus terrenos se encuentra la tumba del emperador enclaustrado Go Saga, quien vivió entre 1220 y 1272 y el templo Tenryuji cuyo jardín está considerado uno de los mejores de la antigua capital japonesa.
Este tipo de navegación es otra de las tradiciones que se mantiene desde hace siglos en esta región
Si todo esto no alcanza también podremos dar una vuelta en tren de vía estrecha recorriendo la rivera del río y apreciando toda esta belleza en su mayor esplendor.

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¡Hasta la próxima!