Japón es un mercado que la Argentina viene deseando conquistar para vender carne vacuna desde hace mucho. El mes pasado llegó una noticia que permite ver un rayo de esperanza: el Subcomité de Sanidad Pecuaria del Consejo de Alimentación, Agricultura y Política Rural de Japón, que depende de la cartera agrícola de ese país, inició la evaluación de los “riesgos relacionados con la importación de carne vacuna fresca de la región norte de Argentina (área de vacunación contra la fiebre aftosa )”.
La información, que figura en el organismo público de Japón, se trató en septiembre y, si bien en el gobierno de Javier Milei hay cautela a la espera de ver cómo se van sucediendo los hechos, para los expertos se trata de una señal de que el país asiático reactivó un trámite que estaba pendiente de continuidad desde 2019. Si bien falta mucho más, es un paso importante en la dirección del objetivo de conseguir que se pueda exportar desde todo el país.
El potencial de expansión para las exportaciones de carne argentina
En rigor, la Argentina ya le vende carne vacuna a Japón desde la Patagonia, que es región libre de fiebre aftosa sin vacunación. Pero no se puede decir lo mismo sobre el norte de la región, es decir el resto del país. Esto se debe a que es libre de la enfermedad pero con vacunación.
Además, desde la Patagonia hay un solo frigorífico habilitado para exportar carne vacuna a ese mercado. Sin embargo, si el mercado se abriera para el resto del país, las posibilidades son infinitas. A modo de ejemplo, Japón es el tercer mercado importador del producto del mundo, luego de China y los Estados Unidos. En 2023 importó 702.000 toneladas de carne. Sus mayores abastecedores fueron Estados Unidos y Australia, que le proveyeron el 48%.
El atractivo del mercado japonés para Sudamérica
Desde este lado del mundo, Uruguay también está interesado en el mercado japonés. En 2023 el país latinoamericano le vendió 7900 toneladas res con hueso. Esta es una cifra mucho mayor a las 28 toneladas que colocó la Patagonia argentina por US$228.000.
Como se puede observar, el mercado japonés es de buen valor comercial. Esto quiere decir que paga bien por los cortes. El año pasado pagó a Argentina desde US4249 la tonelada, por los recortes de troceo, hasta US$15.169 la tonelada por el lomo. También se registraron otros valores interesantes como los US$14.970 por el bife ancho.
Para poder venderle carne de arriba de la Patagonia, la Argentina debe cumplir una serie de 15 requisitos. Lo que se acaba de conocer, que es el comienzo de “la evaluación de riesgos relacionados con la importación de carne vacuna fresca de la región norte de Argentina (zona de vacunación contra la fiebre aftosa)” es el paso octavo. Quedan los otros que, no obstante, son más simples.
Argentina refuerza vínculos comerciales con Japón
El Gobierno nacional mantiene una mezcla de cautela y expectativa, considerando que los recientes avances son el resultado de gestiones impulsadas por la administración actual de Javier Milei. Un ejemplo de estos esfuerzos es la visita de Fernando Vilella, exsecretario de Bioeconomía, a Japón en julio pasado, donde afirmó que no existían razones para retrasar la apertura del mercado.
Luego hubo más. En agosto, el ministro de Economía, Luis Caputo, junto a su par de Defensa, Luis Petri, recibieron en el Palacio de Hacienda a representantes del Gobierno de Japón, legisladores japoneses y funcionarios de la embajada en el país. Se habló de la carne bovina y también de temas de defensa. En ese momento el Gobierno destacó que Japón es uno de los principales importadores de carne bovina a nivel mundial, con un valor total de US$2929 millones (503.939 toneladas) registrados en 2023.
En el encuentro con la delegación japonesa también participaron el secretario de Coordinación de Producción, Juan Pazo y su par de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta. Además, representantes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) también estuvieron presentes.
Un mercado de alta exigencia y oportunidades limitadas para la carne argentina
El país asiático mantiene un mercado exigente. Entre otras cosas busca, como ya tiene Uruguay, que haya trazabilidad individual electrónica del rodeo. En rigor, desde el próximo año la Argentina hará obligatoria la identificación electrónica para atender a este y otros mercados.
Víctor Tonelli, consultor ganadero, se refirió a lo que significaría el mercado japonés para la carne vacuna argentina. “Japón es el mercado estrella de la carne mundial, particularmente de carne de calidad con un porcentaje de marmoreo (engrosamiento intramuscular) que nuestra genética, sumada a un buen sistema de cría y recría, es muy capaz para producirla. Paga valores muy por encima del promedio de otros mercados pero, además de lograr el ingreso para el que hoy hay solo una planta habilitada en el país en la Patagonia, el costo de acceso es casi prohibitivo con aranceles del 38%, esto sobre el costo del producto más flete y seguro puesto en el puerto de Japón. Claramente penetrar en ese mercado implicaría acercarse al paraíso” explicó.
Para Diego Ponti, analista ganadero de AZ- Group, Japón “es uno de los países que mejor paga la carne en el mundo, porque busca calidad, pero para entrar hay que sortear el alto arancel inicial de importación y las exigencias de trazabilidad del producto”. “Además, si mañana se abriera el mercado de Japón a las carnes argentinas, se podría colocar muy poco por el arancel del 38;5%; es muy difícil entrar. Esto lo sufre Uruguay, que solo ubica el 5% de sus exportaciones en el país asiático, a pesar de que tiene abierto ese mercado por no sufrir ninguna observación sanitaria”, señaló.
Según Ponti, Japón demanda un tipo de carne que la Argentina no produce en cantidad. Esta es considerada la carne Prime, que el país asiático le compra a Estados Unidos y que contiene mucha grasa intramuscular.











