Estados Unidos posterga nuevos aranceles a semiconductores chinos hasta 2027

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El gobierno de Estados Unidos decidió postergar la aplicación de nuevos aranceles a los semiconductores importados desde China, en una señal que apunta a moderar las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. La Oficina del Representante Comercial estadounidense informó que las tarifas adicionales permanecerán en cero durante un período prolongado, antes de ser revisadas hacia mediados de dos mil veintisiete.

La determinación se conoció tras la finalización de una investigación de un año realizada bajo la Sección trescientos uno de la ley comercial de mil novecientos setenta y cuatro. Si bien el informe concluyó que China ha impulsado de manera sistemática su industria de semiconductores con el objetivo de alcanzar una posición dominante, lo que resulta perjudicial para el comercio estadounidense, la administración optó por no aplicar de inmediato nuevas penalidades.

Según el comunicado oficial publicado en el Registro Federal, el aumento de los aranceles se concretará recién a partir de junio de dos mil veintisiete, con una tasa que será definida con antelación. Hasta entonces, las importaciones de estos productos seguirán sujetas al esquema vigente, que ya incluye gravámenes elevados como resultado de decisiones adoptadas durante el gobierno anterior.

La investigación, iniciada a fines del mandato de Joe Biden, puso el foco principalmente en los denominados chips tradicionales fabricados en China, componentes esenciales para sectores como la industria automotriz, los dispositivos médicos y una amplia gama de bienes de consumo. Washington considera que la fuerte intervención del Estado chino en este segmento distorsiona el mercado y afecta la competitividad de las empresas estadounidenses.

Pese a ese diagnóstico, la postergación de nuevas tarifas se interpreta como un gesto político en el marco de un clima más distendido entre Washington y Pekín. La decisión coincide con los esfuerzos del presidente Donald Trump por mantener una relación de trabajo estable con su par chino, Xi Jinping, tras el encuentro que ambos mantuvieron a fines del año pasado en Corea del Sur. En esa ocasión, los dos líderes acordaron una tregua temporal en la prolongada guerra comercial.

El uso de la Sección trescientos uno como herramienta para imponer aranceles no es nuevo. Trump recurrió de manera frecuente a ese mecanismo durante su primer mandato, cuando lanzó una ofensiva arancelaria contra productos chinos. Más recientemente, la administración Biden había endurecido el esquema al duplicar los gravámenes sobre ciertos semiconductores, elevándolos a niveles récord.

En paralelo, el actual gobierno estadounidense avanza por otros carriles para fortalecer su industria tecnológica. En abril se abrió una investigación distinta, esta vez bajo la Sección doscientos treinta y dos, orientada a evaluar el impacto de las importaciones de chips en la seguridad nacional. Esa iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para relocalizar la producción de semiconductores y reducir la dependencia del exterior.

Aunque Trump llegó a sugerir públicamente la imposición de aranceles extremadamente altos sobre los chips importados, por el momento no se han materializado nuevas medidas en esa dirección. La postergación anunciada esta semana refuerza la idea de que, al menos por ahora, Washington apuesta por ganar tiempo y sostener el diálogo con China, sin abandonar del todo la presión comercial como carta de negociación futura.

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