Julian Peh, un abogado y empresario tecnológico de Singapur, es una de las figuras clave detrás del escándalo cripto que involucra al presidente argentino Javier Milei. Su empresa, KIP Protocol, desarrolló la criptomoneda que el mandatario promocionó en diciembre, provocando un alza del 20 % en su valor antes de que colapsara y dejara a miles de damnificados en todo el mundo.
El 19 de octubre de 2023, Peh se reunió con Milei en el Hotel Sheraton Libertador, en un encuentro donde también estuvo presente Hayden Davis, otro de los protagonistas de la maniobra. La reunión fue gestionada por Karina Milei, hermana del presidente, y en ella participaron además el vocero presidencial Manuel Adorni y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Según los registros oficiales, la charla giró en torno a cómo la tecnología de inteligencia artificial descentralizada de KIP Protocol podría aplicarse en Argentina.
El viernes pasado, 14 de febrero, Milei tuiteó un mensaje sobre la criptomoneda de Peh, lo que impulsó su cotización de manera significativa. Sin embargo, apenas unas horas después, el valor del token se desplomó, afectando a miles de inversores. Frente a la controversia, el presidente borró su publicación y negó cualquier vínculo con el proyecto.
A pesar de que KIP Protocol fue la empresa responsable del desarrollo de la criptomoneda, Peh intentó deslindar responsabilidades y atribuyó la gestión del lanzamiento a Kelsier Ventures, la firma de Davis. “El lanzamiento del token y la creación de mercado estuvieron completamente a cargo de Kelsier Ventures”, declaró en un comunicado.
Peh no es un desconocido en el mundo de las criptomonedas ni en las polémicas financieras. Su historial incluye casos similares en otras partes del mundo. Según el especialista en activos digitales Agustín Giménez, su empresa ha estado involucrada en operaciones cuestionables, como la emisión de una criptomoneda en República Centroafricana, cuyo valor fue inflado artificialmente antes de que la liquidez fuera retirada, dejando a los inversores sin posibilidad de recuperar su dinero.
El escándalo de la criptomoneda $LIBRA impactó tanto política como éticamente al gobierno de Milei. El mandatario se vio envuelto en una maniobra sospechosa tras promocionar el «Viva la Libertad Project», un esquema que prometía financiar pequeñas empresas mediante inversiones en criptomonedas. La oposición ha comenzado a evaluar un posible juicio político por el episodio, argumentando que compromete la transparencia y la credibilidad de la administración.
La situación se agravó cuando se conoció que en el mismo foro en el que Peh tomó contacto con Milei también estuvo presente Sergio Morales, funcionario de la Comisión Nacional de Valores con experiencia en activos digitales. Morales no podía desconocer la reputación del empresario singapurense, lo que aumenta las sospechas sobre el nivel de conocimiento que el entorno presidencial tenía respecto al proyecto.
Tras el escándalo, Peh se defendió en redes sociales, afirmando que KIP Protocol es una empresa seria y que el desplome del valor de la criptomoneda se debió a la venta de tokens a través de un fondo de liquidez unilateral. “No hubiéramos obtenido la ayuda que recibimos para lanzarlo si no fuéramos serios”, publicó en X.
A pesar de las negaciones de Milei, la controversia sigue creciendo y deja en evidencia la fragilidad del gobierno ante posibles estafas financieras. La participación del presidente en la promoción de una criptomoneda que en pocas horas dejó miles de damnificados genera dudas sobre el control y la responsabilidad en la toma de decisiones dentro del oficialismo.












