Entra en vigor el arancel reducido de Trump a los automóviles japoneses, aunque persiste la carga para el sector

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El arancel del quince por ciento a los automóviles importados desde Japón entró en vigor este martes, marcando un alivio parcial para la industria automotriz nipona tras meses de tensiones comerciales con Estados Unidos. La medida llega unos cinco meses después de que la política arancelaria agresiva del presidente Donald Trump comenzara a afectar de manera significativa a uno de los principales aliados de Washington.

En abril, Trump había elevado drásticamente el impuesto a los vehículos de origen extranjero del dos coma cinco al veintisiete coma cinco por ciento, invocando motivos de seguridad nacional. La decisión golpeó de lleno a los fabricantes japoneses, que representan un pilar en las exportaciones del país asiático.

El nuevo arancel forma parte del acuerdo bilateral alcanzado el veintidós de julio, en el que Tokio se comprometió a incrementar sus inversiones en Estados Unidos y ampliar la compra de productos agrícolas estadounidenses. Sin embargo, pese a la reducción, la tasa del quince por ciento sigue siendo considerablemente más alta que la previa y continúa representando un desafío para los fabricantes de automóviles y autopartes.

Como parte del mismo pacto, Washington redujo también del veinticinco al quince por ciento el arancel a componentes clave como motores y transmisiones procedentes de Japón. En dos mil veinticuatro, las exportaciones niponas de vehículos hacia el mercado estadounidense alcanzaron los seis billones de yenes —unos cuarenta y un mil millones de dólares—, cifra que, junto con las autopartes, representó un tercio de sus envíos totales a la mayor economía del mundo.

La orden ejecutiva firmada por Trump el cuatro de septiembre oficializó el acuerdo, otorgando además a Japón un trato especial bajo la política de “aranceles recíprocos” impulsada por la Casa Blanca. Entre las disposiciones adicionales, se estableció que aeronaves y piezas de avión de origen japonés dejarán de estar sujetas a impuestos adicionales.

Estados Unidos aplicará ahora la misma tasa del quince por ciento a los automóviles provenientes de Japón, la Unión Europea y Corea del Sur, mientras que los vehículos británicos tendrán un arancel del diez por ciento para un máximo de cien mil unidades anuales.

El siete de agosto entró en vigor la nueva estructura de aranceles específicos por país, con un límite máximo del quince por ciento sobre bienes japoneses, y sin cargos adicionales para aquellos productos que ya tenían tasas iguales o superiores. No obstante, hasta este martes faltaba la implementación del recorte sobre automóviles y piezas, así como la garantía de que no habría acumulación de gravámenes.

El Ejecutivo estadounidense confirmó que devolverá los aranceles cobrados en exceso a los importadores desde agosto, fecha en la que comenzó a aplicarse el nuevo sistema. La medida busca mitigar el descontento en Tokio y enviar una señal de estabilidad a un socio estratégico en medio de una agenda comercial marcada por tensiones y ajustes constantes.

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