La economía india, que hasta hace poco era celebrada como uno de los motores del crecimiento global, enfrenta un 2025 con perspectivas menos alentadoras. Según el informe «Situación y Perspectivas Económicas Mundiales a mediados de 2025» publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Producto Interno Bruto (PIB) de India será del 6,3 %, una revisión a la baja respecto al 7,1 % proyectado anteriormente. Aunque sigue siendo una de las economías de mayor crecimiento entre las grandes potencias, esta cifra representa un freno en su avance y pone en evidencia fragilidades estructurales.
El informe advierte que, a pesar de que el consumo privado y la inversión pública continúan sosteniendo la actividad, las señales de desaceleración ya son evidentes. Las tensiones comerciales internacionales, la incertidumbre en las políticas económicas y los efectos indirectos de los aranceles impuestos por Estados Unidos generan un clima de inestabilidad que afecta a los países en desarrollo como India.
Preocupaciones sobre la economía india
“La economía de India sigue creciendo, pero más lento de lo que esperábamos. Esta moderación en su expansión podría limitar sus ambiciones de desarrollo sostenido”, señaló Ingo Pitterle, alto funcionario del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, durante la presentación del informe.
Una de las mayores preocupaciones del organismo es la fragilidad de las exportaciones indias ante las nuevas tarifas globales, especialmente desde Washington. Aunque algunos sectores estratégicos como farmacéuticos, semiconductores, energía y cobre están exentos de estas restricciones por ahora, la posibilidad de que pierdan esa protección agrava la incertidumbre. Las cadenas de valor que India buscaba afianzar podrían verse comprometidas si las medidas proteccionistas persisten.
Internamente, la desaceleración también pone presión sobre el empleo. Si bien la tasa de desocupación se ha mantenido relativamente estable, el informe subraya la persistencia de una brecha de género considerable en el mercado laboral, reflejo de una inclusión económica aún incompleta.
El informe proyecta que la inflación en India caerá del 4,9 % en 2024 al 4,3 % en 2025, lo cual da margen a la Reserva de la India (RBI) para aplicar políticas monetarias más flexibles. Sin embargo, esta baja india no compensa los efectos de una economía global que también desacelera. La ONU anticipa un crecimiento del PIB mundial de apenas 2,4 % para 2025, frente al 2,9 % de 2024. Las economías avanzadas y emergentes enfrentan presiones similares: menor inversión privada, consumo debilitado y una confianza empresarial erosionada por la incertidumbre política y geopolítica.
En este contexto, India podría verse arrastrada por un entorno internacional adverso, sin margen de maniobra suficiente para contrarrestarlo mediante estímulos fiscales o monetarios.
América Latina, África y Asia: una desaceleración global
El panorama mundial tampoco es alentador. Estados Unidos verá reducida su expansión del 2,8 % en 2024 al 1,6 % en 2025, lastrada por nuevas tarifas y la caída de la inversión privada. En China, el PIB bajará a 4,6 %, reflejando el estancamiento de su consumo interno y los problemas persistentes en el sector inmobiliario.
Otros países emergentes como Brasil, México o Sudáfrica también sufrirán recortes en sus proyecciones de crecimiento. Las causas son similares: caída del comercio, menor inversión extranjera directa y baja en los precios de materias primas. Las economías menos desarrolladas, en tanto, enfrentan un panorama crítico: el crecimiento promedio de los países menos adelantados caerá del 4,5 % al 4,1 %, mientras sus ingresos por exportaciones se reducen y la asistencia internacional sigue siendo insuficiente.
La ONU advierte que el mundo se encuentra en una encrucijada: el debilitamiento del sistema multilateral, el aumento de fricciones comerciales y la inestabilidad financiera ponen en riesgo los avances logrados en desarrollo económico en las últimas décadas.
India, pese a mantener un crecimiento relativamente elevado, no está exenta de estas tensiones. Su ambición de convertirse en una superpotencia económica podría verse comprometida si no toma medidas más decididas para diversificar su matriz productiva, reducir la desigualdad social, y enfrentar con seriedad las barreras estructurales que frenan el acceso equitativo al empleo y la educación.
Como señaló Shantanu Mukherjee, director de Análisis Económico de la ONU, “no se trata de una recesión global, pero sí de una desaceleración generalizada que golpea a casi todas las regiones. La falta de coordinación entre países y la fragilidad de los sistemas financieros empeoran las cosas”.
India cerrará 2025 con una expansión económica que, aunque superior al promedio global, será menor a la esperada. La ralentización refleja tanto condiciones externas desfavorables como debilidades internas persistentes. Si el país quiere sostener su lugar entre las grandes economías emergentes, necesitará más que consumo y gasto público: será fundamental redoblar esfuerzos en innovación, inclusión laboral y cooperación internacional.
La promesa de convertirse en una potencia económica sostenible sigue en pie, pero la advertencia de la ONU es clara: el camino no será automático ni exento de sobresaltos. El futuro económico de India dependerá de su capacidad para adaptarse a un mundo cada vez más volátil y competitivo.
Colaboradora en ReporteAsia.













