Corea quiere exenciones arancelarias y propone reimpulsar astilleros en Estados Unidos

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En un intento por fortalecer su alianza económica con Estados Unidos y aliviar la carga de nuevas políticas comerciales proteccionistas, Corea del Sur solicitó formalmente la exención de los aranceles «recíprocos» y sectoriales impuestos por la administración Trump. La solicitud fue presentada durante una reunión de alto nivel celebrada el 24 de abril en Washington, que reunió al ministro de Finanzas surcoreano Choi Sang-mok y al ministro de Comercio Ahn Duk-geun con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el representante comercial Jamieson Greer.

Durante el denominado diálogo comercial «dos más dos», Seúl no solo pidió alivio frente a los aranceles existentes sobre el acero y los automóviles, sino que también propuso una serie de medidas para reforzar el comercio bilateral, incluyendo el aumento de sus importaciones de energía desde EE. UU. y un ambicioso plan para revitalizar la industria naval estadounidense.

Los funcionarios surcoreanos destacaron que, como una economía orientada a la exportación, su país enfrenta un impacto directo por las medidas unilaterales impulsadas por Washington. El secretario Bessent calificó las conversaciones como «muy exitosas», señalando que Corea del Sur acudió «con su mejor versión» y con propuestas concretas sobre temas técnicos que comenzarán a discutirse la próxima semana.

Uno de los puntos más destacados de la reunión fue la presentación de una visión conjunta para fortalecer la capacidad de construcción naval de EE. UU., debilitada frente a la supremacía industrial de China. Corea del Sur, uno de los líderes mundiales en construcción naval, propuso inversiones y transferencia tecnológica como parte de un acuerdo integral que beneficiaría a ambas naciones.

La delegación también incluyó entre sus compromisos el incremento de importaciones energéticas desde Estados Unidos una medida con la que Corea busca asegurar su suministro energético mientras fortalece el vínculo comercial. Esto incluye mayores compras de gas natural licuado (GNL) y petróleo, lo que podría aportar estabilidad a los productores energéticos estadounidenses.

Ambas partes coincidieron en la necesidad de alcanzar un «paquete de julio» que permita resolver los desacuerdos antes del 8 de julio, fecha límite del plazo de 90 días otorgado por EE. UU. tras la entrada en vigor de los aranceles recíprocos. La hoja de ruta incluye cuatro ejes de negociación: medidas arancelarias y no arancelarias, seguridad económica, cooperación en inversiones y políticas cambiarias.

El acuerdo marco, según el ministro Choi, permitirá desarrollar una serie de reuniones técnicas y de alto nivel en las próximas semanas. Entre ellas, destaca la visita programada del representante comercial estadounidense Jamieson Greer a Corea del Sur en mayo, durante la cumbre ministerial de APEC.

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Impacto en el sector automotor y preocupaciones internas

Uno de los sectores más afectados por las medidas arancelarias es el automotor. En 2024, Corea del Sur exportó vehículos a EE. UU. por un valor de 34.700 millones de dólares, lo que representó el 49,1% de sus exportaciones totales en ese rubro. Fabricantes como Hyundai Motor Group y GM Corea enviaron cerca de 1,38 millones de unidades combinadas al mercado estadounidense.

Los funcionarios surcoreanos recalcaron el daño potencial que podría provocar el arancel del 25% sobre automóviles y autopartes, que entrará completamente en vigor en mayo. Por ello, subrayaron la urgencia de establecer un canal de diálogo sostenido que permita construir soluciones sin precipitaciones.

La parte surcoreana explicó que las conversaciones deben considerar factores internos clave, como la legislación comercial nacional y el calendario político. La reciente destitución del presidente Yoon Suk Yeol por imponer la ley marcial ha generado un escenario institucional frágil, con elecciones presidenciales previstas para el 3 de junio. Esta coyuntura refuerza la necesidad de avanzar con cautela y consenso.

Los equipos de ambas naciones acordaron no incluir en esta ronda de conversaciones temas de seguridad y defensa, a pesar de que el presidente Trump ha promovido una estrategia de negociación integral, bajo el lema «una sola ventanilla».

Las conversaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos marcan un punto de inflexión en una relación comercial que ha sido clave para ambas economías. Si bien los aranceles recíprocos generaron tensión, la voluntad mostrada por ambas partes abre la puerta a una solución pactada que contemple intereses compartidos.

El compromiso surcoreano de colaborar con la revitalización de la industria naval estadounidense y el refuerzo de sus importaciones energéticas se perfilan como propuestas concretas para avanzar hacia un acuerdo integral. Mientras tanto, el paquete de julio aparece como la meta inmediata que podría redefinir el rumbo del comercio bilateral en medio de una nueva era de tensiones geopolíticas y reajustes económicos globales.

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Colaboradora en ReporteAsia.