Tensión comercial: Indonesia negocia con Estados Unidos para evitar aranceles récord

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En un contexto de tensiones comerciales renovadas, Indonesia ha anunciado un paquete de concesiones para evitar la aplicación de aranceles del 32% a sus exportaciones hacia Estados Unidos, impuesto por el gobierno de Donald Trump el pasado 2 de abril y actualmente suspendido por 90 días. Entre las principales medidas figura el incremento de importaciones estadounidenses por hasta 19.000 millones de dólares, incluyendo productos energéticos y agroindustriales.

El anuncio fue realizado por el ministro coordinador de Asuntos Económicos de Indonesia, Airlangga Hartarto, tras mantener una serie de reuniones en Washington con altos funcionarios estadounidenses como el secretario de Comercio Howard Lutnick, el representante de Comercio Jamieson Greer y el secretario de Estado Marco Rubio. El objetivo de Yakarta es cerrar un acuerdo definitivo antes del vencimiento del plazo de 60 días establecido para las negociaciones bilaterales.

«Indonesia aumentará las compras de energía a Estados Unidos, incluyendo gas licuado (LPG), petróleo crudo y gasolina, así como también productos agroindustriales como trigo, soja y harina de soja», detalló Hartarto en una conferencia de prensa online desde la capital estadounidense. También se comprometieron a facilitar los permisos e incentivos a empresas norteamericanas ya establecidas en el país, junto con una simplificación de los procedimientos de importación de productos hortícolas.

Estas medidas buscan mitigar los efectos de una decisión que, de concretarse, podría tener un fuerte impacto en sectores intensivos en mano de obra como el textil y el del calzado, responsables de casi el 30% de las exportaciones indonesias en 2024. «Las tarifas representan un desafío significativo y preocupante para la industria local, especialmente en un momento de despidos y caída de la producción», indicó Dandy Rafitrandi, investigador económico del CSIS Indonesia.

Por su parte, el presidente Prabowo Subianto ha manifestado su compromiso de reformar las cuotas de importación y los requerimientos de contenido local que han dificultado la entrada de productos como el iPhone 16 de Apple, que no cumplió con el umbral del 35% de componentes nacionales. «No somos un país pobre. Tenemos la capacidad de cumplir nuestras promesas comerciales y demostrar que somos un socio confiable», afirmó.

La delegación indonesia también incluyó a Mari Elka Pangestu, ex directora del Banco Mundial y actual vicepresidenta del Consejo Económico Nacional. Pangestu confirmó que se están evaluando medidas específicas para los sectores más vulnerables, incluyendo el de camarones, y subrayó la voluntad de acelerar otros acuerdos, como el tratado de libre comercio con la Unión Europea (EU-CEPA) y el fortalecimiento de alianzas regionales a través del RCEP.

En términos comerciales, Indonesia registró en 2024 un superávit de casi 18.000 millones de dólares en su balanza con Estados Unidos, con exportaciones por más de 26.000 millones e importaciones cercanas a los 12.000 millones, según datos de la Secretaría de la ASEAN. El objetivo de incrementar las compras a Estados Unidos podría, según analistas como Krisna Gupta del CIPS, desplazar parcialmente importaciones actuales desde otros socios comerciales, aunque permitiría reducir costos y mejorar el acceso a insumos clave para los productores locales.

La administración Trump, que anunció su «Día de la Liberación Comercial» con una serie de medidas arancelarias contra países con superávits bilaterales con Estados Unidos, ha sido criticada por su enfoque unilateral. En el caso de Indonesia, la tarifa del 32% se encuentra entre las más altas de la región, pero el país asiático fue uno de los primeros en obtener una pausa de 90 días para abrir negociaciones.

Durante las reuniones en Washington, los funcionarios estadounidenses también solicitaron intensificar la cooperación en sectores estratégicos como minerales críticos, finanzas y defensa. En particular, el níquel indonesio, clave para la producción de baterías de vehículos eléctricos, ha despertado un creciente interés entre inversionistas internacionales.

Indonesia ha ofrecido abrir nuevas oportunidades de inversión en este sector, así como también reducir aranceles a productos estadounidenses como teléfonos móviles, laptops, acero y equipamiento médico. La ministra de Finanzas, Sri Mulyani, confirmó que el impuesto a la importación sobre ciertos bienes se ajustará del 2,5% al 0,5% y en otros casos se reducirá hasta un 5%.

Según Hartarto, las negociaciones seguirán en rondas sucesivas durante los próximos 60 días, con la posibilidad de encuentros adicionales con autoridades como el secretario del Tesoro, Scott Bessent. «Ya hemos definido un marco de referencia para avanzar», dijo.

Analistas consultados coinciden en que la rápida reacción de Yakarta muestra determinación y pragmatismo. «Es una jugada audaz, pero necesaria para proteger sectores clave de la economía. Aunque implique costos políticos y comerciales, ayuda a preservar la competitividad frente a un panorama global incierto», concluyó Krisna Gupta.

Con estas medidas, Indonesia no solo busca evitar un duro golpe comercial, sino también reposicionarse como un socio estratégico para Estados Unidos en Asia. El resultado de estas negociaciones podría tener implicancias regionales de gran alcance, en un momento donde los países del sudeste asiático se debaten entre mantener su autonomía económica y responder a las presiones crecientes de las grandes potencias.

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Colaboradora en ReporteAsia.