El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una pausa de 90 días en la implementación de los aranceles más severos que había impuesto a decenas de socios comerciales, incluidos la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Vietnam. La suspensión no aplica para China, sobre la que Washington elevó los aranceles al 125 %.
La decisión representó un giro inesperado, dado que los nuevos gravámenes habían entrado en vigor menos de 24 horas antes y Trump había reiterado su intención de no retroceder. En un mensaje en redes sociales, el mandatario justificó el cambio asegurando que más de 75 países se acercaron a su administración para negociar soluciones a los temas comerciales planteados, como la manipulación de divisas y las barreras no arancelarias.
Posteriormente, en declaraciones a la prensa desde la Oficina Oval, Trump señaló que “mucha gente estaba perdiendo la calma” y que había decidido pausar los aranceles como gesto de buena voluntad. A pesar de la marcha atrás parcial, confirmó que el arancel base del 10 % sobre casi todas las importaciones seguirá vigente mientras avanzan las negociaciones.
Las tarifas que ahora quedan congeladas incluían un 49 % sobre productos de Camboya, 46 % para Vietnam, 36 % para Tailandia, 25 % para Corea del Sur y 24 % para Japón. Estas se sumaban a los aranceles ya vigentes en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio, lo que había generado turbulencias en los mercados financieros globales y alimentado temores de recesión.
Hasta ahora, Trump y sus funcionarios más cercanos habían rechazado cualquier posibilidad de retraso, argumentando que los aranceles eran necesarios para atraer inversión extranjera, crear empleos y reducir el déficit comercial. Sin embargo, la presión internacional y la volatilidad en los mercados parecen haber forzado el repliegue.
En paralelo, la disputa con China escaló aún más. Después de que Pekín elevara sus aranceles de represalia al 84 %, Trump respondió elevando los aranceles estadounidenses hasta un 125 %, calificando a China como “el mayor abusador comercial de la historia”.
Pese a la tensión, el mandatario aseguró que espera alcanzar acuerdos justos con todos los países, incluida China. «Creo que haremos un muy buen acuerdo para ambas partes», dijo, y reiteró su esperanza de que el presidente Xi Jinping lo contacte directamente. Al ser consultado sobre una posible nueva subida de aranceles contra Pekín, respondió: “No creo que tengamos que hacerlo. Lo calculamos muy cuidadosamente”.






