Los efectos de las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump continúan generando inestabilidad en los mercados financieros, con fuertes caídas tanto en Asia como en Estados Unidos. En Tokio, el índice Nikkei retrocedió el viernes un 2,75 por ciento, arrastrado por el desconcierto que provocó el anuncio de nuevos aranceles “recíprocos” por parte de Washington. La medida se suma a una serie de decisiones proteccionistas que ya venían afectando las expectativas sobre la economía global.
La incertidumbre reina entre los inversores, que no logran dimensionar aún el impacto que estas políticas tendrán sobre los resultados corporativos ni sobre el crecimiento económico a corto y largo plazo. Desde que comenzó el año, el Nikkei perdió cerca del 16 por ciento de su valor, golpeado por la escalada de tensiones comerciales. En paralelo, en Wall Street, el Dow Jones sufrió dos jornadas negras consecutivas, con una caída acumulada de más del nueve por ciento.
Trump ha aplicado una serie de aranceles que alcanzan a prácticamente todos sus socios comerciales, sin distinguir aliados de adversarios. Entre ellos, Japón recibió un castigo especial, con un gravamen del 24 por ciento, muy por encima del diez por ciento aplicado de manera general. El mandatario justificó la medida alegando que Tokio impone barreras no arancelarias a los productos estadounidenses, aunque los cálculos presentados fueron duramente cuestionados por autoridades japonesas y especialistas.
El regreso de Trump a la Casa Blanca había generado inicialmente un optimismo basado en su perfil proempresa y su promesa de mantener bajos los impuestos. Sin embargo, esa expectativa positiva se desvaneció rápidamente, y dio paso a una mayor aversión al riesgo. La reacción de los inversores fue clara: migraron hacia activos más seguros, fortaleciendo al yen frente al dólar y debilitando aún más a las empresas exportadoras japonesas, especialmente automotrices.
También se vieron afectadas las acciones bancarias, presionadas por los temores a una mayor compresión de márgenes ante un contexto de tasas de interés estancadas. El rendimiento del bono japonés a diez años cayó al nivel más bajo en tres meses, en medio de señales de que el Banco de Japón no avanzará con un alza de tasas en el corto plazo.
La tensión llegó además al sector tecnológico, con dudas crecientes sobre la rentabilidad futura de las inversiones en inteligencia artificial, especialmente tras la irrupción de la empresa china DeepSeek. En este escenario cargado de incertidumbre, crece la presión para que los líderes mundiales busquen canales de diálogo que frenen el deterioro económico generado por la nueva ofensiva arancelaria de Washington.







