El gobierno de Australia Meridional aseguró que el proceso de venta de la acería de Whyalla «mantendrá su integridad», pese a que un tribunal indio citó a declarar al presidente de una de las dos empresas finalistas en la licitación por presuntas irregularidades en la asignación de licencias mineras.
La siderúrgica india Jindal Steel compite con la empresa carbonífera de Queensland M Resources por la compra de la planta de Whyalla, en crisis financiera desde hace años. La decisión final se espera para fines de 2026.
Sin embargo, el presidente de Jindal Steel, Naveen Jindal, fue citado a comparecer ante un tribunal de Delhi el 17 de julio, según reportes del diario indio The Hindu y otros medios internacionales. La citación deriva de una extensa investigación de la Oficina Central de Investigación de la India (CBI) sobre presuntas irregularidades en la asignación de licencias de carbón en el estado de Chhattisgarh, en el centro del país.
El caso forma parte de un escándalo de más de una década conocido como «Coalgate», vinculado a la venta de derechos carboníferos a empresas privadas durante gestiones anteriores del gobierno indio.
Un vocero de Jindal Steel sostuvo que la compañía siempre se ajustó a las leyes y regulaciones aplicables, tal como lo expondrá ante cualquier tribunal, y agregó que el asunto se encuentra bajo proceso judicial, por lo que no corresponde ampliar comentarios en esta etapa.
Jindal es además diputado de la cámara baja india por el Bharatiya Janata Party (BJP), el partido del primer ministro Narendra Modi.
El gobierno estatal defiende el proceso de licitación
El ministro de Energía y Minería de Australia Meridional, Tom Koutsantonis, señaló que no podía opinar sobre lo que ocurre en la India, aunque calificó como de primer nivel el trabajo de Jindal que pudo observar. Afirmó que la licitación por la acería será evaluada según sus méritos y que las cuestiones vinculadas a la trayectoria empresarial de los oferentes en otros países serán resueltas por los sistemas judiciales correspondientes.
El funcionario indicó que el gobierno viene analizando el proceso desde hace tiempo y que solicitó garantías, pero que el foco está puesto en los méritos de las operaciones que Jindal mantiene activas en distintas partes del mundo.
Sobre la mesa hay 1.900 millones de dólares australianos aportados por los gobiernos estatal y federal para ayudar al nuevo propietario a reconvertir la envejecida planta de Whyalla hacia la producción de acero verde.
Koutsantonis remarcó que aún no se tomó una decisión y que resulta muy difícil elegir entre los dos oferentes, a los que describió como candidatos excepcionalmente acreditados, con sólido respaldo financiero y plena transparencia. Destacó que el propio grupo Jindal informó al gobierno sobre la situación judicial en la India y que el resto de los oferentes también actuó con apertura y honestidad, por lo que el ejecutivo estatal está satisfecho de que el proceso mantendrá su integridad.
El antecedente de GFG Alliance y el futuro del alto horno
El gobierno de Australia Meridional le quitó la acería de Whyalla al grupo GFG Alliance, del industrial británico Sanjeev Gupta, en febrero de 2025, alegando falta de inversión en la planta. Desde entonces, el complejo quedó en manos de la administradora KordaMentha, respaldada por cientos de millones de dólares en aportes estatales y federales. GFG Alliance había adquirido la siderúrgica en junio de 2017, tras el colapso de su anterior propietaria, Arrium.
La vocera opositora Nicola Centofanti advirtió que los sudaustralianos no quieren ver repetirse la historia y reclamó al gobierno realizar la debida diligencia antes de firmar cualquier contrato con los oferentes, para evitar tener que discutir los mismos problemas dentro de diez años.
Mientras tanto, el alto horno productor de hierro de Whyalla permanece fuera de servicio y los trabajadores preparan un último intento de reactivación. Cientos de puestos de trabajo están en riesgo si el horno cierra de manera definitiva.













