El Banco de Japón sube su tasa de referencia al nivel más alto en 31 años ante riesgo de inflación

La entidad elevó la tasa al 1,0% ante el riesgo de mayor inflación por la suba del petróleo y la debilidad del yen, en una reunión presidida sin la presencia del gobernador Kazuo Ueda, hospitalizado.

El Banco de Japón (BOJ) elevó este martes su tasa de interés de referencia al 1,0%, su nivel más alto en 31 años, en medio de advertencias sobre el riesgo de una mayor inflación derivada de los altos precios del petróleo crudo por el conflicto en Medio Oriente y la persistente debilidad del yen.

La entidad subió la tasa desde el 0,75% en su primer incremento desde diciembre, en una reunión que se realizó sin la presencia del gobernador Kazuo Ueda, internado por tratamiento médico. El banco central señaló que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra es un desarrollo positivo, aunque persisten incertidumbres sobre la economía.

Vuelta a la normalización monetaria

El alza, luego de mantener la tasa sin cambios en las tres reuniones previas, marca el regreso a una senda de normalización tras una década de política monetaria ultralaxa que había concluido en marzo de 2024.

En su comunicado, el BOJ advirtió que existe riesgo de que la inflación subyacente supere su meta del 2%, a medida que la suba del crudo impulsa a las empresas a trasladar costos a un ritmo relativamente acelerado en las transacciones entre compañías, lo que podría extenderse a un aumento de precios al consumidor en una amplia gama de productos.

Continuidad en el ajuste

El vicegobernador Shinichi Uchida sostuvo en la conferencia posterior a la reunión que el banco continuará subiendo la tasa para estabilizar la inflación en torno al objetivo del 2%, al considerar que las condiciones financieras siguen siendo acomodaticias incluso después de esta suba. Uchida explicó que uno de los motivos centrales de la decisión es la reducción de riesgos económicos gracias a medidas gubernamentales para asegurar fuentes alternativas de materias primas, incluidas importaciones de petróleo de regiones distintas de Medio Oriente.

El funcionario también indicó que la entidad monitorea de cerca los movimientos cambiarios. El dólar cotizaba por encima de los 160 yenes el martes por la tarde en Tokio, el mismo nivel en el que las autoridades financieras japonesas habían intervenido en el mercado para sostener al yen poco más de un mes atrás. Uchida remarcó que el banco no fija objetivos de tipo de cambio específicos, pero reconoció que los movimientos de la moneda tienen un impacto crucial en la economía y los precios.

La decisión de subir la tasa fue resistida por Toichiro Asada, quien se incorporó al directorio en abril y es visto por el mercado como partidario de políticas reflacionarias y de una flexibilización monetaria agresiva.

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Pausa en la reducción de bonos

El BOJ también anunció que pausará el plan de reducción de compras de bonos del gobierno japonés a partir del próximo año fiscal, que comienza en abril, en un contexto de suba acelerada de las tasas de interés de largo plazo. Mantendrá el ritmo actual de reducción de compras mensuales en unos 200.000 millones de yenes por trimestre durante el resto del año fiscal, lo que implicaría compras de alrededor de 2,1 billones de yenes (13.000 millones de dólares) mensuales en el último trimestre de 2026. Pero desde abril de 2027, el banco dejará de reducir las compras y adquirirá de forma estable unos 2 billones de yenes mensuales, citando la necesidad de estabilizar el mercado de bonos. La entidad había decidido en julio de 2024 recortar sus compras mensuales como parte de su proceso de normalización.

Presión inflacionaria y contexto geopolítico

Si bien una suba de tasas puede enfriar la economía al elevar los costos de financiamiento para las empresas y desalentar la inversión y el gasto privado, el banco central consideró necesario responder a los riesgos inflacionarios tras el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero y la posterior suba del crudo. La caída reiterada del yen hacia la zona de los 160 frente al dólar, a pesar de las intervenciones de las autoridades japonesas entre fines de abril y principios de mayo, también alimentó preocupaciones sobre el aumento de los costos de importación para un país con escasos recursos naturales como Japón.

Analistas señalaron que, aunque el conflicto entre Estados Unidos e Irán llegue a su fin tras el acuerdo entre ambos países, el tránsito por el Estrecho de Ormuz podría no estabilizarse de inmediato, manteniendo elevados los costos de transporte y de materias primas. No obstante, consideraron que el acuerdo aliviará los temores de interrupciones en las cadenas de suministro japonesas, reforzando la idea de que la economía tiene la resiliencia suficiente para soportar nuevas subas de tasas.

Un contexto de complejidad

La decisión ubica al BOJ en línea con otros bancos centrales que avanzan hacia un endurecimiento de su política monetaria en medio de presiones inflacionarias, como el Banco Central Europeo, que subió su tasa la semana pasada.

La reunión de dos días fue presidida por el vicegobernador Ryozo Himino, luego de que Ueda fuera hospitalizado para tratar una infección de un quiste hepático. Uchida señaló que la internación de Ueda será breve y no tendrá un impacto significativo en la conducción de la política monetaria del BOJ.

Las señales de presión inflacionaria se reforzaron después de que los precios mayoristas de Japón subieran un 6,3% en mayo respecto al año anterior, el mayor incremento en más de tres años, en un contexto en que las empresas trasladan cada vez más a sus precios los costos derivados de la guerra en Irán.

Los analistas señalaron que esto sugiere que la inflación núcleo al consumidor también podría acelerarse, aunque hasta ahora se mantuvo por debajo de la meta del 2% gracias a los subsidios estatales a la electricidad, el gas y la nafta.

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Co-fundador de ReporteAsia.