Angie Mead King y Julia de los Angeles desafían desde adentro un deporte históricamente masculino en Filipinas, donde las mujeres siguen siendo minoría en cada grilla.
El boom de la Fórmula 1 en Filipinas, impulsado en gran medida por la serie de Netflix Drive to Survive, no solo llenó las redes sociales de nuevos fanáticos: también empujó a más mujeres a querer estar detrás del volante. En ese contexto, dos figuras se destacan como pioneras del automovilismo femenino filipino: Julia de los Angeles y Angie Mead King.
De los Angeles comenzó a competir a los 16 años y hoy es una de las cuatro únicas mujeres en la grilla del Toyota Gazoo Racing Philippine Cup. La soledad numérica es elocuente. «Generalmente soy la única chica en mi grilla», señaló. «Somos cuatro en toda la serie, cada una en una categoría diferente. Compartimos la misma experiencia: a veces es realmente difícil para nosotras».

La piloto rechaza la idea de que el automovilismo es un terreno neutral. «Es diferente ser mujer en este deporte. Para los hombres parece algo natural, como si hubieran nacido para esto. En mi caso, siento que tengo que esforzarme más, dedicar más tiempo a aprender cosas que para ellos no resultan tan difíciles», explicó.
La presión también viene desde adentro de la grilla. En una carrera en que lideraba el campeonato, escuchó comentarios entre los otros pilotos del estilo de «¿vas a perder contra una chica?». «No quiero pensar que era su intención real, quizás fue solo una broma. Pero el hecho de que alguien lo diga ya dice algo», reflexionó. «En la grilla hay una sensación de ‘te apoyo, pero tampoco quiero que me ganes’. Eso es difícil de cambiar cuando hay tan pocas mujeres en el deporte».
Lejos de rendirse, De los Angeles convirtió esa presión en combustible. «Desde que empecé a notar esa diferencia real quise exigirme más. No soy solo una chica en el automovilismo: también quiero ganar. No es imposible, solo es un poco más difícil. Y estoy dispuesta a hacer el trabajo».
Transición y coraje
La historia de Angie Mead King agrega otra capa a este panorama. Reconocida figura del automovilismo y la industria automotriz filipina, King salió públicamente como mujer trans en 2016 y casi abandonó su carrera por miedo al rechazo. «Estaba lista para dejarlo todo, literalmente», admitió.
Lo que la mantuvo fue el ejemplo de Charlie Martin, piloto trans británica que competía abiertamente en el circuito internacional. «Me contacté con ella, le pregunté sobre su experiencia y encontré coraje en lo que estaba haciendo», contó King.

Ese coraje la llevó lejos. Además de competir con Mazda, King trabaja en cada etapa del proceso de construcción de un auto de carrera: diseño de piezas, ensamblaje de componentes y mecánica de motores. «Describirme con una sola palabra es un alcance muy limitado de lo que hago para la industria automotriz filipina», dijo. «Es posible ser diferente, ser femenina y aun así tener éxito en esta industria».
Un deporte todavía inaccesible
Ambas coinciden en que queda mucho por hacer. De los Angeles señala el costo económico como una barrera concreta: «Es difícil sin sponsors. A veces resulta financieramente agotador porque en Filipinas no podés vivir del deporte». King, por su parte, advierte que el automovilismo sigue rezagado respecto de otras disciplinas. «Comparado con el básquet, somos una rareza. Hay interés, pero no es masivo», afirmó, en referencia al creciente seguimiento que tiene el equipo femenino nacional de básquet 3×3 tras su medalla de plata en la Copa Asia FIBA.
Aun así, las dos miran hacia adelante. «Si las chicas jóvenes nos ven a nosotras empujando estos límites, ¿qué les impide pensar que ellas también pueden?», preguntó De los Angeles. La respuesta, por ahora, la están escribiendo ellas mismas en cada carrera.
Periodista, viajera full-time, especialista en Cultura, Negocios y Lifestyle.













