El Sudeste Asiático acaba de celebrar su cumbre más cargada en años y con una agenda que refleja, con brutal claridad, la complejidad del momento global. Entre el 7 y el 9 de mayo, los líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se reunieron en Cebú, Filipinas, con tres presiones simultáneas sobre la mesa: la guerra en Medio Oriente y sus efectos en energía y alimentos, los aranceles de Donald Trump que amenazan a varios miembros del bloque, y la sombra permanente de China sobre el Mar de China Meridional.
Un bloque que creció
La 48ª Cumbre es la primera celebrada tras la incorporación de Timor Oriental como miembro pleno el 26 de octubre de 2025, elevando el bloque a once estados miembros. Es un hito institucional relevante: la adhesión de Timor Oriental llevaba años siendo debatida y su incorporación completa a los mecanismos del bloque —incluyendo sus instancias comerciales y de seguridad— será uno de los procesos que definan la agenda de los próximos años.
Filipinas asumió la presidencia rotatoria el 1 de enero de 2026 bajo el lema «Navegar juntos hacia un futuro compartido» y definió tres prioridades: consolidar los factores clave para la paz y la seguridad, ampliar los corredores de prosperidad y promover el empoderamiento de las personas.
Energía, alimentos y migrantes: la guerra llega al Sudeste Asiático
La cumbre tuvo como eje central la seguridad energética, el suministro de alimentos y la protección de los trabajadores migrantes, todos afectados por el conflicto bélico en Medio Oriente. El presidente Marcos definió el encuentro como de carácter «minimalista» y centrado en los efectos económicos del conflicto, descartando rumores de cancelación: «Lo que realmente necesitamos en este momento es que los líderes hablen sobre cómo podemos ayudarnos mutuamente», señaló.
No es un tema abstracto para la región. Filipinas, Indonesia y Vietnam tienen millones de trabajadores en el Golfo Pérsico. La interrupción de remesas, el encarecimiento del petróleo y la volatilidad en los precios de los alimentos impactan directamente en economías que dependen de esos flujos.
Como resultado de las propuestas presentadas en la cumbre, los líderes aprobaron la Declaración de la ASEAN sobre acciones prioritarias para fortalecer la resiliencia regional ante las consecuencias de la situación en Medio Oriente.

Resiliencia económica y el nuevo plan estratégico
A pesar del contexto adverso, el bloque proyecta solidez macroeconómica. En la Declaración de Presidentes del 8 de mayo, se destacó la resiliencia económica regional con un crecimiento sostenido proyectado del 4,6% para 2026, y se procedió a la implementación del Primer Plan Estratégico AEC 2026-2030.
En el plano digital, 2026 es un año bisagra. El Acuerdo Marco de Economía Digital de la ASEAN (DEFA), que apunta a impulsar una economía digital que podría alcanzar los 2 billones de dólares para 2030, alcanzó su «conclusión sustancial» en negociaciones en Kuala Lumpur en octubre de 2025 y se espera sea firmado antes de fin de año. Sería el primer acuerdo regional integral de economía digital del mundo, abarcando un mercado de casi 680 millones de personas.
Trump y los aranceles: el reloj corre
La otra presión que sobrevoló Cebú viene de Washington. La administración Trump amenaza con imponer aranceles de entre el 20% y el 50% a más de 20 países si no alcanzan acuerdos comerciales bilaterales antes del 1 de agosto, y varios de ellos son miembros de la ASEAN: Vietnam, Tailandia, Malasia e Indonesia están en la lista. El secretario de Estado Marco Rubio fue explícito durante la cumbre de Kuala Lumpur de 2025: «Cada país del mundo va a recibir en algún momento una carta.»
El primer ministro malasio Anwar Ibrahim no esquivó la definición y calificó los aranceles de «instrumentos afilados de rivalidad geopolítica». La respuesta del bloque hasta ahora ha sido no tomar partido: en la cumbre de Kuala Lumpur, la ASEAN se pronunció a favor de no cesar relaciones comerciales ni con Estados Unidos ni con China, y de no tomar represalias contra los aranceles estadounidenses. Una posición de equilibrio que cada vez cuesta más sostener.
China profundiza, pero también tensiona
En ese mismo encuentro de Kuala Lumpur de octubre, ASEAN y China ampliaron su acuerdo de libre comercio en un momento de diversificación de socios, y las exportaciones chinas al Sudeste Asiático se dispararon a raíz de los aranceles de Trump, con un crecimiento interanual del 14,7% en septiembre. El patrón es conocido: cuando Washington cierra una puerta, Beijing empuja la ventana.
Vietnam Superport: el primer puerto logístico inteligente de la ASEAN toma forma
Sin embargo, la relación con China no es lineal. La cumbre de Cebú previó una declaración sobre cooperación marítima, aunque no se esperaba un acuerdo definitivo sobre el Código de Conducta del Mar de China Meridional, negociado entre ASEAN y China desde hace más de dos décadas. Brunei, Malasia, Filipinas y Vietnam mantienen reclamaciones territoriales en esa vía marítima estratégica, mientras China reivindica casi la totalidad del área pese a un fallo internacional que determinó que esa posición carece de base legal.
A pesar de las reiteradas promesas de acelerar las conversaciones, el progreso en el Código de Conducta ha sido prácticamente inexistente en más de dos décadas de negociaciones, iniciadas en 2002. Solo cuatro de los once estados miembros son reclamantes formales en el Mar de China Meridional, lo que limita la presión interna para forzar un acuerdo. Marcos volvió a denunciar en Cebú los incidentes que «ponen en peligro la vida del personal filipino y comprometen la seguridad de los buques y aeronaves» del país.
Lo que viene
El tercer Foro del Futuro de la ASEAN se celebrará a mediados de junio en Hanoi, Vietnam, bajo el lema «Construir juntos un futuro compartido: paz, prosperidad y desarrollo centrado en las personas». La firma del DEFA antes de fin de año y la gestión de los acuerdos arancelarios con Washington serán los dos grandes tests de la presidencia filipina en los meses que restan.
El bloque llega a su 59° aniversario —y al 50° del Tratado de Amistad y Cooperación— en un momento en que su capacidad de mantenerse neutral entre las dos grandes potencias está siendo puesta a prueba como nunca antes. La autonomía estratégica que proclama la ASEAN ya no es solo un principio diplomático: es la condición de supervivencia de once economías que no pueden permitirse elegir un solo bando.
Fanático de Asia, periodista part-time.








