Takaichi evalúa viajar a Washington para reunirse con Trump en medio de la tensión con China

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El gobierno de Japón comenzó a sondear a Estados Unidos sobre la posibilidad de que la primera ministra Sanae Takaichi realice una visita oficial a Washington en la segunda mitad de marzo, con el objetivo de mantener una cumbre con el presidente Donald Trump. La iniciativa busca reafirmar la alianza bilateral en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones entre Tokio y Pekín y por la creciente incertidumbre sobre la política estadounidense hacia China.

Según una fuente gubernamental japonesa, el eventual viaje permitiría a Takaichi intercambiar opiniones directamente con Trump antes de la visita que el mandatario estadounidense tiene prevista a China en abril, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping. La primera ministra japonesa, que asumió el cargo en octubre, enfrenta un escenario regional complejo tras sus recientes declaraciones sobre Taiwán, que generaron fricciones con el gobierno chino.

En Tokio existen preocupaciones sobre un posible giro más pragmático de la administración Trump hacia Pekín, especialmente en un contexto en el que Washington parece priorizar negociaciones comerciales por sobre cuestiones estratégicas. En ese marco, Japón habría propuesto inicialmente una visita en enero, antes del inicio del período ordinario del Parlamento, pero las gestiones no prosperaron. La opción de finales de marzo surge ahora como una alternativa más viable, una vez que el Parlamento japonés apruebe el proyecto inicial de presupuesto para el próximo año fiscal.

No obstante, el cronograma aún no está cerrado y el viaje podría posponerse hasta abril o incluso más adelante, dependiendo de la disponibilidad de la Casa Blanca. De concretarse, sería el segundo encuentro presencial entre Takaichi y Trump, luego de la reunión que mantuvieron en Tokio poco después de que la dirigente asumiera como primera ministra.

Desde el gobierno japonés consideran clave utilizar la cumbre para explicar su postura frente a una China cada vez más asertiva en la región y para obtener el respaldo de Washington en un momento en que las relaciones sino-japonesas atraviesan uno de sus puntos más bajos de los últimos años. Las tensiones se intensificaron luego de que Takaichi afirmara en el Parlamento que un eventual ataque chino contra Taiwán podría representar una amenaza existencial para Japón y justificar una respuesta de sus fuerzas de defensa.

Además del eje de seguridad, Tokio espera avanzar en conversaciones sobre cooperación económica estratégica. Entre los temas que podrían estar sobre la mesa figura la necesidad de diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos, como las tierras raras, de las que Japón depende en gran medida de China. También se prevé que Trump presione para que Japón detalle los compromisos asumidos dentro del paquete de inversiones prometido por Tokio en el marco de un acuerdo arancelario bilateral.

En paralelo, la Casa Blanca podría buscar definiciones más claras sobre los planes del gobierno japonés para aumentar el gasto en defensa, una cuestión sensible tanto a nivel interno como regional. Mientras tanto, China observa con recelo los movimientos diplomáticos de Tokio, reafirmando su postura de que Taiwán es parte de su territorio y reiterando que no descarta el uso de la fuerza para lograr su reunificación. En ese delicado equilibrio, la posible visita de Takaichi a Washington aparece como una pieza clave de la estrategia japonesa para afianzar su relación con su principal aliado.

 

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