La vicepresidenta para Argentina de la MACC analiza las oportunidades comerciales y los desafíos para profundizar la relación bilateral.
La Séptima Jornada de Promoción del Hub Logístico Puerto La Plata, celebrada recientemente en la Universidad del Este, sirvió de escenario para un análisis profundo sobre las oportunidades que ofrece el Sudeste Asiático para las empresas argentinas. Andrea Guadalupe, vicepresidenta para Argentina de MACC (Mercosur ASEAN Chamber of Commerce), compartió su visión sobre un mercado de más de 680 millones de habitantes que crece a tasas superiores al 5% anual.
El encuentro congregó a destacadas autoridades portuarias, especialistas, referentes empresariales, académicos, representantes sindicales y del comercio exterior, quienes coincidieron en un diagnóstico común: la actividad del hub está en crecimiento, pero su consolidación requiere un programa económico integral que aporte previsibilidad y permita desplegar todo su potencial logístico y productivo.
En diálogo con ReporteAsia, Guadalupe desgranó los principales obstáculos y ventanas de oportunidad para que Argentina profundice su presencia en la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), una región que se consolida como uno de los motores de la economía global.
Un gigante en crecimiento
Antes de iniciar la charla, cabe que pongamos sobre la mesa algunos números para poder dimensionar la economía de la ASEAN, que representa actualmente la quinta economía mundial, con un PIB combinado de 3,8 billones de dólares y está en trayectoria de convertirse en la cuarta para 2030.
La región ha demostrado una notable resiliencia económica, con un crecimiento promedio del 4,6% en 2024, superior a la media mundial. Entre 2021 y 2023, las inversiones extranjeras en el bloque promediaron 220.000 millones de dólares anuales, consolidando a ASEAN como uno de los principales receptores de inversión extranjera directa entre las economías en desarrollo.

El comercio regional aumentó a 3,5 billones de dólares en 2023, impulsado por la integración en cadenas globales de valor y la diversificación de flujos comerciales.
Sectores como semiconductores, agricultura, equipos tecnológicos y energías renovables experimentan un crecimiento acelerado, atrayendo empresas que buscan aprovechar las ventajas competitivas de la región.
Los acuerdos comerciales: la asignatura pendiente
— Andrea, ¿Qué acuerdos comerciales serían claves para una mayor inserción de Argentina en los mercados del sudeste asiático y para mejorar su competitividad?
—La situación actual es compleja. Los acuerdos comerciales en el marco del Mercosur con ASEAN son prácticamente inexistentes, y esto nos coloca en una desventaja significativa. Hay una asimetría importante: mientras el Mercosur negocia en bloque, los países de ASEAN lo hacen de manera individual, uno a uno. Esto les otorga mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a las particularidades de cada socio comercial.
El primer paso urgente es ratificar el Acuerdo Mercosur-Singapur, que se firmó a fines de 2023. Hasta ahora, solo Paraguay lo ha refrendado, y Argentina debe acelerar ese proceso. Singapur es la puerta de entrada natural al sudeste asiático, un hub logístico y financiero de primer nivel mundial. Además, necesitamos avanzar rápidamente con las negociaciones con Indonesia y Vietnam, dos economías enormes con un potencial de intercambio comercial que apenas estamos comenzando a explorar.
—Durante tu exposición en la Jornada del Puerto de La Plata, mencionaste que el Mercosur se ha convertido en un «corset» para el desarrollo de tratados de libre comercio, ¿Podrías ampliar ese concepto?
—Sí, el Mercosur, si bien fue fundamental para la integración regional, hoy presenta limitaciones para negociaciones ágiles con terceros mercados.
Pero lo cierto es que la obligación de negociar en bloque ralentiza procesos y, muchas veces, impide aprovechar oportunidades que requieren respuestas rápidas. Los países de ASEAN, en cambio, tienen autonomía para cerrar acuerdos bilaterales, lo que les ha permitido tejer una red comercial muy amplia y diversificada. Argentina necesita encontrar ese equilibrio entre mantener sus compromisos regionales y ganar flexibilidad para insertarse en mercados estratégicos.

Más allá de las commodities
—¿Qué sectores argentinos tienen mayor potencial para insertarse en ASEAN?
—Sin duda, la agroindustria es nuestro principal activo. El complejo sojero y otros granos tienen demanda creciente en toda la región. Las carnes vacunas, aviar y porcina también representan una oportunidad enorme, aunque debemos considerar que varios países tienen restricciones por ser mercados Halal. Los crustáceos, frutas y miel son productos muy valorados en el sudeste asiático.
Pero no debemos limitarnos a las commodities. Argentina tiene capacidades muy competitivas en maquinaria agrícola adaptable a diferentes topografías y particularidades productivas, biotecnología, genética animal —con embriones y reproductores de alta calidad—, y expertos en producción ganadera que pueden brindar asesoramiento técnico. Las vacunas veterinarias, especialmente contra la fiebre aftosa, son otro sector donde Argentina es referencia mundial y tiene mucho para ofrecer.
El desafío de la certificación Halal
—Mencionaste los mercados Halal. ¿Qué pasos debería dar Argentina en certificación Halal para acceder a esos mercados?
—Este es un tema crítico que requiere atención urgente. Actualmente hay muy poca difusión y conocimiento sobre los requerimientos Halal en Argentina. Tenemos apenas dos certificadoras en el país, lo cual es claramente insuficiente. Necesitamos programas de capacitación intensivos para productores y exportadores.
La diferencia fundamental es que acá la certificación depende del sector privado, mientras que en los países musulmanes depende del sector público y de las autoridades religiosas. Malasia, por ejemplo, tiene muchísimos requerimientos específicos. No se trata solo de carnes, sino de todo tipo de alimentos y productos. Un paso concreto y positivo fue la firma del acuerdo de cooperación Halal con Indonesia, pero necesitamos replicar eso con otros países y, sobre todo, desarrollar capacidades locales de certificación reconocidas internacionalmente.
Singapur: la llave maestra
—¿Cómo pensas que podría Argentina aprovechar la posición estratégica de Singapur como hub logístico y financiero, y su rol de entrada al sudeste asiático?
—Singapur es la llave maestra para toda la región. Por eso insisto tanto en la urgencia de ratificar el Acuerdo Mercosur-Singapur. Pero además, hay acciones concretas que deberíamos implementar. Abrir oficinas del Banco Nación en Singapur facilitaría enormemente las operaciones comerciales y financieras. Necesitamos promover una cooperación bancaria que simplifique los flujos comerciales.
La cooperación público-privada es fundamental. Singapur puede ser una plataforma para atraer inversiones hacia Argentina, tanto de fondos soberanos como privados. Debemos recordar que Singapur tiene el segundo PBI per cápita más alto del mundo y gestiona capitales inmensos. Pero para atraer esas inversiones, Argentina debe ofrecer lo que más valoran los inversores asiáticos: estabilidad y previsibilidad. Sin eso, el potencial quedará solo en el papel.

Reformas internas: el punto de partida
—Finalmente, ¿qué política de comercio exterior consideras que debería adoptar Argentina para insertarse en el crecimiento económico de ASEAN?
—Primero lo primero: son indispensables las reformas internas. Sin una reforma impositiva y laboral que flexibilice y potencie la producción, cualquier acuerdo comercial tendrá efectos limitados. Las empresas argentinas deben poder competir en costos y eficiencia con las de otros países que también están mirando hacia ASEAN.
Luego, necesitamos una apertura decidida al mundo. Eso implica participar activamente en las cadenas globales de valor, promover la asociatividad empresarial tanto local como internacional, y avanzar hacia productos con mayor valor agregado. No podemos seguir exportando solo commodities. Debemos enfocarnos en alimentos manufacturados, exportación de servicios, economía del conocimiento y comercio digital.
Y, por supuesto, necesitamos más acuerdos comerciales. La integración de Argentina con ASEAN no puede depender solo de las buenas intenciones o de eventuales misiones comerciales. Necesitamos marcos jurídicos sólidos, reducciones arancelarias concretas y mecanismos de facilitación del comercio. El mundo está avanzando rápidamente en esta dirección, y Argentina no puede quedarse mirando desde afuera.
—¿Sos optimista respecto del futuro de esta relación comercial?
—Soy realista. El potencial es enorme, los mercados están ahí, las oportunidades existen. Pensemos por ejemplo en TECPLATA, terminal que es propiedad del holding ICTSI, se hizo con una inversión de U$S480 millones del grupo filipino y obtuvo en 2008 la concesión para operar por un período de 30 años, con la mirada puesta en el Mercosur y en Sudeste Asiático. El puerto ya existe, todavía no ha alcanzado su maxima potencialidad, pero se trata de una apuesta al crecimiento comercial del vínculo de Argentina con Asia.
En este sentido, Argentina debe hacer los deberes. Si logramos estabilidad macroeconómica, previsibilidad institucional y avanzamos en las reformas necesarias, el sudeste asiático puede convertirse en uno de nuestros principales socios comerciales. Pero si seguimos dilatando decisiones, otros países seguirán ganando terreno. La ventana de oportunidad está abierta, pero no permanecerá así indefinidamente.
La intervención de Andrea Guadalupe en la Séptima Jornada del Hub Logístico Puerto La Plata dejó un mensaje claro: Argentina tiene activos competitivos valiosos para el mercado asiático, pero necesita con urgencia un marco institucional y económico que permita transformar ese potencial en resultados concretos. El sudeste asiático crece, y la pregunta es si Argentina estará lista para integrarse a esa dinámica o dejará pasar el tren.
Co-fundador de ReporteAsia.













